EEUU y la OTAN imponen la profundización del conflictoLos enemigos de Siria no quieren la paz (II)

Eduardo Luque Guerrero 20/08/2013

Como hemos ido analizando, Siria es, en este momento, el epicentro de la lucha por la hegemonía mundial: EEUU y sus subordinados de la OTAN pretenden la destrucción del único estado laico de Oriente Medio. La campaña propagandística ha sido especialmente virulenta durante el 2011 y 2012; todo organizado y financiado por el propio gobierno estadounidense y sus acólitos, incluidas las monarquías teocráticas del Golfo ¡Vaya ejemplo de países democráticos, donde aún se lapida a las mujeres adúlteras o se amputan miembros a ladrones de poca monta!

El modelo fue Libia. Conforme evoluciona el conflicto en contra de los intereses occidentales, más voces ponen el énfasis en la génesis real de la guerra. La imagen presentada en occidente de “demócratas” luchando contra un tirano genocida se deshace como un azucarillo. La última de estas voces que cuestiona la versión “oficial”, ha sido el exministro francés de relaciones exteriores Roland Dumas quien, en una entrevista al programa de TV C?a vous regarde, del canal LCP –canal de televisión del Parlamento Francés- señalaba que los ingleses pretendían su ayuda para desatar la guerra contra Siria. La propuesta se hizo en el 2010, mucho antes de la denominada “primavera siria”. Se pretendía enviar “mercenarios, financiación y armas” para promover un levantamiento. Es verosímil pensar que el ataque a Siria formaba parte del Tratado de Lancaster House firmado el 2 de noviembre del 2010 entre Inglaterra y Francia; sus cláusulas secretas, parcialmente conocidas, diseñan la destrucción de Libia y la intervención en Siria.

El marco político gira a favor de los intereses del gobierno sirio. Las sucesivas victorias militares del Ejército y las milicias populares creadas hace unos meses, han debilitado enormemente a la “contra” que en su desesperació utiliza cada vez más el coche bomba y el asesinato en masa, incluidas armas químicas contra la población civil.

La posición firme de Rusia impide la intervención militar directa. La reunión del G-8 demostró la determinación de Rusia de apoyar a sus aliados en Oriente Medio. Otras repúblicas ex soviéticas (Tayikistán, Bielorrusia, Azerbayán.... donde Rusia tiene importantes intereses) prestaban suma atención a la reacción de Putin frente al envite de EEUU. La reunión de los “Amigos de Siria” en Doha se saldó con un profundo fracaso (sólo asistieron 11 de los 122 países reunidos en el 2012). El 16 de junio el presidente turco Erdogan presionado por la opinión pública y Rusia, comunicaba al presidente Obama que no permitiría más la utilización del territorio turco como base de apoyo a los grupos salafistas. Los rebeldes cercanos en el norte tienen así los días contados, a todo ello se suma el cambio de gobierno en Qatar y Arabia Saudita, en este último país entre importantes rumores de Golpe de Estado.

Sin una política definida, con importantes reservas internas de sus propios congresistas por temor a que las armas entregadas a la “contra” se vuelvan posteriormente contra occidente, con la oposición de países importes de la UE (especialmente Alemania), el vicepresidente estadounidense, incapaz de orquestar una propuesta coherente, promovía en uno de sus múltiples vaivenes, aprobar los ataques aéreos masivos. Su estado mayor se ha negado al no tener asegurada ni la victoria ni la alternativa política. La reducción de efectivos del ejército norteamericano en 10 brigadas (más de 40.000 hombres), por efectos de la restricción presupuestaria, sitúa a los EEUU en el límite de sus capacidades operativas. La respuesta del presidente Putin ha sido dotar al gobierno sirio de una capacidad antiaérea capaz de cambiar la correlación estratégica en la zona. La intervención de Hizbola en apoyo de Al Assad ha propiciado la apertura de un nuevo frente contra Israel; los Altos del Golán hasta ahora zona fronteriza, se convertirán dentro de muy poco en un dolor de cabeza enorme para el Estado sionista. Por otro lado, la oposición pacífica y democrática al gobierno opta por cerrar filas en torno al presidente en la tesitura de unirse a la población siria o apoyar a la “Contra”.

A las derrotas militares de los “contras” desde hace semanas, se une la falta de una salida política al conflicto. Sólo el apoyo occidental permite a los grupos salafistas mantenerse sobre el terreno. Sus bajas son pavorosas (entorno al 45% de su capacidad operativa). Sin apoyo popular (datos de la inteligencia alemana lo sitúan en torno al 10% de la población), puesto que no tienen más propuesta política que la creación de un estado islámico reaccionario regido por la Sharia, recurren a reclutar niños como soldados combatientes o vacían las cárceles de condenados a cadena perpetua o a muerte, como se ha descubierto en documentos de los servicios secretos de Arabia Saudita para enviarlos a Siria. A estas alturas sólo la propaganda occidental y algunos “pseudointelectuales apesebrados” consideran a la oposición como “luchadores por la democracia”

EEUU y la OTAN imponen la profundización del conflicto. La declaración formal de rearmar a los “contras buenos” (los denominados luchadores por la democracia) pretende evitar que el armamento llegue a manos de los “contras malos” (terroristas de Al-Qaeda y jihadistas). Nadie ha acertado a explicar cómo en medio de un terrible conflicto, se pueden discriminar, si es que realmente se quiere, a unos u otros.

De hecho es una medida desesperada destinada a la galería. Hace ya muchos meses que el armamento y los mercenarios llegan de forma masiva a las filas de la “contra”. El 25 de junio se volvían a romper las negociaciones entre Rusia, EEUU y la ONU sobre el tema. No se convocará una segunda reunión de Ginebra“. Los asesinatos sectarios de los “contras” y la falta de propuesta política, puesto que exigen el asesinato de Al Assad, anulan cualquier tipo de negociación. El horizonte inmediato para el pueblo sirio es la profundización del dolor y el sufrimiento promovido por occidente, en la falsa creencia que el conflicto Siria no tendrá consecuencias para Europa o EEUU. Craso error pues quien siembra vientos recoge tempestades.

Publicado en el Nº 262-263 de la edición impresa de Mundo Obrero julio-agosto 2013

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