Recomponiendo los beneficios del gran capitalEl nuevo relato político de Rajoy Más del 80% de las nuevas afiliaciones a la Seguridad Social han sido debidas a algo tan coyuntural como la excelente cosecha de aceituna.

José Antonio García Rubio 28/01/2014

La intervención de Mariano Rajoy tras el último Consejo de Ministros de 2013 es un esfuerzo por hacer emerger un nuevo modelo de relato político desde el Gobierno.

Sus elementos esenciales son: lo peor ha quedado atrás; los sacrificios han merecido la pena y es la nave del PP, que ha sido capaz de sortear las dificultades mediante reformas dolorosas (que nosotros no queríamos), la que está en condiciones de llevarnos a buen puerto.

Es un relato que puede dejar fácilmente sin espacio al PSOE, incapaz de poner en pie una alternativa creíble porque comulga con los elementos esenciales del modelo neoliberal de salida de la crisis. La reforma del art. 135 de la Constitución es su límite y nadie ha dado hasta ahora en sus filas muestra de quererlo traspasar.

Pero también nosotros debemos ser conscientes de que ese intento de relato corresponde a un nuevo ciclo político. Apreciar esto es fundamental para estar en las mejores condiciones de explicación y concreción de nuestras alternativas.

La primera cuestión es que es un relato falso: lo peor sigue estando por delante porque tiene su origen fundamental en las políticas del Partido Popular.

Rajoy ha olvidado en su relato que el déficit comprometido con la troika no se cumplirá y seguirá sin hacerlo hasta 2017, que la deuda alcanzará el 99% en 2014 (de ella unos 65.000 millones será deuda nueva y 242.000 millones el total emitido), que los salarios continuarán disminuyendo su participación en la renta nacional y el poder adquisitivo de las pensiones se reducirá. El ahorro familiar está disminuyendo como consecuencia de la caída de la renta disponible y sigue reduciéndose el consumo doméstico según datos que corresponden al tercer trimestre de 2013, publicados por el INE el 8 de enero.

En cuanto al paro sigue la destrucción de empleo (más del 80% de las nuevas afiliaciones a la Seguridad Social han sido debidas a algo tan coyuntural como la excelente cosecha de aceituna) y desciende la población activa por la emigración juvenil y el retorno de emigrantes. La Oficina de Estadísticas de la UE cifra el desempleo en nuestro país en el 26,7% en el mes de noviembre y el paro juvenil en el 56,7% (más que Grecia). La EPA del último trimestre, próxima a publicarse, reflejará esta situación de forma precisa.

Por tanto, para justificar su relato Rajoy sigue ocultando la realidad.

Pero no es esto lo más importante, aunque haya que tenerlo en cuenta. La reorganización de la economía en beneficio del gran capital y del capital financiero se ha iniciado con cierto empuje (aunque subordinado a que no entremos en la UE en una fase de deflación) como consecuencias de las reformas del PP.

¿Cuál es el objetivo último, el lazo común de esas reformas? El intento de recomponer los beneficios del gran capital, es decir aumentar la explotación elevando la plusvalía tanto directa como indirecta, en el caso de los trabajadores, y acabando con las empresas sobrantes en el caso de las pymes.

Este es el centro de la cuestión que se concreta en la llamada devaluación competitiva (los costes unitarios laborales han descendido un 9% en el conjunto de los años de crisis y se ha desregulado el mercado de trabajo, cambiando empleo fijo por precario y trasformando sectores que no estaban en el mercado como la educación y la salud en meras mercancías, desequilibtrando en favor de los empresarios las relaciones laborales mediante el ataque legal y mediático a los sindicatos, etc. La crisis es una consecuencia natural de la lógica capitalista, pero su superación en manos del neoliberalismo es una auténtica estafa que pagamos los trabajadores.

En este nuevo ciclo político, el PP intenta consolidar política e ideológicamente sus reformas. Precisamente para abordar las citas electorales con menos dificultades. La Ley del Aborto y la de Seguridad Ciudadana serán herramientas importantes para la política del PP, junto a la reforma fiscal que le reconcilie con las capas medias.

Frente a ello, y como marcan todas las reglas de la comunicación política, hemos de procurar jugar el partido en nuestro terreno de juego. Ese terreno, por un lado, es el del empleo digno y de calidad. Con las políticas del PP no hay posibilidad de crearlo. Volveremos a las cifras de desempleo de 2007 en 2033. La sociedad española no puede resistir esta situación durante diez años más y los trabajadores y trabajadoras no lo consentirán.

Y la táctica para ese partido no es otra que la iniciativa política en las instituciones y en las calles. Sólo a rebufo del PP cuando sea imprescindible para dar respuesta a sus medidas y siempre por delante y antes que ellos en la iniciativa, de acuerdo con los intereses que defendemos.

El barco de Rajoy no conduce a ninguna tierra prometida, sino a la tierra de la indignidad, la pobreza y la desaparición de derechos sociales y democráticos.

Esa tierra donde valdrá más un trabajo precario que ningún trabajo se trasforma en la frontera de la esclavitud, con una gran parte de la población en la pobreza (pobres con trabajo), especialmente las mujeres y los niños y donde los derechos sean un recuerdo del pasado.

Y todo ello, ¿a cambio de qué? A cambio del reino del capital, de los corruptos y de los especuladores. Un informe del Consejo Empresarial de la Competitividad (el lobby de las grandes empresas españolas) asegura que cada trabajador dará a su empresa en 2014 un beneficio de 27.900 euros en el año 2014 (un 30% más que antes del inicio de la crisis). Los beneficios empresariales encadenan 7 trimestres seguidos al alza, mientras los salarios llevan 20 trimestres en baja. Y aun así no se crea empleo.

Este es nuestro relato: el empleo digno y otro modelo de sociedad para salir de la crisis.

Publicado en el Nº 268 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2014

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