Entrevista al Comité de empresaCierre de Tenneco-Gijón o como morir de éxito Se trata de una factoría con una plantilla altamente cualificada, que supera los objetivos de rendimiento marcados por la empresa y que genera beneficios.

Alejandra Matallanas
Roberto Ruiz. Partido Comunista de Asturias 03/10/2013

230 trabajadores y trabajadoras; 46 años de actividad; haber sido ejemplo (para la propia empresa) de desarrollo tecnológico, hasta tal punto que su área de ingeniería ha desarrollado máquinas que sólo funcionan en Gijón y que en la planta de China son incapaces de hacer funcionar; un aumento en los beneficios del 80% y expectativas de la empresa de mantener la producción… La planta de Tenneco en Gijón es una factoría con una plantilla altamente cualificada, que supera los objetivos de rendimiento marcados por la empresa y que genera beneficios.

Nada parece servir de argumento frente al interés del capital de aumentar más y más sus beneficios reduciendo costes (en mano de obra), mientras condenan a cientos de familias a la ruina y la precariedad. La región entera languidece, con la aquiescencia, cuando no pleitesía, de las administraciones públicas, que hacen las veces, una vez más, de consejos de administración extraoficiales de las grandes corporaciones privadas.

Tenneco-Gijón asiste a su muerte anunciada. Pero dicen que mientras hay vida hay esperanza, y pudimos comprobar de primera mano que la asamblea de trabajadores y su comité de empresa están dispuestos a dar la batalla hasta sus últimas consecuencias por el mantenimiento de la actividad, por esos puestos de trabajo que reclaman no sólo para ellos, sino para sus hijos, para la ciudad y para la región. Y cuentan con el arma más poderosa con que puede contar la clase trabajadora: la unidad.

Gracias a Nacho y a Isaac, de la C.S.I.; a Rafa, de CC.OO.; a Salvador y Francisco Javier, de U.G.T., y a Vicente, de U.S.O., por su tiempo, su recibimiento y, sobre todo, por su ejemplo y sus ganas de luchar. A continuación reproducimos la entrevista.
Contadnos, ¿cómo empezó el conflicto?
Esto empieza en 2007, con los primeros síntomas de la crisis, aquí trabajábamos unos 370 trabajadores y teníamos una producción punta de 15000 amortiguadores diarios. Comienzan a reducir los pedidos y ante la falta de trabajo, pues empieza a menguar la plantilla.

¿Y ahí llegó el ERE?
Sí, primero, en 2008, la empresa solicitó un expediente de regulación de empleo que no le concedió la Administración. Pero en el segundo intento sí se lo concedieron. Así fuimos disminuyendo el número de trabajadores al no renovarse contratos, no cubrir las bajas por jubilación… Y en 2012 firmamos el cuarto ERE. Evidentemente, en aquel momento ya habíamos tenido que negociar con la empresa acuerdos en flexibilidad, horarios y salarios.

Ninguno de los EREs fueron acompañados de un plan de viabilidad, ni la empresa los hizo a pesar de las alegaciones. Y la Administración tampoco hizo nada por exigirlo.

¿Qué ocurrió durante este último ERE de 2012?
En este último la sorpresa fue que, en las reuniones que teníamos todos los meses para analizar los días de paro, veíamos que venían a la planta 40, 50…, incluso 80 personas para trabajar. Exponiendo esto al director de planta, él decía que la gente que venía era “indispensable” que viniera a trabajar. Por tanto, el ERE, durante los cien días aproximadamente que duró, nos lo chupamos el 40% de la plantilla, el resto seguía viniendo.

¿Cuál fue el siguiente movimiento que dio la empresa?
En el mes de marzo nos comunican que echan al director de planta y nos presentan al director de la planta de Ermua, Agustín Arrieta. Él comienza a hacerse cargo de la planta, no quiso decir que venía de director, sino de "gestor". A partir de entonces cambia radicalmente la política en cuanto al tema de los stocks. Nos dice que ahora la nueva política de la empresa es generar muchos stocks de cara al verano, porque necesitan mandar mucho a otras plantas. Eso nunca había sido así, nosotros trabajábamos con 3 o 4 días de stock y no más. Esto nos hizo tener la mosca detrás de la oreja. Nos empezamos a enterar, a través de los proveedores, que se estaba mandando parte del material nuestro, que sólo se fabricaba aquí en Gijón, a otras plantas, sobre todo a Polonia.

