Fuera de plano

Centenario del nacimiento del polifacético comunista italianoPier Paolo Pasolini, un hombre del renacimiento en el siglo XX Cuando le asesinaron, con 53 años, ultimaba una novela que denunciaba la estructura corrupta del poder italiano, incluido el propio Estado.

Edurne Visaira Vicandi 03/04/2022

Un 5 de marzo, hace cien años, nacía de Pier Paolo Pasolini. Conocido principalmente por su trayectoria como director, cultivó muchas otras disciplinas e inquietudes a lo largo de su existencia. De hecho, la dirección ocupó solo los 14 últimos años de su prolífica carrera.

UNA VIDA TOMANDO PARTIDO POR LOS DÉBILES

Nacido en Bolonia y con una niñez y juventud marcadas por una itinerancia vital entre diferentes ciudades italianas, Pasolini no tuvo una infancia fácil.

Su padre, oficial fascista (rescató a Mussolini del atentado anarquista en Bolonia) y perteneciente a una familia pudiente de la rancia burguesía de Rávena, fue el causante de una infancia desgraciada que marcaría una vida en constante crisis existencial. Un padre alcohólico, autoritario y que agredía constantemente a una madre venerada por Pier Paolo, a la que acabaría por llevarse a Roma a la edad de 28 años, para salvarla de una mísera vida.

Fue seguramente (y así él mismo lo atribuía) este posicionamiento hacia su madre, contra la sinrazón de su padre, lo que le llevó a militar en partidos de izquierdas desde muy joven. Su oposición a los poderosos y defensa de los oprimidos es una constante en su vida y en su legado artístico. El artista afirmó sobre su padre: «Había entre nosotros enormes diferencias de ideología, de carácter. Yo, quizás de manera inconsciente, era profundamente enemigo suyo, y él inconscientemente era profundo enemigo mío, pero en realidad fue él el que me empujó a tomar la carrera que he tomado». A él dedicó su primer libro Poemas en Casarsa (1942), provocadoramente escrito en dialecto friulano que, como buen fascista, su padre detestaba profundamente.

En 1947 se afilió al Partido Comunista de Italia. En el periódico Libertá declaró: «En nuestra opinión, pensamos que actualmente solo los comunistas son capaces de suministrar una nueva cultura>>. Participó en varias manifestaciones y en mayo de 1949 asistió al Congreso de la Paz en París. Observando las luchas de los trabajadores y campesinos, y viendo los enfrentamientos de los manifestantes con la policía italiana, comenzó a concebir su primera novela.

A finales de 1949, es acusado por un juez por corrupción de menores y escándalo público, al ser sorprendido en unas fiestas por un sargento de los carabinieri manteniendo conductas sexuales públicamente. Por este motivo (y no por ser homosexual como se ha repetido en muchas ocasiones), fue expulsado del PCI ese mismo año. Sin embargo, y a pesar de sentirse devastado por esta expulsión, siempre se mantuvo fiel al comunismo.

PRIMERAS OBRAS

Se considera, sin voces discordantes, a Pasolini como uno de los más grandes pensadores italianos del siglo XX. Fue un poeta, un ensayista, un artista pictórico, un actor, un director aclamado.

Si hay un elemento común a su obra, es una mirada crítica sobre el atropellado “desarrollo” y sobre la fractura social que se produjo cuando Italia pasa de una realidad campesina a un estado consumista, en un lapso inusitadamente breve, propiciado por un el crecimiento industrial. Su postura fue de oposición a esta modernidad burguesa y al capitalismo. Según Pasolini, ese capitalismo nuevo no quiere pobres, sino fervientes consumidores. No se trataría de proponer soluciones, sino de plantear los grandes problemas de la época, el sentido del compromiso político frente a la crisis histórica, la responsabilidad del intelectual, la modernización y la coexistencia conflictiva entre lo viejo y lo nuevo.

Fue durante la II Guerra Mundial y sus años en Casarsa cuando escribió su primer libro de poemas. en un intento de devolver la dignidad al campesinado. En esta obra trata el tema del Evangelio, aunque se declaró ateo. "La religión es un problema interno de toda mi producción".

Pasolini se consideró sobre todo un poeta; nunca dejó de escribir aunque fuera sumando disciplinas a su obra. Cabe destacar “La Religión de mi Tiempo” y “ “Las Cenizas de Gramsci” como obras claves de su pensamiento. Fue con sus novelas “Una Vida Violenta” y “Los Chavales del Arroyo” donde fue granjeándose el odio de la alta sociedad romana, al reflejar la miseria escondida tras el crecimiento de una parte de Italia. Tras estas publicaciones sufrió ataques de la extrema derecha.

OBRA CINEMATOGRÁFICA. EL CINE QUE PROVOCÓ AL MUNDO

Umberto Eco dijo de él que "la violencia positiva de su mensaje no estaba en los contenidos, sino en la mala conciencia que era capaz de provocar". Su ideología marxista queda como una marca indeleble en toda su obra.

Tras haber trabajado como guionista para directores como Fellini (experiencia frustrante para él) decide hacer su propio cine. Considera su evolución de escritor a director como un paso natural para plasmar la realidad de manera más directa; él mismo lo explico así poco antes de su muerte: “No hay nada que te obligue más a mirar las cosas como hacer una película. La mirada de un escritor sobre un paisaje, rural o urbano, puede excluir infinitas cosas, seleccionando de su conjunto sólo las que emocionan o sirven”.

