El camarada Teodulfo Lagunero, mucho más que un mecenas La historia de este país hubiera sido peor sin él. No se limitó a ser testigo privilegiado de los acontecimientos, y desde niño puso su enorme entusiasmo, energía, inteligencia, tiempo, contactos y dinero al servicio del PCE.

Gema Delgado 23/06/2022

Teodulfo murió el 22 de junio. Le faltaban cinco años para ser centenario. Apasionado de la vida y comprometido hasta la médula, no se limitó a ser testigo privilegiado de los acontecimientos, a ver pasar los tiempos; estaba decidido a escribir páginas de la historia del país y de la historia del PCE, que siempre fue su partido. Y lo hizo. Cumplió la mayoría de sus deseos. Parte de ellos los recoge en su libro Una vida entre poetas, de Pablo Neruda a Antonio Gala, en la que comparte la estrecha relación que tuvo con ellos.

En Mundo Obrero le entrevistamos en junio de 2010, hace justo 12 años. Aún mantenía las mismas ganas de cambiar radicalmente el mundo y seguía pensando en proyectos. En aquella entrevista, nos aseguró que los 12 ó 14 años más felices de su vida fueron los que estuvo colaborando con el Partido. “Yo les decía, no quiero ser sólo el que os da dinero porque dar dinero para quien lo tiene es el trabajo de firmar un cheque. No tiene mérito. Tiene mérito dar el tiempo. Y yo les dije os doy mi tiempo y hago lo que hagáis vosotros. Y he salido a pegar pasquines por París jugándome el tipo. He dado conferencias cuando el Proceso 1001. Hice lo que debía de hacer”, lo que le mandaba el Partido y aseguró que seguiría haciéndolo.

Nació en una familia republicana, comunista, que pronto se convirtió en la de los vencidos y represaliados, la del hambre, la de la lucha, la rebelión, la cárcel y el ingenio imprescindible para salir adelante. Tenía 4 años cuando España se declaró republicana. Y 9 cuando Franco encabezó el golpe de Estado y su vida y la de su familia, la del país cambió radicalmente. Pasó nueve meses en la cárcel, consejo de guerra incluido. Al salir se planteó cuál era la mejor forma de luchar contra la dictadura y dedujo que era desde el poder; y desde el bando de los perdedores, al único poder al que podía optar era el poder económico. Siempre fue un emprendedor con gran olfato para los negocios. A los 13 años ya hacía de profesor. Luego fue abogado, más tarde Catedrático de Derecho Mercantil, constructor y millonario, sin dejar de ser comunista.

Cuenta que “escribir unas memorias consiste en decir qué cartas nos dio la vida y cómo las jugamos. (...) A mí me las dio malas (…) Cómo las jugué es el contenido de estas memorias”... Os invitamos a leerlas directamente, que él os cuente: Memorias de Teodulfo Lagunero. La extraordinaria vida de un hombre extraordinario.
Entrevista a Teodulfo Lagunero,
Profesor de Derecho Mercantil

“Los gobiernos hoy no pintan nada. Están al servicio del capital”

Gema Delgado


Publicada en Mundo Obrero nº 226-227. Julio–agosto 2010

Cuando a Lagunero le preguntan en televisión cómo es posible ser millonario y comunista, él responde que lo difícil es ser millonario y católico. Imagino que Teodulfo Lagunero debe estar harto de que le conozcan como el mecenas del PCE. Sí, de acuerdo, ha dado muchos millones al Partido, les donó locales en el centro de Madrid, y antes en el centro de París. Utilizó su fortuna para financiar al PCE, durante y después de su clandestinidad. Trajo a Santiago Carrillo a España con una peluca hecha por el peluquero de Picasso, le puso en contacto con Nicolás Franco y con Adolfo Suárez. Mucho antes fue un niño de la guerra. Uno más, que casi acabó en Rusia, con su hermano, si no llega a ser porque a última hora su madre les abrazó llorando y dijo que por nada del mundo se separaba de sus hijos. “¡Además todos los niños necesitan a su madre!” Y vaya si la necesitaron. Con un padre comunista y conocido profesor republicano, la posguerra fue muy dura para los Lagunero, como lo fue para todos los vencidos. Su padre detenido varias veces. Todos sus tíos estuvieron en la cárcel.. Más tarde, su hermano y él fueron condenados en consejo de guerra. Ese era el panorama familiar. Lo cuenta en su libro Memorias. La extraordinaria vida de un hombre extraordinario. En la Guerra Civil tenía 9 años. Pasó “hambre y mucho frío”, su madre les calentaba piedras y se las metía en los bolsillos para que no se les helaran las manos.

