Se presentó la Red de Solidaridad Popular (RSP) en la Fiesta del PCEOrganizando la solidaridad de forma activa, política y colectiva La RSP está trabajando en la línea de que sean las personas que están en situación precaria las que se organicen y forzando a que los recursos públicos se utilicen de otra forma, al servicio de los ciudadanos.

Javier Álvarez 16/10/2013

¿Cuál es la realidad de nuestro país?, se pregunta Ismael González, coordinador estatal de la Red de Solidaridad Popular (RSP). Se responde con números: un 27% de paro, un 57% de paro juvenil y más de diez millones de personas viviendo en el umbral de la pobreza. Son números que constatan la situación de emergencia social que vivimos. La RSP es un proyecto que surge para organizar la solidaridad de forma colectiva, proponiendo una auto-organización que empodere a la clase trabajadora.

Enrique Santiago explica que se trata de un proyecto necesario, impulsado por IU, para coordinar iniciativas que hagan solidaridad, no caridad. Pero no es una organización de IU, sino que está abierta a que participen otros grupos de la izquierda alternativa, porque, en tiempos de crisis, es una obligación poner todas las herramientas posibles para paliar el sufrimiento. Pero también lo es construir activismo político, organización social y confrontación del conflicto social.

Esta situación de precariedad no se ha dado por casualidad. Tiene responsables: las políticas neoliberales que han desmantelado el estado social. A esta exclusión generalizada que propone la derecha, la izquierda debe enfrentarse. Para que esta confrontación de clases pueda darse, primero hay que garantizar las necesidades básicas, como hizo el Socorro Rojo.

Los colectivos que más sufren la crisis son precisamente los menos organizados. La RSP está trabajando en la línea de que sean las personas que están en situación precaria las que se organicen y forzando a que los recursos públicos se utilicen de otra forma, al servicio de los ciudadanos. No basta con cubrir las condiciones mínimas de dignidad, sino que hay que explicar por qué se ha llegado a esta situación, organizando la resistencia contra esas políticas y siendo un germen de poder popular que construya un estado alternativo socialista.

Santiago señala que hay multitud de iniciativas solidarias que se han organizado en los barrios para dar soluciones a sus vecinos, pero ninguna tiene un planteamiento global. Esa visión es lo que aporta la RSP, la voluntad de conectar con estas iniciativas para cooperar y garantizar una mayor capacidad.

La televisión pública ha convertido la beneficencia en un espectáculo. Si la RSP se consolida será el mayor problema para el PP, Cáritas o la derecha católica, cuya idea es la de dar una ayuda puntual a cambio de conformismo con la situación de precariedad.

Nelson Restrepo, de la Plataforma Hoy por ti–Red de Solidaridad de Fuenlabrada, explica las contradicciones sociales, económicas, políticas y culturales de Fuenlabrada. La situación insostenible ha llevado a que unos cuantos colectivos de la localidad se hayan declarado en solidaridad permanente, confrontarse para sobrellevar la crisis y organizarse como respuesta.

No son una franquicia de Cáritas, ni del PP. Quieren un nuevo país, un mundo diferente a éste. Se han constituido en una asamblea de participación ciudadana y democrática que se conecta con los grupos de trabajo. Se autogestionan y autofinancian para ser independientes. Apoyan a los vecinos facilitándoles los medios para que puedan continuar la lucha de confrontación a las políticas de recortes. Toman las calles de forma organizada. Están peleando porque no quieren que se recorten derechos. La tarea es ardua y compleja, pero han elegido el camino de la resistencia popular para enfrentarse al capitalismo del PP y de los explotadores, convirtiéndose en los luchadores que quieren ser, multiplicando la respuesta colectiva… Llevan siete meses y han conseguido avanzar. Cada dos semanas logran llevar una bolsa de alimentos a más de 150 familias de la localidad. Los que entran siguen porque creen en el proyecto, y por eso se comprometen a participar en los grupos de trabajo, encuentran a su lado a personas que les entienden, que les dan la oportunidad que el régimen les niega.

Isabel Crespo, de la RSP de Cantabria, explica que no arrancaron por los demás, sino por sí mismos. Han puesto en marcha dos proyectos: una despensa solidaria y un huerto. La necesidad primera a cubrir es la de alimentarse. Vieron que a quienes podían ayudar no eran socialistas, así que tuvieron que adaptar el lenguaje hacia uno más blanco, sin sustrato rojo. Tienen claro que el criterio es el de la colaboración, así que todo el que entra debe participar. De esta forma ponen en valor a las personas. Las normas se fijan por consenso y todo se hace por la vía experimental del ensayo y el error. El resultado es que las personas se van autogestionando, empoderando y creando conciencia política.

Funcionan con una entrevista inicial que les sirve para adaptarse a las personas y también para adecuar su perfil al trabajo que van a desarrollar en la Red. Cultivan las relaciones cotidianas de confianza día a día. Los alimentos de la despensa los suministran los vecinos. También tienen bono de cestas solidarias a 5€ para las verduras del huerto.

Así es la solidaridad que practica la RSP.

Publicado en el Nº 265 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2013

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