Ante estos cambios, ¿hablasteis con Arrieta?
Sí, le preguntamos acerca de estos movimientos, y él nos negó tener conocimientos de esto, que era la primera noticia que tenía, pero que lo iba a investigar. Nos dio largas y, justo antes de las vacaciones, vaciaron los almacenes de Gijón.

Nos dijo que teníamos miedo infundado, que no teníamos confianza en nosotros mismos. Incluso nos llegó a decir que veía el futuro de esta planta con una producción de dos millones de amortiguadores al año, eso daba para no necesitar ni un ERE más y mantener a toda la plantilla.

¿Y tras las vacaciones?
Dos semanas después de las vacaciones, 15 días después de decirnos aquello del miedo infundado, nos comunicó el día 5 de septiembre el cierre de la planta a principios de 2014.

Entonces, tal parece que desde la necesidad de stock que os pidieron y el cambio de política, estaba toda la estrategia montada…
Así es, fue un engaño en toda regla. Estos planes, en una compañía tan grande, tienen que venir desde muy atrás. Fuimos la única planta de Europa que estuvo con expedientes de regulación de empleo. Cambiar la producción de los amortiguadores de aquí y comenzar a fabricarlos en otra planta lleva un periodo de implantación, mínimo de tres meses. De hecho, hay plantas que están viviendo del stock que nosotros hicimos. Pero el director todavía tuvo la desfachatez de decir que esta decisión se había tomado en 48 horas.

Desde que os comunican el cierre, ¿qué medidas de presión habéis adoptado?
El primer día salimos a cortar el tráfico delante de la empresa, según nos lo dijeron, y a partir de ahí adoptamos un calendario de movilizaciones. Depende de cómo se vaya alargando y enquistando el conflicto, radicalizaremos las protestas. Eso sí, todas las decisiones se toman en la asamblea de trabajadores, que es la manera de luchar todos unidos y también de protegernos en temas legales.

Los trabajadores ahora mismo no abandonamos la planta en ningún momento, hemos establecido unos turnos de vigilancia incluso los fines de semana, para avisar si llegan camiones o hay movimientos raros y así evitar que saquen material de la planta.

¿Os habéis reunido con la dirección desde entonces?
Nos vimos con ellos en el SASEC [Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos] porque ellos no quieren venir aquí a la empresa, dicen que no están seguros en la planta, que tienen miedo. En la primera reunión solicitamos una huelga de 30 días. Y en la segunda quisimos dejar claro que no queremos negociar nada, la plantilla al 99% está fija en esa idea y hay unidad absoluta. Lo único que queremos es que la planta siga abierta y que nos den carga de trabajo.

¿Ahora mismo tenéis trabajos, encargos…?
Nos han quitado el equipo original que estábamos haciendo para Ford y Volkswagen. Nos dieron recambios para hacer, así que estamos trabajando con esto, con la moral y las ganas de
trabajo que podéis imaginar, pero con la misma forma de trabajo que si estuviéramos en una situación normal.

¿Qué opinan los clientes, como Ford o Volkswagen, de la parada de producción original en la planta de Gijón?
Pues la verdad es que ahora mismo no están muy contentos con lo que se está haciendo a nivel de calidad en otras plantas, respecto al trabajo que se hacía aquí. Por ejemplo, Ford, durante mucho tiempo, pidió que los lanzamientos de los amortiguadores en sus coches nuevos fueran realizados por la planta de Gijón, porque eran los de mayor calidad.

Hablando de la dirección de Tenneco, ¿qué argumentos utiliza la empresa para justificar un cierre cuando está batiendo récords de beneficios actualmente?
Está claro que causas económicas no pueden alegar, porque los datos están ahí sobre la mesa. Esto es ingeniería financiera, mueven el dinero sin parar y donde quieren. Dicen que la planta de Gijón no es rentable, pero esa es otra gran mentira. Uno de los criterios que mide la rentabilidad para ellos es la eficiencia, y nosotros tenemos un 10,30 en eficiencia, el récord de Europa.

