El camino a Teherán pasa por DamascoLos enemigos de Siria no quieren la paz La lucha por las reservas de petróleo, gas y agua en la zona está en el centro de la cuestión, y no la libertad de los pueblos.

Eduardo Luque Guerrero 14/06/2013

Para Guennadi Ziouganov, Primer secretario del Comité Central del Partido Comunista Ruso, la situación en Siria es clara. El país del Orontes es atacado por una coalición de fuerzas donde se funden los terroristas Salafistas ultra-fanáticos, mercenarios europeos (unos 750 según fuentes occidentales) con mercenarios contratados en Marruecos, Túnez, Turquía, Chechenia, Libia…. financiados y adiestrados por los servicios de inteligencia de EEUU, Israel, Turquía y las “democráticas monarquías teocráticas” del Golfo. Personajes cuya carta de presentación es el coche-bomba contra la población civil, los asesinatos[1], los secuestros de autoridades religiosas como los patriarcas de Damasco el día 23 de abril, atentados contra los observadores de la ONU[2] o la Liga Árabe… ataques con gases tóxicos como los producidos en la población de Sarakeb, en la provincia de Idlib.

Frente a esta agresión se alza el gobierno legítimo del presidente Al-Assad. El único que hasta el momento ha sido capaz de articular respuestas políticas: fue capaz de promulgar una ley de amnistía para delitos políticos, eliminó la ley de Emergencia (vigente desde 1963 y responsable del incremento excesivo del poder de los servicios de seguridad), convocó elecciones multipartidistas para las municipalidades, firmó una Constitución que reconoce el multipartidismo (votada y aceptada ampliamente por la ciudadanía) y, a pesar de estar inmersos en una guerra de agresión no declarada, se convocaron elecciones parlamentarias, donde tuvieron cabida numerosos partidos de la oposición.

El gobierno de Al-Assad cometió algunos errores en el comienzo de la crisis. El principal, tal y como denuncia el Partido Comunista (unificado) de Siria, fue la introducción de medidas económicas liberalizadoras promovidas por el FMI: el alza de precios provocó en 2011 el descontento popular en algunas zonas. La mala gestión de la crisis, la represión de algunas manifestaciones por parte del gobernador de la región de Deraa, provocó una situación conflictiva que el gobierno supo reconducir: dimisión del gobernador, encarcelamiento de los oficiales implicados, subida de sueldos, introducción de mejoras sociales…etc. A pesar de ello, fue aprovechada por los medios occidentales para crear una falsa realidad y preparar la agresión militar que ha ido “in crescendo”. Fuentes turcas, rusas y libanesas confirman que la penetración de combatientes y medios bélicos anti-sirios data de mayo/junio del 2011 desde el puerto de Misrata en Libia[3], son posteriores a la caída de Gadafi y anteriores al inicio de la llamada “primavera siria”. El diseño del proceso era simple y calco del caso libio. La supuesta represión de la policía siria contra las manifestaciones sería respondida con violencia armada por parte de los grupos salafistas radicales introducidos en el país, lo que provocaría a su vez una reacción más y más violenta del ejército sirio, que se enfrentaría a su propia población. Nada de esto ha sucedido. Declaraciones públicas a la Televisión siria de algunos participantes en las manifestaciones reconocían que cobraban 4$ por cada manifestación a la que participaban y 20$ por cada arma guardada en el sótano.

El fracaso de esta fase supuso la internacionalización del conflicto, con las potencias occidentales involucrándose más y más. Creer a estas alturas, como han hecho algunos dirigentes e intelectuales de la izquierda europea y española, que el conflicto sirio es el resultado de la acción de un “dictador sátrapa” es acabar creyéndose las propias mentiras y coreando la propaganda de los medios.

La aportación de la OTAN, Israel y las petromonarquías a la guerra se ha demostrado fundamental. El ataque de la aviación sionista en los alrededores de Damasco (cerca de 40 aviones) en enero y comienzos de mayo es un ejemplo evidente aunque hay muchos más. El ataque aéreo fue coordinado con las fuerzas de la oposición que pretendían la conquista de algunos barrios de la capital. La derrota total de este ataque, la contraofensiva del ejército sirio que está sellando las fronteras de Jordania, Turquía, Israel y el Líbano al paso de armas y combatientes anti-sirios, la recuperación de la iniciativa estratégica por parte del ejército sirio con el apoyo de la población (como se ha visto en la reconquista de barrios de Homs, Aleppo y la estratégica ciudad de Al Qussayr en la frontera con el Líbano) son los elementos claves de la actual situación. Medios israelitas y del espionaje alemán señalan que, de seguir la actual situación, la derrota de los “contras” se producirá antes de seis meses.

