Welcome. Willkommen. Bienvenue. Bienvenidos… Tres relatos, tres dimensiones de un mismo racismo sistématico y sistémico, tres bofetadas en 56 páginas

María Ayete 13/07/2022

Una vida en acogidaMelatu Uche OkorieAutomática editorial

Noventa y una páginas tiene el libro de relatos autobiográficos Una vida en acogida, de la nigeriana Melatu Uche Okorie. Noventa y una páginas y la nota introductoria de la autora comienza en la número once. Ochenta páginas tiene entonces, y para ser exactos, Una vida en acogida, publicado a principios de este 2022 por Automática Editorial. Si le restas la biografía y el artículo que cierra el texto, todavía menos: cincuenta y seis. Cincuenta y seis páginas. Tres cuentos. Tres títulos: “Una vida en acogida”, “Bajo el toldo” y “Al romperse el huevo”. Tres piezas bien distintas entre sí. Tres planos diferentes de una misma figura. La visión en tres dimensiones del objeto. La visión en tres dimensiones del racismo sistémico y, por supuesto, sistemático no solo de un país -en este caso, Irlanda-, sino de la UE al completo (por no ir más allá…). Tres bofetadas. Una, dos y tres.

El objetivo de Uche Okorie es claro en cada uno de sus textos. En “Una vida en acogida”, visibilizar la realidad de las condiciones de vida en los albergues de provisión directa irlandeses, esos lugares en los que son institucionalizados los individuos extranjeros a la espera de la decisión sobre la regulación de su situación. (El régimen de provisión directa en Irlanda es, para que nos entendamos, más o menos lo que en España vendrían a ser los centros de internamiento de extranjeros.) Tienes una habitación (independientemente de lo numerosa que sea tu familia), si tienes suerte con baño dentro, 30 euros con ochenta céntimos semanales y derecho de ir a recoger provisiones y cosas de aseo los lunes y martes en el comedor habilitado para ello. Ni derecho a entrar en el mundo laboral, ni derecho a tener carné de conducir, ni derecho a vivienda privada, ni derecho a abrir una cuenta bancaria… ¿El delito? Ninguno, porque huir de tu país no es ningún delito, y pedir asilo en otro, tampoco. En el comedor, el abastecimiento de alimentos depende únicamente de la encargada detrás de la ventanilla. Ve con tiempo, porque puedes quedarte sin nada, coge número y mejor hazte con un carrito. Luego, a esperar.

En “Bajo el toldo” entra en juego la metaliteratura: un cuento dentro de un cuento para abordar la vida de un yo adolescente racializado. Pasar una frontera implica también el deseo de hacerse pasar por, es decir, de camuflarse, de pasar inadvertido. No importa lo que la joven de 16 años haga: los empleados del supermercado la siguen de cerca, el asiento contiguo del autobús siempre queda vacío y los niños de la casa vecina continúan recibiéndola a gritos (“¡negrita! ¡negrita!”). Es un cuento dentro de otro cuento, he dicho. En el cuento-marco, un yo femenino asiste al taller literario que frecuenta. No es un día cualquiera: hoy le toca leer a ese yo su texto. Y lo lee (o, mejor, nos lo lee): un cuento en segunda persona sobre la experiencia de un yo adolescente racializado y el asiento contiguo del autobús, el empleado del supermercado y los niños con sus gritos. Al terminar, los compañeros/as del taller comentan el texto como lo que es, un texto, y valoran la idoneidad de un cambio en la elección del narrador. El contenido qué importa, importa el texto desnudo, claro que sí, EL TEXTO. Un final a todas luces magnífico.

“Al romperse el huevo” pone sobre la mesa la atrocidad de ciertas prácticas tradicionales en algunas zonas rurales de Nigeria, dejando al descubierto, por si las dos piezas anteriores no fueran suficientes, el trato deshumanizador y deshumanizado de quienes consiguen llegar al otro lado en busca de asilo.

Una vida en acogida se titula esta obra de Melatu Uche Okorie. This Hostel Life, en inglés. “Dicho de una persona: admitir en su casa o compañía a alguien”, “servir de refugio o albergue a alguien”, “admitir, aceptar, aprobar”, “recibir con un sentimiento o manifestación especial la aparición de personas o de hechos” y “proteger, amparar”. Estas son las cinco definiciones del verbo ‘acoger’ que recoge nuestro diccionario académico. Sobran las palabras ante tamaña ironía. En cincuenta y seis páginas.

Publicado en el Nº 356 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2022

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