Entonces, parece que no tienen argumentos…
Eso es, es que al final es paradójico, parece que tener todo al día, las máquinas pagadas, no generar pérdidas, tener altos niveles de calidad y eficiencia… es un problema. Vamos a morir de éxito. Valía más deber dinero para que tuvieran la necesidad de seguir con la planta abierta y así amortizar y pagar las deudas. Pero es que el asunto es que tienen un negocio en Rusia y allí el gobierno les dice que si quieren vender coches allí, los componentes los tienen que fabricar allí. Además, les abren el mercado a parte de Asia.

La empresa se reunió con Graciano Torre, el consejero de industria, ¿qué le explicaron a él?
Mentiras, como siempre. En la primera reunión que tuvieron le dijeron que el cierre era por causas económicas, pero en la segunda se desdijeron y argumentaron causas organizativas.

Y luego también dicen en prensa que tenemos maquinaria obsoleta, otra mentira. Por ejemplo, en Europa hay dos templadoras de diámetro 25, nada más, una está en Polonia y la otra aquí. En soldadura somos el referente en Europa. En maquinaria fuimos y somos punteros, además fuimos consiguiendo las piezas sin inversiones de la empresa, sino con el trabajo de los ingenieros de aquí, que reformaron y fabricaron la maquinaria.

Desde las fuerzas políticas de la región y el gobierno autonómico, ¿tenéis apoyo?
En esta región los expedientes de regulación han sido un coladero. Durante mucho tiempo, desde la Administración pública no se exigía nada y se buscaba con esto pasar el bache para evitar el cierre. Ahora, al estallar el conflicto, hicimos una marcha desde aquí hasta el Ayuntamiento, al llegar allí nos recibieron y desde aquel día hemos tenido contacto con todos los grupos. También a nivel regional, incluso algún diputado nacional y un eurodiputado, este último, nos facilitará contactos en Bruselas.

Nosotros les pedimos a los políticos que se involucren y que nos den base legal para determinadas cosas, como impedir que la empresa saque la maquinaria de aquí. El Ayuntamiento ya nos ha dicho que nos ayudará a nivel legal.

Al gobierno regional le pedimos un poco más de empuje, que se posicione firmemente y que digan que esta planta no se va a ir de aquí, que no lo van a permitir.

Además, hay que tener en cuenta que unas 30 empresas en Asturias dependen del trabajo que se realiza en Tenneco…
Claro, hay mucho detrás. Están todos los proveedores: transporte, papel, estampación…, y además hay dentro de la misma planta una subcontrata de limpieza, otra de certificación de productos y otra de cocina. En esta última hay un caso muy complicado, como la encargada de la cocina, que es autónoma y lleva aquí 30 años; si se va a la calle se queda sin paro y sin nada.
Por tanto, somos 230 empleados, seríamos los que nos veríamos en la calle, y afectaría a todo lo que hay alrededor. Aproximadamente cinco afectados por cada despedido.

Son muchos puestos de trabajo que afectan a mucha gente…
Ese es el tema de fondo, la pérdida de empleo. Primero pérdida de empleo de los que estamos aquí, luego pérdida de empleo de los jóvenes que podrían entrar a trabajar cuando se vaya jubilando la gente. Son empleos bien remunerados, no precarios. Pero es que esta multinacional, después de tantos años (desde 1990) predicando con los ejemplos de honestidad y transparencia, en seis meses nos han condenado a muerte.

¿Y a partir de ahora qué?...
Los pasos que se van a ir dando los va a decidir la asamblea de trabajadores. Vamos a seguir luchándolo día a día, desde las reuniones con la empresa hasta en la calle, con movilizaciones; seguramente haya una manifestación a finales de octubre. Queremos la viabilidad, la apertura de la planta y trabajo para todos los trabajadores que estamos aquí. Igual tenemos que ser la chispa que encienda la mecha, porque no pueden dejar esta región como un páramo, sin trabajo para nadie.

Muchas gracias y a seguir en la lucha, contáis con nuestra solidaridad y apoyo absoluto
Gracias a vosotros.

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