Contra el pueblo sirio se han lanzado en Santa Cruzada todas las fuerzas de la reacción internacional encabezada por los EEUU, Israel y la OTAN. Hemos visto cosas inauditas: el embajador de EEUU manifestándose en la ciudad de Hama a favor de los insurgentes. ¿Cómo calificaría el gobierno del PP a la diplomacia cubana si el embajador de ese país encabezara en la calle las manifestaciones del 15-M? Han sido destruidos en el interior del país vehículos de comunicación y interceptación israelitas. Han sido detenidos en territorio sirio altos mandos militares de Francia y Turquía. Hemos visto escenas de barbarie sólo imaginadas en la Edad Media: ejecuciones sumarias de prisioneros, decapitaciones, oficiales de la oposición comiéndose el corazón y el hígado de un soldado sirio muerto, asesinato de representantes religiosos, de ataques contra los campos de refugiados palestinos… Asistimos a una guerra dibujada en las mesas del Estado Mayor de EE.UU. La lucha por las reservas de petróleo, gas y agua en la zona está en el centro de la cuestión, y no la libertad de los pueblos. La disposición de los países emergentes, en especial Venezuela, Brasil, China y Rusia y el Frente de la Resistencia formado por Siria, Irán y Hezbola han sido capaces de modificar la correlación de fuerzas.

La primera propuesta de resolución del conflicto, auspiciada por la ONU en Ginebra, fue tomada por la reacción como un símbolo de debilidad del gobierno sirio. EEUU reinterpretó los acuerdos a su antojo y decidió implicarse más aún en el conflicto a través de “terceros”, especialmente Israel y Turquía. La posición firme de Rusia de no permitir una intervención directa occidental en Siria atemperó necesariamente los ánimos del presidente Obama y la de su belicosa Secretaria de Estado, la señora Clynton. Para Rusia, China y los países emergentes, escarmentados por el caso libio, la intervención directa del conflicto de la OTAN y sus aliados sería considerado como una declaración de guerra cuyas consecuencias podrían abrir la caja de Pandora de un nuevo conflicto mundial.

Los esfuerzos de Rusia y los países emergentes se han centrado en la búsqueda de un acuerdo a través de una conferencia auspiciada por Estados Unidos-Rusia en el mes de junio. Hoy la posibilidad de un acuerdo se antoja poco menos que una "misión imposible". Los planteamientos maximalistas de una oposición, que es extraña a los intereses del país puesto que está integrada por militares y terroristas de más de 29 países, choca con la posición constructiva del gobierno sirio que es el único que está planteando salidas políticas al conflicto. Los cambios en la oposición son continuos debido a desavenencias internas. La lista de los dimitidos es amplia: el más conocido Burhan Ghalioun, denunciado por su cercanía a los servicios de inteligencia occidentales, cedió su puesto a las pocas semanas a Abdulbaset Sieda residente en ¡¡¡¡ Suecia!!!, el cual fue sucedido a su vez por Ahmed Moaz al Jatib quien duró sólo cuatro meses y en la actualidad ha sido designado George Sabra, antiguo ex troskista y ex militante del Partido Democrático del Pueblo Sirio. En realidad todos son figuras decorativas que presentar a la opinión pública, que quien dirige políticamente la oposición son las potencias occidentales y los grupos terroristas como el Frente Al-Nusra que hace unos días proclamó su obediencia a los dictados de Al-Qaeda.

El cinismo de occidente alcanza aquí sus más altas cotas. Este grupo de "luchadores por la libertad" en concreto está considerado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos y la OTAN como un grupo terrorista incluido en las listas de las organizaciones perseguidas, lo que no impide en absoluto que sean armados y entrenados por estos mismos servicios.

Mientras otra facción de la oposición “pacífica”, los nacionalistas laicos del Cuerpo Nacional de Coordinación para el Cambio Democrático están por participar en las conversaciones; los grupos más importantes dirigidos por los sectores militares más refractarios como la Coalición Nacional Siria son recalcitrantes. Sus mentores (EEUU, Qatar, Turquía, Israel y Arabia Saudita) les obligarán a participar aunque hayan conseguido a cambio un mayor aprovisionamiento militar para la post-conferencia y para el Supremo Comando Militar del Ejército Libre Sirio (su comandancia militar).

