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Con América¿Por qué dice ahora Santos que va a negociar?

José Manuel Martín Medem 30/08/2012

Nunca un gobierno de Colombia se ha propuesto negociar de verdad con las FARC. Siempre la oligarquía y sus militares (blindados por Estados Unidos) lo han impedido, aplicando el terrorismo de Estado. ¿Por qué el presidente Juan Manuel Santos (el mejor representante de los dueños del país) dice ahora que acepta una negociación, después de doce años del mayor esfuerzo contrainsurgente de Estados Unidos en América Latina (militar, político, económico y diplomático) para desconyuntar a la guerrilla? ¿Por qué le regala a Cuba el prestigio internacional de ser la sede de las conversaciones? ¿Por qué le facilita a Hugo Chávez su mejor campaña electoral como facilitador del diálogo?

Hay tres consideraciones en el ambiente: Estados Unidos ha advertido que no va a seguir pagando la guerra, Santos cree que lleva a las FARC a una negociación sin condiciones porque los insurgentes están militarmente derrotados y el presidente aspira a la reelección como el gran pacificador.

Su eslogan es que la paz es la victoria aunque en realidad está diciendo lo contrario, que la victoria es la paz, que ha machacado a las FARC y obliga a la guerrilla a la desmovilización.

Pero todo esto no es suficiente como explicación. No se negocia con un enemigo supuestamente derrotado instalándose en la casa de Fidel y con el patrocinio de Chávez. Santos no lo necesita. ¿Por qué acepta una negociación en esas condiciones? ¿Qué opina Obama?

No son las FARC las que cambian de política. Siempre han propuesto la negociación. Es Santos el que sorprende con su decisión.

¿Qué se puede negociar? Los cacaos (así se llama en Colombia a los dueños del país) ya lo han advertido a través de sus periódicos. Se puede negociar la desmovilización de los insurgentes pero no el modelo político y el sistema económico.

Lo anunciado por Santos cambia el discurso del poder pero no modifica lo fundamental del conflicto: la oligarquía política, económica y militar volverá a matar (con sus aliados estadounidenses) si pierde el control de la negociación y se crean las condiciones para que la izquierda avance hacia la mayoría electoral.

Las FARC van a necesitar una muy eficaz política de comunicación para contarnos qué está pasando y qué va a suceder a partir de ahora. Cuando escribo este comentario (29 de agosto) todavía no han hablado ni las FARC ni el gobierno de Estados Unidos.

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