Fuera de plano

Gala de los Óscar cargada de testosterona Quería ser diferente y lo fue… con un minuto de silencio por la paz seguido de una bofetada de masculinidad tóxica

Edurne Visaira Vicandi . Crítica cinematográfica 24/04/2022

Este era el año en el que la Academia decidió hacer una gala más dinámica, con más ritmo. Para ello optó por no emitir en directo algunas de las categorías cinematográficas consideradas menos populares. ¿La razón?: el año pasado la gala tocó fondo de espectadores (solo unos 10 millones). Las categorías eliminadas fueron: mejor documental, mejor edición, mejor maquillaje y peluquería, mejor diseño de vestuario, mejor sonido, mejor corto, mejor corto animado y mejor banda sonora. Es decir, de las 23 categorías solo se televisaron 15. Esta medida no ha estado carente de críticas por gran parte de la industria, que no ve con buenos ojos, elegir entre disciplinas de primera y de segunda dentro del cine. En la parte que nos toca, nos privó de ver la entrega al único equipo español que ganó un galardón en este año; se trata del premio al mejor cortometraje de animación, dirigido por Alberto Mielgo por El Limpiaparabrisas. No pilló por sorpresa este premio, ya que venía de cosechar grandes elogios en el Festival de Cannes.

El premio a la mejor película se lo llevó Coda, adaptación de la superior y mucho más creíble (como suele suceder con las versiones americanas) película francesa La familia Belier (2014). Una comedia dramática, muy del gusto de la Academia si nos atenemos a lo premiado estos últimos años. Bienintencionada, sencilla, emotiva y sobre todo bien defendida por sus actores, nos cuenta una historia de inclusión, donde todos los miembros de una familia son sordos a excepción de su hija cuya mayor ilusión es cantar. También se alzó con el mejor guion adaptado.

Arrebató así el premio gordo a El poder del Perro, que con 12 nominaciones se acercó al pódium de películas más veces nominadas de la historia de los Oscar. Sin embargo, finalmente sólo se consiguió alzar con la mejor dirección para su realizadora Jane Campion.

Dune fue la triunfadora de la noche con nada menos que 6 estatuillas en los apartados técnicos (fotografía, montaje, sonido, banda sonora, diseño de producción y efectos visuales).

La mejor película internacional fue para Drive My Car, filme japonés que ya se había coronado en los Bafta, Cannes, Globos de oro y había sido multipremiada entre la crítica. Una obra maestra de 180 minutos de sosegada belleza que trata sobre la memoria de los que ya no están.

Jessica Chastain recogió el galardón a mejor actriz por The Eyes of Tammy Faye; Biopic del extraordinario ascenso, caída y redención de la telepredicadora evangelista Tammy Faye Bakker.

Pero sin duda el protagonista de la noche fue quien se llevó el ansiado premio al mejor actor, Will Smith. Lo pintoresco del asunto es que no fue por su talento actoral sino por un incidente que casi con toda seguridad le traerá consecuencias. En un momento de la noche el presentador (con menos gracia que clase, dicho sea de paso) bromeó sobre el peinado de Jada Pinkett Smith, casada con el actor y que está atravesando problemas reconocidos de alopecia en los últimos meses. El actor no tuvo mejor ocurrencia que mortificar doblemente a su mujer, que tuvo que asistir a un arranque de masculinidad tóxica de Will Smith que tuvo a bien mostrar a todo el público (y medio mundo en directo) cómo se resuelven las afrentas entre caballeros (de los de armadura, por lo menos. Se levantó de su butaca para darle un tortazo a mano abierta al presentador. Ante la atónita mirada del público, volvió después a su asiento para gritar “Mantén el nombre de mi mujer fuera de tu puta boca”. Todo eso sin mediar palabra ni cruzar mirada con ella. Luego lo arregló diciendo en su discurso al recoger el premio, que el amor te hace cometer locuras. Peligroso discurso de amor romántico para terminar el espectáculo…

En otro apartado diferente pero también grotesco, estábamos algunos muy atentos esperando por si inesperadamente aparecía Sean Penn con una forja para derretir sus estatuillas conseguidas a la largo de sus años de carrera, ya que unos días antes amenazó con hacerlo si no se daba voz a Zelenski durante la gala. Entendemos que le fue suficiente con un minuto de silencio que se mantuvo por las víctimas del conflicto en Ucrania.

Lo que sí fue algo tristemente inesperado, es que ni Penélope Cruz ni su marido se alzaran con los premios de mejor actriz y actor respectivamente. Y omito el nombre de Javier Bardem en una suerte de venganza por el comentario del ya nombrado presentador Chris Rock, en el que se refirió a la actriz como “la mujer de Bardem”. Lo peor del asunto es que posiblemente ni siquiera se diera cuenta de este lapsus. Cosas del directo o del machismo.

Afortunadamente y a pesar de este desafortunado olvido, no tuvimos que presenciar a Bardem gritando al presentador “¡¡mantén el nombre de mi mujer en tu puta boca!!”.

Publicado en el Nº 354 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2022

En esta sección

Y Juan Antonio Bardem… imprescindibleStephen Jay Gould. El revolucionario que diseñó el evolucionismo del siglo XXIUna historia del desclasamiento'pequeñas mujeres rojas' de Marta SanzClara Campoamor en los 50 años de su muerte: una reivindicación democrática

Del autor/a

Gala de los Óscar cargada de testosteronaPier Paolo Pasolini, un hombre del renacimiento en el siglo XXCine de género...femeninoEl precio del progresoEles non se arrepinten, amparados pola mordaza