Documentos para un centenario PCE 1921-2021Reunión del Comité Central del PCE en Roma (28 a 31 de julio de 1976)

Francisco Erice. Sección de Hª de la FIM 28/02/2022

Presentación del documento nº 62.

Tras el fracaso de la operación continuista de Arias, el 3 de julio el rey Juan Carlos designaba como presidente del Gobierno a Adolfo Suárez que, pese a las dudas que pudieran albergarse, comenzaba su mandato con un tono distinto al de su predecesor. Hablar de hacer evolucionar la legalidad “dentro de la propia legalidad”, promulgar un indulto limitado y hacer algunos llamamientos al diálogo con la oposición moderada eran el preámbulo de lo que, ya en septiembre, será la presentación de la Ley para la Reforma Política. La declaración de Coordinación Democrática del 21 de julio proclamando el “fracaso de la reforma” era más que nada un derroche de retórica o confundía los deseos con la realidad. La iniciativa pasaba claramente a manos de los “reformistas” procedentes del régimen, que ahora sí asumían cambios de mayor calado, aunque el lugar que el PCE ocupara en este proceso no parecía demasiado claro.

La dirección del PCE, y muy especialmente Santiago Carrillo, percibieron la posibilidad de quedar desplazados, y más cuando el gobierno trataba de manera desigual a unas y otras fuerzas democráticas y establecía contactos especiales con algunas de ellas. El partido solicitó, el 14 de junio, autorización para celebrar en España el pleno de su Comité Central y, tras la imposibilidad de hacerlo, lo convocó en Roma los días 28 al 31 de julio.

El histórico pleno de Roma, arropado por las fuerzas políticas de la oposición interior y los partidos democráticos italianos, fue en primer lugar una puesta en escena u operación de imagen en la que los más destacados dirigentes del partido, incluidos los que vivían en el interior (sindicalistas, intelectuales, cristianos…), aparecieron públicamente en la condición de tales. Pero también planteó posiciones ante la situación política y cambios organizativos en el partido.

El documento que presentamos recoge los aspectos fundamentales de la reunión presentados en un número extra de Mundo Obrero. El primero es la Resolución que aboga ya de manera clara por la negociación con el Gobierno, aunque imponiendo condiciones a las que pronto se renunciará, y que evocaban el espíritu de la “ruptura”, como la constitución de un Gobierno provisional que abriera un período constituyente, además de la amnistía, la congelación de la Ley de Asociaciones, etc. A continuación, la crónica del evento resaltaba la voluntad de actuar en la legalidad, defendía la “ruptura negociada” (la antigua “acción democrática nacional” pasaba a ser “acción por la ruptura negociada”) y hacía guiños a las reivindicaciones nacionalistas, de los jóvenes o por la emancipación de la mujer, refiriéndose, asimismo, a la necesidad de algunos cambios en la organización del partido.

El discurso de Dolores subrayaba el carácter democrático y nacional del PCE, el orgullo por la lucha desarrollada y el protagonismo pionero en la defensa de la reconciliación nacional, así como el papel de nuevas fuerzas como los católicos dentro del partido y la coincidencia de las políticas defendidas por el PCE y el PCI. Carrillo consideraba central la batalla por la legalización y aseguraba que el reformismo franquista había fracasado, pues “no se podía reformar el franquismo por sus propias leyes”; aceptaba, en todo caso, el diálogo “con el conjunto de la oposición”, para lograr la “ruptura pactada”, con las condiciones previas antes mencionadas. También prometía, como una señal a los grandes intereses económicos y los “poderes fácticos”, que las fuerzas del futuro gobierno provisional tendrían que comprometerse a “mantener a un ritmo satisfactorio la actividad económica”, y a respetar a las Fuerzas Armadas y a la Iglesia católica.

El documento reproducido incluye también declaraciones de algunos otros dirigentes, con el fin de enfatizar la presencia del PCE en distintos sectores de la sociedad española. Marcelino Camacho hablaba de los sindicatos y, pese a rechazar el “pacto social”, no olvidaba la necesaria “responsabilidad nacional” ante la situación. Gregorio López Raimundo, Ramón Ormazábal y Rafael Pillado aportaban la visión de los derechos de las “nacionalidades”. Pilar Bravo representaba de algún modo a las mujeres y las “fuerzas de la cultura”; Ramón Tamames se refería a la alternativa económica y Alfonso Comín a la convergencia de cristianismo y socialismo.

Falta, en estos textos, una referencia a una de las más importantes medidas adoptadas en la reunión, la sustitución de las agrupaciones sectoriales por las territoriales, que luego ha sido criticada reiteradamente por el desastroso efecto ejercido en la dispersión y el retroceso de los colectivos de intelectuales y profesionales. En su discurso, significativamente titulado “De la clandestinidad a la legalidad”, Carrillo defendía este cambio y la desaparición de las tradicionales células con argumentos diversos, como permitir un intercambio de experiencias políticas más ricas o crear un partido mas “abierto”, “sin cuyo concurso no es posible la democracia y las libertades para todos”.

>> [PDF 10,8 MB] Documento Nº 62. Reunión del pleno del CC del PCE en Roma (julio 1976)

En esta sección

La 44 edición de la Fiesta del PCE ya tiene cartelEnrique Santiago, reelegido secretario general del PCEEl XXI Congreso del PCE aprueba el informe de gestión de la dirección salienteEl 8 de julio arranca el XXI Congreso del PCEEduard Navarro reelegido Secretario General de l@s comunistas de Catalunya

Del autor/a

El Noveno Congreso (abril de 1978): balance y fin de una etapaLa legalización, según algunos testimonios y memorias de los protagonistasEl triunfo de la reforma desde arriba frente a la ruptura democrática. Editorial de Nuestra Bandera (enero de 1977)Reunión del Comité Central del PCE en Roma (28 a 31 de julio de 1976)Por la ruptura democrática. Editorial de Nuestra Bandera (enero de 1976)