El pan de la vidaVíctor Hugo y la educación en 1848 “¿Cuál es el gran peligro de la situación actual? La ignorancia. La ignorancia aún más que la miseria”, clamaba Victor Hugo en 1848

Antonio Segovia Ganivet. (*) 08/05/2022

Algunos pensamientos políticos continúan de actualidad y se vuelven más necesarios que nunca, porque, al igual que en 1848, las ideas de reforzar lo público siguen teniendo "un mundo que ganar".

Víctor Hugo pronunció en 1848 en la Asamblea Constituyente un discurso que parece de ayer mismo. Frente a la propuesta de los ministros franceses de recortar la financiación de la cultura, el novelista muestra de manera muy persuasiva que se trata de una opción perjudicial y del todo ineficaz. Las crisis no se superan recortando los fondos para la cultura sino duplicándolos:
"...Afirmo, señores, que las reducciones propuestas en el presupuesto especial de las ciencias, las letras y las artes son doblemente perversas. Son insignificantes desde el punto de vista financiero y nocivas desde todos los demás puntos de vista. Insignificantes desde el punto de vista financiero. Esto es de una evidencia tal que apenas me atrevo a someter a la asamblea el resultado del cálculo proporcional que he realizado […] ¿Qué pensarían, señores, de un particular que, disfrutando de unos ingresos de 1500 francos, dedicara cada año a su desarrollo intelectual […] una suma muy modesta: 5 francos, y, un día de reforma, quisiera ahorrar a costa de su inteligencia seis céntimos?..."

"...Un artista, un poeta, un escritor trabaja toda la vida, trabaja sin pensar en enriquecerse, muere y deja a su país mucha gloria con la sola condición de que se proporcione a su viuda e hijos un poco de pan"

"...¿qué momento se elige para poner en cuestión todas estas instituciones a la vez? El momento en que son más necesarias que nunca, el momento en el que en vez de reducirlas, habría que extenderlas y ampliarlas..."

"...Pero si quiero ardiente y apasionadamente el pan del obrero, el pan del trabajador, que es un hermano, quiero, además del pan de la vida, el pan del pensamiento, que es también el pan de la vida. Quiero multiplicar el pan del espíritu como el pan del cuerpo..."

"...Habría que multiplicar las escuelas, las cátedras, las bibliotecas, los museos, los teatros, las librerías. Habría que multiplicar las casas de estudio para los niños, las salas de lectura para los hombres, todos los establecimientos, todos los refugios donde se medita, donde se instruye, donde uno se recoge, donde uno aprende alguna cosa, donde uno se hace mejor; en una palabra, habría que hacer que penetre por todos lados la luz en el espíritu del pueblo, pues son las tinieblas lo que lo pierden..."

Para crear un “mundo que ganar”, para seguir mejorando como sociedad, los gobiernos deben invertir mucho más dinero en Educación. Es el futuro de las sociedades, y el acceso a este Derecho Público, deben tenerlo todos los alumnos y alumnas en igualdad de condiciones. Victor Hugo expuso ante la Asamblea lo perjudicial e ineficaz de recortar la financiación de la cultura. En aquel momento, Francia vivía unos tiempos convulsos y el país necesitaba potenciar las actividades culturales y la enseñanza pública. Era el momento de la Primavera de los Pueblos.

La enseñanza pública en la actualidad, como en aquel 1848, y aún más en el futuro, seguirá transformando vidas y generando cambios en todas las áreas. La tecnología no reemplazará la labor educativa y en estos momentos debemos protegerla con especial atención para evitar el riesgo de que la sociedad caiga en el abismo de la ignorancia.

“¿Cuál es el gran peligro de la situación actual? La ignorancia. La ignorancia aún más que la miseria”, clamaba Víctor Hugo en 1848 defendiendo las instituciones de enseñanza pública que tienen precisamente como objetivo expreso “perseguir, combatir, destruir la ignorancia”.

En el futuro, y en ese “mundo que ganar”, la importancia de la educación pública será todavía más significativa en regiones y países marcados por la desigualdad, la pobreza, la ausencia de derechos fundamentales, la falta de justicia y la exclusión social.

Multipliquemos los recursos en Educación. Como diría Víctor Hugo, en aquel lejano y a la vez próximo 1848, así como el pan del trabajador es el pan de la vida, el pan del pensamiento, es también el pan de la vida.

(*) Departamento de Historia Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada

Publicado en el Nº 351 de la edición impresa de Mundo Obrero diciembre 2021

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