La ruptura del PSUC en la década de los 80: La fragmentación de los eurocomunistas y los prosoviéticos

Íria Navarro Martín 24/06/2022

El eurocomunismo fue la doctrina innovadora que actuó como desencadenante en la ruptura del PSUC en la década de los 80. En el IV Congreso del PSUC, celebrado en noviembre de 1977, ya se empezaron a anunciar los horizontes de esa futura desunión. Fue en ese congreso cuando Gregorio López Raimundo dejaba su responsabilidad de secretario general, y asumía la de presidente. Le sucedió Antoni Gutiérrez Díaz, el Guti, como Secretario General y José Sarradell, un prosoviético, como Secretario de Organización.

Entre el IV y el V Congreso, este último celebrado en enero de 1981, como congreso extraordinario, los que presidían la comisión permanente se dedicaron a sembrar las ideas del eurocomunismo y, ese hecho y otras causas, llevaron a una fragmentación muy pronunciada dentro del partido. En primer lugar, es importante añadir un breve contexto. Entre mediados de los años 70 y ya avanzados los años 80, el PCE se vio envuelto en el fin de la dictadura del caudillo, la Transición y, sobretodo, la legislación de los partidos comunistas en España. Estos hechos trajeron consigo nuevos aires de innovación dentro de las bases del comunismo. Con eso, y la influencia que desembocaron los diferentes procesos que estaban viviendo otros partidos comunistas en la Europa Occidental, como Francia e Italia, el PCE decidió el nuevo rumbo que tenia que tomar el comunismo en España, y este era el eurocomunismo.

Otra de las causas fundamentales que llevaron al partido a su ruptura fue la del paso de partido de cuadros a partido de masas. Con la legalización del PCE y el PSUC se dio una avalancha de afiliación a dichos partidos. En el partido de cuadros, cada militante y camarada estaba concienciado con la ideología y el trabajo que suponía avanzar con el Partido en la clandestinidad; eso conllevaba un riesgo, el de la pena de cárcel, o incluso la muerte. Con el partido de masas, en cambio, no se pudo llevar una formación rigurosa de los nuevos militantes y eso conllevó a una falta de responsabilidad dentro del Partido.

Dentro del PSUC había una sección, mayoritaria, partidaria del eurocomunismo, pero también había otra que se denominaban como los prosoviéticos. Es decir, a líneas generales, por un lado, estaban los que defendían el partido sin contemplar una evolución necesaria, acorde con los tiempos y, por otro lado, los que apostaban por un partido adaptado al nuevo escenario tanto nacional como internacional.

En el V Congreso, los prosoviéticos llegaron a la labor realizada que se habían propuesto, aunque se encontraron con un problema que no supieron resolver: pretendieron que tanto el Secretario General, Antoni Gutiérrez Díaz, como el presidente, Gregorio López Raimundo, elegidos por amplia mayoría, abandonasen las tesis eurocomunistas para defender las prosoviéticas. Ante tanta presión, ambos decidieron presentar su dimisión, dejando así, esas dos responsabilidades libres.

Paco Frutos fue elegido por unanimidad para ocupar la Secretaría General, aunque, y con todos los vaivenes que sufría el PSUC, decidió convocar el VI Congreso con el objetivo de reconciliar las dos secciones tan marcadas dentro del Partido. Aun así, los prosoviéticos consideraron la convocatoria como una traición y optaron por abandonar la militancia en el PSUC, para fragmentarlo y crear el PCC, Partido Comunista de Cataluña. Finalmente, en el VI Congreso del PSUC es cuando se hizo efectiva la división del partido. Dirigentes como Rafael Ribó o Jordi Tura, partidarios del eurocomunismo, desataron nuevas desavenencias dentro del partido, destruyéndolo hasta dejarlo totalmente inactivo, disueltos en nuevas organizaciones, como Iniciativa per Catalunya.

Es fundamental entender los pasos históricos del Partido para que los posibles errores que se cometieron, no se vuelvan a cometer. Mencionando así, y destacando, la memoria histórica. Pues, muchos de los nuevos militantes que pasan al partido desconocen dichos hechos y son puntos de mira para volver a perpetrar dichos sucesos.

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