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Pasado y presente de las Brigadas InternacionalesPresentación del libro-guía "Lugares de las Brigadas Internacionales en Madrid Centro"

Guillermo Nevado 20/09/2013

¿Sabían ustedes que el madrileño Paseo de Recoletos se llamó Avenida de Las Brigadas Internacionales después de la batalla del Jarama? ¿O que en en Teatro Calderón, en la Plaza de Jacinto Benavente se les rindieron varios homenajes a lo largo de la Guerra Civil, entre ellos la presentación de banderas? estos son algunos de los secretos que nos desvela el libro-guía "Lugares de las Brigadas Internacionales en Madrid Centro" escrito por el neoyorkino Ken O´Keefe, editado por la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI) y que fue presentado el viernes por el compañero Justin Bryne con motivo de las Fiestas del PCE.

El libro y la guía turística que le acompaña están divididos en tres rutas diferenciadas por colores, intencionadamente rojo, amarillo y morado. La ruta morada recuerda Hospitales, centros de transfusiones, cuarteles y la sede de la Inspección Central de las Brigadas Internacionales en la Calle Velazquez Nº 73. En la ruta amarilla se recuerdan los lugares de ocio frecuentados por los brigadistas durante sus escasos permisos o durante sus convalecencias.

Pero la ruta que centró la charla, y aprovecho la oportunidad que me brinda Mundo Obrero para  invitaros a recorrerla con la AABI el próximo mes de Noviembre, es la ruta roja, la ruta que recuerda el desfile que hicieron los primeros brigadistas que llegaron a Madrid desde la estación de Atocha hasta el frente de Ciudad Universitaria, donde las Brigadas Internacionales tuvieron su bautismo de fuego. El 8 de Noviembre de 1936 Madrid era una ciudad asediada, el Gobierno de la República se había trasladado a Valencia y la caída de la ciudad se veía cercana. Ese día llegaron los primeros brigadistas: franceses, belgas, alemanes, austriacos, polacos.... y desfilando por la calle Atocha hicieron su primer servicio a la ciudad; insuflando ánimo y esperanza a los madrileños que les recibieron entre vítores y gritando equivocadamente !!!VIVAN LOS RUSOS!!! pensando que se trataba de tropas soviéticas. Madrid se convirtió entonces en una ciudad amenazada pero alegre, viva, autogestionada, como reflejan los testimonios de protagonistas como Juan Modesto o Norman Bethune. La ruta-desfile continúa por la Puerta del Sol, Gran Vía. Aquí, en el edificio de telefónica hubo una parada militar donde los 1900 voluntarios que habían llegado aquella mañana desde Vallecas recibieron de nuevo el aplauso de los madrileños. Siguen por la Gran Vía, Princesa y llegan a Ciudad Universitaria. El General Kléber instaló su puesto de mando en la Facultad de Filosofía y Letras, aún sin estrenar y utilizada como sanatorio donde, por ejemplo, Rosario Sánchez Mora "La Dinamitera" se recuperó de la amputación de su mano derecha.

Pero por motivos lógicos, la charla de Justin se detuvo en el Monumento a las Brigadas Internacionales de Ciudad Universitaria, erigido en un parterre frente al edificio de servicios al estudiante de la UCM y fue financiado por la AABI y por otras organizaciones internacionales dedicadas a las Brigadas, que ha sufrido desde su inauguración atentados perpetrados por grupos fascistas y la denuncia legal con una reconocida motivación ideológica por parte de un abogado de ultraderecha que alardea de su logro en webs afines al franquismo. Nos decía Justin que a pesar de la lógica preocupación por la amenaza de retirada que sufre el monumento, la denuncia ha servido para colocarlo y con él a las Brigadas Internacionales en la memoria de los madrileños, porque los monumentos, a veces, se olvidan, se ignoran o se desconoce su significado, pero la denuncia lo ha colocado en primera línea mediática, algo necesario no sólo para la memoria de los brigadistas sino para los propios madrileños porque, continuaba Justin, los pueblos necesitan sus referentes, sus mitos, sus ejemplos, y las Brigadas Internacionales son el mayor ejemplo de solidaridad y entrega, como el del brigadista sueco que, recién ingresado en el hospital de Guadalajara por heridas en el frente lloraba desconsolado mascullando "llevo tres días en España. Este era mi primer combate y ya no soy de utilidad para mis compañeros. No he hecho nada por la causa de La República" más dolido por eso que por haber perdido las dos manos y haber quedado ciego por heridas de metralla.

¡¡VIVA LA REPÚBLICA, VIVAN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES!!

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Presentación del libro-guía "Lugares de las Brigadas Internacionales en Madrid Centro"