“Escribir unas memorias consiste en decir qué cartas nos dio la vida y cómo las jugamos” escribe Lagunero en la introducción. “ A mí me las dio malas (…) Cómo las jugué es el contenido de estas memorias”... Nadie le regaló absolutamente nada. Creció en la adversidad, a la fuerza. Y a juzgar por los resultados jugó una partida “extraordinaria” como su vida.

Teodulfo Lagunero nació en una familia modesta, honrada, concienciada y comunista. Su padre era profesor de instituto en la Institución Libre de Enseñanza. Afortunadamente el golpe de Estado de Franco les sorprendió en la sierra de Madrid, de vacaciones, porque los falangistas fueron a buscarle a su casa en Valladolid para fusilarle. Desde la sierra se trasladaron a Madrid; luego a Valencia. Cuando los falangistas tomaron la capital valenciana anunciaron que todos los funcionarios que no acudiesen a sus puestos de trabajo serían considerados rebeldes y pasados por las armas. Su padre se presentó y pocos días después fueron a arrestarle a casa. Un día le sacaron de la celda junto a otros republicanos para llevarlos al paredón y fusilarlos. En las puertas de la cárcel había dos camiones, pero al llamar a los del primer camión no le citaron, le subieron al segundo y le trasladaron de prisión. Se salvó.

El día en que detuvieron a su padre, recuerda Lagunero en sus memorias, su madre dejó de llorar y empezó a buscar el paradero del marido. Muchas veces le acompañaba el pequeño Teodulfo. Como para olvidarlo. Su madre pasó años buscando dinero de dónde no lo había para llevar comida a la cárcel, primero para su marido, luego para sus dos hijos. Fue una heroína más de la posguerra. “Yo la idolatraba. Para mí ha sido lo primero en la vida, muy por encima de mi padre, mi hija, mi mujer o mis nietas”.

Volvieron a Valladolid a casa de los abuelos maternos. Con un padre encarcelado y los bienes incautados por la ley de las “responsabilidades políticas” la situación familiar, “como en tantas otras familias de los derrotados era trágica”.

-¿Lagunero, es verdad que en Valladolid, las mujeres de “bien” iban a la explanada de San Isidro a tomar chocolate con churros mientras contemplaban el espectáculo de los fusilamientos de los republicanos?
Sí. Está en los libros y en la hemeroteca. Hasta el punto que el gobernador civil tuvo que publicar una nota en el periódico pidiendo que no fueran allí porque era un espectáculo lamentable que estaba transcendiendo y lo tuvo que prohibir.

Así de cruel era la vida en la posguerra. Su hermano Enrique participaba en la organización clandestina del PCE y también sufrió cárcel y represión. Luego fue Teodulfo. A los 18 años, estudiando derecho, creó un grupo clandestino de la FUE, la organización de estudiantes de izquierda durante la República. El 14 de abril de 1944 imprimieron unas octavillas conmemorando el aniversario de la República y le encarcelaron.

Lagunero pasó nueve meses en la cárcel, consejo de guerra incluido. Al salir se planteó cuál era la mejor forma de luchar contra la dictadura y dedujo que era desde el poder y, desde el bando de los perdedores, al único poder al que podía optar era el poder económico. Siempre fue un emprendedor con gran olfato para los negocios. “Nunca me resigné”. Lagunero hizo sus estudios simultaneándolos con todo tipo de trabajo, empezando de barquero en el Pisuerga. A los 13 años Lagunero ya era profesor.

Luego fue abogado, Catedrático de Derecho Mercantil, constructor y millonario, sin dejar de ser comunista. Su compromiso con el Partido se afianzó cuando conoció a Marcos Ana en París en una manifestación del 1º de mayo. Y continúa. “Alberti murió como moriré yo, con la bandera roja y el carné comunista”.

