60 Aniversario de las Huelgas de 1962 Esta primavera de 2022 se cumplen 60 años de la primera oleada de las huelgas de 1962, que comenzaron el 7 de abril por el despido a un grupo de picadores del grupo Nicolasa de la fábrica de Mieres

Benjamín Gutierrez Huerta. Historiador 12/05/2022

Cuando la Pasionaria, el 11 de mayo de 1962 se dirigió a los oyentes de Radio España Independiente, la Pirenaica, relatando la situación de las Huelgas de esa primavera. No estaba haciendo solo un reconocimiento por parte del PCE a lo que estaba sucediendo, realizó una crónica casi periodística, de la situación que se inició en abril de ese año, con la huelga de los mineros asturianos, que se había extendido a otras zonas mineras e industriales de España. La Pirenaica reforzaba su papel como emisora no solo de propaganda si no también de información, donde la población podía, con riesgo consiguiente, recibir la información que el régimen censuraba.

Esta primavera de 2022 se cumplen 60 años de la primera oleada de las huelgas de 1962, que comenzaron el 7 de abril por el despido a un grupo de picadores del grupo Nicolasa de la fábrica de Mieres, serían la chispa que dio comienzo a una huelga que marcaría un antes y un después en el movimiento obrero y en la historia de la lucha de la Dictadura Franquista. Lo que podría haber sido considerado un movimiento espontáneo, resultó en una gran movilización obrera alentada por los comunistas y otros sectores antifranquistas, en especial por cristianos progresistas. El papel del PCE y su militancia fue fundamental en la extensión, propaganda y organización de las huelgas. Tras años de dura persecución, los y las comunistas nuevamente, fueron quienes vieron en esta movilización una forma de desarrollar no solo la oposición al régimen, si no la unión con otros sectores y el desarrollo de Comisiones Obreras. El papel de comerciantes, iglesia, intelectuales e incluso personas afines al régimen fue fundamental en el sostenimiento de las huelgas en las duras condiciones de represión a la que la Dictadura trató a los huelguistas.

Como bien relata Pasionaria, hacer huelga no solo era algo ilegal, era jugarse la vida. Las Huelgas de 1962 generaron una movilización que pasó, de unas decenas de trabajadores, a decenas de miles en Asturias, para finalmente llegar a varios cientos de miles en toda España y declaraciones del estado de excepción en varias provincias. Tuvieron gran repercusión internacional y reacciones de solidaridad por todo el mundo, justo cuando el gobierno de la Dictadura intentaba dar una imagen aperturista del régimen. El franquismo había prohibido la huelga, negando la Lucha de Clases, como quien prohíbe el sarampión, así se llegó a reflexionar en un informe interno del propio régimen.

Pasionaria desde el exilio daba la importancia a lo que estaba sucediendo en España en aquellos momentos y al papel del movimiento obrero, de los hombres y mujeres movilizados. Describía la situación y oportunidades que se presentaban al convertirse la lucha obrera en la causa de todo el pueblo. También daba reconocimiento especial al papel de las mujeres en la movilización. No eran ni las primeras huelgas mineras, ya en los años 50, ni las primeras en el conjunto del Estado, donde otros sectores en las industriales o transportes, por poner dos ejemplos, ya habían realizado importantes movilizaciones antes. El PCE lanzaría la consigna de que Asturias marcaba el camino, continuidad de esa visión mítica revolucionaria, forjada por los mineros asturianos a lo largo de su historia. También fueron fundamentales las Huelgas de 1962, en el desarrollo de las Comisiones Obreras en los centros de trabajo.

Tras las huelgas de la primavera de ese año y las conquistas laborales conseguidas, volverían nuevamente los mineros a movilizarse al final del verano de ese mismo año, contra los incumplimientos de lo acordado, los despidos, la libertad de los presos y planteando el regreso de los deportados. Movilizándose ya, de forma intermitente, año a año, hasta el final del Franquismo y la Transición.

Como cantaba Chicho Sánchez Ferlosio
Hay una lumbre en Asturias
que calienta España entera,
y es que allí se ha levantado,
toda la cuenca minera.

Ale, asturianos,
están nuestros destinos
en vuestras manos.

Empezaron los mineros
y los obreros fabriles.
Si siguen los campesinos
seremos cientos de miles.

Bravos mineros,
sigue vuestro camino
los compañeros...

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