La biografía de Miguel Hernández, por José Luis Ferris

Francisco Vélez Nieto 31/05/2022

Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poetaJosé Luis FerrisFundación José Manuel Lara

Leo con placer la obra biográfica más actual y completa sobre la vida, factor humano y el quehacer excelente, por su veracidad y el ejercicio literario y social, de la figura del personaje. Cuidadosa la labor de presentar la imagen de Miguel Hernández, es una obra con nuevas aportaciones para acercarnos a la realidad del poeta, y reconocimiento al admirable trabajo de muchos años de José Luis Ferris, mientras sobre nuestras cabezas se mece la terca amenaza histórica contemporánea del fascismo disfrazado de democracia cargado de mentiras, vulgaridad y mediocridad. Y para colmo el emérito, con la desfachatez de creer que España es suya con aplauso y los vivas de sus cuarteleros, que vienen salvando un juguete roto del cubo de la basura que ellos mismos han venido creando enarbolando la pistola y la cruz.

No se borran de mi mente el asesinato, uno a tiros de falangistas desalmados y envidiosos, y el otro asesinado a palos, de cárcel en cárcel, hasta que en un lamento final se despedía del campo y de los trigos. Me refiero a García Lorca, el del poeta en Nueva York, y Miguel Hernández, que elevó desde los campos como don del cielo para cantarles a los aceituneros cautivos:

Andaluces de Jaén,

Aceituneros altivos,

decidme en el alma: ¿quién,

quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,

ni el dinero, ni el señor,

sino la tierra callada,

el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura

y a los planetas unidos,

los tres dieron la hermosura

de los troncos retorcidos.

Proletario oliendo a universo, hoy olvido de los “demócratas de toda la vida”, altura merecedora con versos heredados de Góngora, Lope y otros clásicos. Pero, ¿por qué los menesterosos fascistas, idénticos ahora disfrazados de demócratas, van cargando de metralla y “Viva la muerte”? Cometieron tan increíbles crímenes, pero contamos nuestra emoción y dolor solidario hacia ellos. Matar es su oficio hasta conseguir la prohibición de las libertades, así en la tierra como en el cielo, aunque parece que han adquirido en propiedad desde un día que Dios está enfermo o de asuntos propios. Así, con este peso histórico, esta nueva biografía sobre Miguel Hernández desde su nacimiento allá en su ciudad a la que amó tanto, como a las cabras de su rebaño y una Josefina a la que quiso, de tal encanto que hasta le dedicó la nana de la cebolla:

La cebolla es escarcha

Cerrada y pobre

Escarcha de tus días

Y de mis noches

Hambre y cebolla

Hielo negro y escarcha

Grande y redonda

En la cuna del hambre

Mi niño estaba

Con sangre de cebolla

Se amamantaba

Pero tu sangre

Escarchada de azúcar

Cebolla y hambre

Un amor de pueblo apasionado, lo que significó un pulso con ese otro de la necesidad imperiosa de alcanzar la fama de gran poeta qué él mismo se había figurado con la prisa el triunfo, precisamente en un Madrid donde en aquellos convulsos años representa la mejor poesía y poetas en la lengua de Cervantes, sin querer saber que la vida de poeta es dura para esta humana criatura con su traje de pana oliendo a cabra y las alpargatas de esparto, malviviendo, buscando amistades que le ayuden. Y lo hacen porque el poeta cabrero ofrece a la vez esa peculiar sencillez, inocencia y verdad por estar seguro que nació para ser un gran poeta.

José Luis Ferris es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca. Poeta, novelista y autor de diversos ensayos, fue galardonado con el Premio de la Crítica de la Comunidad Valenciana por su primer libro de poesía, Piélago. Su trayectoria poética quedó consolidada con ‘Cetro de cal’, accésit del Premio Adonis 1984, y ‘Niebla firme’, poemario por el que fue calificado por la crítica como “uno de los máximos exponentes de la joven lírica española”. En su ciudad natal, ha logrado tras una dura labor de investigación enriquecer la figura del hombre y del poeta colocando verdad en su vida y obra, sobre las biografías del hombre y el poeta. Le lleva en más de una ocasión a ser un ingenuo que considera que a él le corresponde por ley ser poeta que no puede esperar para ser reconocido como tal.

Con este comprometido libro, muchas de las medias verdades, algo más que simples odios a una inocente criatura, armas gran poeta del corazón y la memoria, que bebió, la sed de su fuerza creadora acudió a los grandes clásicos españoles para subir la empinada escalera de ser un gran poeta con desasosiego como pastor de humanidades, de los campos de su tierra. Y como aclara el autor de este Miguel Hernández, llegado el punto jerárquico de defender a la República pese a su rígida educación religiosa, se alistó voluntario, no forzado como señalan algunos irresponsables “escribidores”, al Quinto Regimiento, cambiado la pluma por el fusil, cuando bien pudo quedarse en el Madrid heroico a la sombra de la emblemática alianza de intelectuales Antifascistas. Aquí queda pues, este romance de luto y cebolla, hasta un nuevo artículo merecedor del tema de la vida y la muerte de un tierno creador de alma insobornable en la lucha por las libertades y la palabra escrita.

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