Pero Teodulfo, en la entrevista, apenas habla de él ni sus memorias. En la primera conversación para concertar la entrevista por teléfono, no me pregunta si he leído el libro, lo que me pregunta es si he leído el último artículo de su blog (blogs.larepublica.es/teodulfolagunero). Es un artículo extenso, como todos los que escribe, como el libro, como su vida: lleno de detalles, argumentos y datos. Se llama Europa y la Unión Europea. La crisis y el déficit. Denuncia que Europa esté en manos del mercado y de unos neoliberales que no creen que haya alternativa al capitalismo. “Europa no es el problema. El problema está en la Unión Europea. No es la unión de los pueblos de Europa. Tampoco la de sus Estados. Es la unión de los mercaderes de Europa, de los políticos y economistas neoliberales sometidos al verdadero poder que es el dinero: a los bancos, a las multinacionales, a los fondos de inversión y a los especuladores”.

A Lagunero le preocupa la crisis. De hecho acaba de llegar de Sevilla, ha pasado por los juzgados y en pocas horas estará en un pueblo de Asturias dando una charla sobre el tema. Es incansable.

- “Lo que ha hecho Zapatero no tiene perdón de Dios. Se ha bajado los pantalones. Ni siquiera ha sostenido la defensa del Estado de Bienestar”, ¿Por qué tiene que quitarse el déficit en 3 años en lugar de en 6 ó 12?. Esto va a retrasar la salida de la crisis del funcionamiento de la economía que es la que tenía que reducir del paro.

“Lo que los bancos quieren es asegurar que los Estados aprieten el cinturón a los trabajadores. Menos estado y más mercado. A ser posible nada de estado y todo mercado. La Merkel, la Tatcher del país de los nazis,…. dice que quieren cobrar lo que les deben ¿Qué les deben? ¿El haber vendido armas? No habérselas vendido”


También le inquieta la pérdida de democracia:

- Los gobiernos hoy no pintan nada. Están al servicio del capital. ¿Qué es el mercado? El mercado son los grandes bancos, las grandes multinacionales y los grandes fondos financieros.

Y le indigna esta ley de la memoria “pequeña e incompleta”:

- Es una verdadera vergüenza, una iniquidad, que los muertos estén en las cunetas y que después de cuatro legislaturas y media de gobiernos socialistas, 18 años, no se haya hecho nada.. Soy muy amigo de la viuda de Grimau y cada vez que habla conmigo llora y dice ¿cómo es posible que mi marido siga siendo un criminal y no haya fuerza para anular esa sentencia? La ley de la memoria histórica se tenía que haber hecho antes, mucho mejor y más fuerte. No vamos a hablar de represalias porque han pasado 70 años, pero para pasar la página hay que conocer la historia, es una obligación.

Vivió en primera línea el proceso de la transición y defiende que ese momento es lo único que se podía hacer con los generales franquistas en el poder. Han pasado 35 años, ¿La Constitución del 78 se nos ha quedado obsoleta?

- La Constitución hay que cambiarla. Es una constitución absolutamente burguesa sometida al dictado de los mercados. Hay unos artículos, que son los que han provocado toda esta crisis, que dicen que España se rige por los principios del libre mercado. Menos mal que dice, supeditando la propiedad del mercado al bienestar público, que luego no se cumple, pero por lo menos lo dice. Sus últimos artículos en la republica.es se refieren a la Ley electoral y a las posibles medidas para hacer que un hombre sea un voto, requisito imprescindible para que exista una verdadera democracia.

Haciendo balance de su vida, concluye que los 12 ó 14 años más felices de su vida son los que estuvo colaborando con el Partido.”Yo les decía no quiero ser sólo es que os da dinero porque dar dinero para quien lo tiene es el trabajo de firmar un cheque. No tiene mérito. Tiene mérito dar el tiempo. Y yo les dije os doy mi tiempo y hago lo que hagáis vosotros. Y he salido a pegar pasquines por París jugándome el tipo. He dado conferencias cuando el 1001. Hice lo que debía de hacer”. Hizo todo lo que le mandaba el partido. Afirma que lo seguirá haciendo.

Fue muy generoso. Y lo ha seguido siendo: “Ya no soy millonario, lo he dado todo. He creado una fundación a la que he dado todos mis bienes, incluso mi pensión de la mutualidad de abogados. Su función es crear guarderías infantiles para que las mujeres puedan dejar a sus hijos cuando van a trabajar y estén atendidos. Y residencias de ancianos.”

Lagunero dice que hay que saber elegir siempre el camino mejor. “Hay que ser siempre leales a sí mismos, hay que ser congruentes. Y yo he procurado serlo”.

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