En contraposición a la corriente del neorrealismo italiano, Pasolini vio la posibilidad de hacer documentales fuera del formalismo imperante creando su llamado “cine de poesía”, que mezclaba imágenes reales con escenas de ficción. Viajó a la India, a Palestina y a África para mostrar las realidades de estos lugares al mundo.

Su primer largometraje de ficción como director y guionista fue Accattone, en 1961, nuevamente ambientada en los barrios marginales de Roma. Era una historia de proxenetas, prostitutas y ladrones que contrastaba con las reformas económicas de la posguerra en Italia. Aunque Pasolini intentó distanciarse del neorrealismo, se le consideró heredera de este. Nick Barbaro, un crítico que escribe en el Austin Chronicle, dijo de ella que "puede ser la película más sombría" que haya visto en su vida. Este no sería más que el inicio de una carrera marcada por la censura y el escándalo por la crudeza e hipersexualidad de sus filmes.

Entre sus películas esenciales para conocer su obra destacan:

Mamma Roma (1962)

De nuevo la trama se centra en la prostitución sin didactismos ni ambages, con toda la crudeza que requiere el rigor sobre estos temas. Mamma Roma fue estrenada dentro de la Mostra de Venezia en su selección oficial y casi inmediatamente secuestrada por la policía acusada de “inmoral”. Pasolini señaló sobre su película: Mamma Roma tiene, explícitamente, en manera pura y ruda, cierta problemática moral que comparte con Accattone, pero ya en ella hay algo de otro mundo, esto es, de nuestro mundo burgués, en otras palabras: un ideal pequeño burgués”.

El evangelio según San Mateo (1964)

Pasolini nunca ocultó su fascinación por el Evangelio, aunque se declaró abiertamente ateo. Por ello explicó la dificultad de no siendo creyente, hacer este relato sobre Jesucristo. Reproduce palabra por palabra los sermones incongruentes, amenazadores, incoherentes, volubles y vengativos de Jesucristo.

Destaca la fotografía en blanco y negro, austeridad en el guion y en la forma, y una gran ambientación. Tuvo tres nominaciones al Oscar y ganó el premio especial del jurado en el Festival de Venecia.

Edipo Rey (1967)

La narración mezcla ficción y recuerdos personales, en una serie de secuencias que traslada los hechos de los años 20 en Tebas a los últimos de la II Guerra Mundial en Bolonia. Hace evidente la distorsión cronológica con indicaciones muy evidentes (bandera italiana monárquica colgada en un balcón, vestuario incoherente con la ambientación, etc). La manipulación temporal es un recurso que utiliza en otras obras.

La fotografía hace uso de una cámara inquieta y observadora que realiza barridos del paisaje, encuadra perspectivas amplias y profundas y usa con preferencia colores terrosos. El guion incide más en la inexorabilidad del destino que en el mito del amor hacia la figura materna.

Saló, o los 120 días de Sodoma (1975)

Posiblemente la película más conocida de Pasolini, al ser considerada una de las más polémicas de la historia. Estrenada dos semanas después de la muerte del director, refleja el sentimiento de éste en los últimos años de su vida. Lleno de desesperanza, decía ser totalmente pesimista ante la decadencia consumista y capitalista de una Italia sin remedio.

La película es una parábola antifascista, donde los abusos de poder se representan mediante abusos sexuales, parafilias e ignominia moral que revientan todos los tabúes posibles. Esto le costó ser una cinta prohibida durante muchos años en una larga lista de países. “El sexo adquiere un significado político. También la escatología y el canibalismo son hechos políticos metafóricos de lo que el poder hace al cuerpo humano”, defendía Pasolini en la última entrevista que concedió con motivo de la controvertida película.

UNA MUERTE AÚN NO RESUELTA

El 2 de noviembre de 1975, a la edad de 53 años, Pasolini muere asesinado supuestamente a manos de un chapero del que había requerido los servicios en Roma.

Pero años después se retractó diciendo que no fue él sino que le asesinaron tres hombres al grito de “sucio comunista”; una investigación demostró que tal grado de violencia no pudo ser cometido por una sola persona, poniendo en valor esta última versión. También aparecieron testigos que vieron a varios hombres sacándole de su automóvil.
Lo cierto es que Pasolini estaba ultimando una novela (Petróleo) que investigaba crímenes que señalaban al propio Estado y denunciaba la estructura corrupta del poder italiano. Cabe pensar que sus denuncias artísticas fueran ya demasiado molestas para las élites y sus abusos.

Como el mismo director declaró una vez: “Las pocas personas que han escrito la historia son las que han dicho no, y no los cortesanos y los asistentes de los cardenales. Para ser eficaz, el rechazo no puede ser puntual, ha de ser grande, total”. Sin duda, nunca tuvo miedo del rechazo de las élites más corruptas y su legado será siempre impecablemente molesto.

Publicado en el Nº 353 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2022

En esta sección

Camaradas y ciclistasCuando las bombas estallan en Ucrania, los medios de comunicación despliegan sus armasReforma laboral en un día de calorLuis Cernuda, la España que arde frente a la derrotaValla, valla

Del autor/a

VENECIAFRENIA. Los turistas o la plaga que todo lo arrasaEl compromiso social de un cineasta a través de su obraGala de los Óscar cargada de testosteronaPier Paolo Pasolini, un hombre del renacimiento en el siglo XXCine de género...femenino