Para el secretario general del Partido Comunista ruso, Siria no es la primera ni la última víctima de la expansión mundial de Estados Unidos y la OTAN. De hecho Rusia también está en el punto de mira; para Guennadi Ziouganov, "las fronteras de nuestro país pasan por las ciudades sirias".

La conferencia de paz,
la posición del PP


La fragmentación de la oposición siria (más de cien grupos) dificulta la posibilidad de una interlocución. Con el fin de unificar los criterios de la oposición se desarrollaron en el mes de mayo tres conferencias (una en Estambul, otra en Amam y otro en Madrid) de representantes de la oposición, especialmente los líderes militares: sólo en Madrid se reunieron unas 89 facciones. La conferencia en España fue auspiciada por la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo). La denominada “Reunión de Consulta Nacional de la Oposición Siria” de dos días de duración, fue promovida por el Ministerio de Asuntos Exteriores español a través del programa ‘Masar’, dedicado a facilitar las transiciones en el mundo árabe. El secretario de Estado de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Gonzalo de Benito, ha sido uno de sus promotores. La fotografía del ministro de asuntos exteriores español con representantes del frente Al-Nusra en Madrid señala la alineación, como no podía ser de otra forma, del gobierno del PP con los agresores del pueblo sirio. El apoyo que se ha comprometido el gobierno de Mariano Rajoy a estos grupos terroristas pasa por su apoyo logístico, económico y militar. El gobierno que hizo de la lucha contra el terrorismo de ETA uno de sus objetivos para debilitar al gobierno de Zapatero hoy no tiene ningún empacho en apoyar a terroristas y a salafistas radicales.

La oposición occidental exige como condición imprescindible la retirada del presidente Al-Assad del poder mientras que la oposición militar interna contempla además el asesinato del presidente. La situación militar será determinante en el proceso que se está desarrollando. En este sentido, los avances del ejército sirio han cambiado la correlación de fuerzas y han producido un giro estratégico ya reconocido por todas las cancillerías occidentales. La creación de una milicia popular de más de 50.000 efectivos con apoyo de batallones femeninos (la Fedayat -las que se sacrifican por una causa- entrenada y dirigida por oficiales del ejército) está consiguiendo con su motivación (están luchando por sus casas y sus pueblos) y conocimiento del terreno, grandes avances militares. El riesgo a la instauración de un estado islámico que elimine el laicismo y los derechos de las mujeres alcanzados en el país es un buen acicate para formar parte de la defensa nacional (la primera ley dictada por los radicales en Aleppo fue la prohibición de conducir vehículos por parte de las mujeres). Frente a esta realidad los países de la OTAN siguen promoviendo el apoyo militar y económico a la oposición en un intento de mejorar sus bazas en la negociación política. Como diría Karl Von Clausewitz «la guerra es la continuación de la política por otros medios».

Este hecho debería hacer reflexionar a una parte de la izquierda española y europea sobre su posición en torno a este conflicto. No parece que los intelectuales que se aprestaron a defender la supuesta "primavera siria" y que han callado frente a las agresiones a la población civil vayan ahora a levantar la voz en defensa del pueblo sirio. A pesar de las enormes dificultades, a pesar del dolor, la violencia y la guerra, según datos de la propia CIA, el presidente del gobierno sirio mantiene una gran popularidad, la fuente mencionada señala que el presidente obtendría entorno al 72% de los votos en las elecciones presidenciales del 2014.

Desgraciadamente ni la OTAN ni EEUU parecen querer cejar en sus intentos por imponer un gobierno afín a sus intereses fragmentando el país. El mundo se encuentra en una terrible encrucijada puesto que como sabemos el Camino a Teherán pasa por Damasco.

NOTAS

1. El gran ulema Mohammed Saed Ramadan al-Bouti, presidente de la Federación de Ulemas, (considerado pro-Assad) fue asesinado el 22 marzo 2013 por un coche bomba dirigido contra él y la maravillosa mezquita de los Omeyas en Damasco. Los grupos salafistas consideran herejes a las otras religiones musulmanes y predican el exterminio de sus fieles.

2. Austria acaba de anunciar, como ya lo hizo Japón y Filipinas, que retirarán los observadores de los Altos del Golán si la UE rearma a la oposición.

3. http://goo.gl/8m6AJ

Publicado en el Nº 261 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2013

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