Ellos “El jefe”, como así le llaman, dirige la ciudad como su cortijo particular para gestionar negocios y favores haciendo y deshaciendo a su antojo.

David Tejero Santamaría 14/02/2014

Durante estos días he escuchado, leído y visto muchas tertulias, artículos y entrevistas acerca de lo sucedido en Gamonal; unas más acertadas y otras totalmente alejadas de la realidad. Qué duda cabe de que algunos medios, en su preocupación por la propagación del conflicto, hicieron todo tipo de virguerías como presentar escenas falsas de coches quemados en el telediario.
En unas décadas las distopías de Bradbury, Orwell y Huxley se han vuelto tan cercanas que da pavor observar los resultados del esfuerzo adoctrinante de estos medios de masas. Como observador directo, desde el primer día de lo ocurrido en Gamonal, tengo otra paleta de colores con la que contrastar. Un titular en estos días ha recogido, a mi juicio de manera sensata, la identidad de las mayorías sociales y la identidad de sus contrarios, ayuntamiento y compadres: “La guerra de los pobres” titulaba un medio, es decir, la guerra de los de siempre: nosotros contra ellos.

De si aseverar la permanencia y la necesidad de una identidad de clase es o no, una sentencia rotunda y muerta, da razones el análisis del marco de las movilizaciones. No es casualidad que ningún coche ni establecimiento fuera ni siquiera rozado durante los disturbios; en su lugar los incidentes se dirigieron contra mobiliario urbano y sucursales bancarias. No es casualidad tampoco el grito-consigna “VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA” apedreando sucursales bancarias en la calle Vitoria con sentimiento identitario de pueblo-clase. No es tampoco casualidad que la rabia popular focalizase en Antonio Miguel Méndez Pozo, cacique local burgalés con negocios que van desde Pamplona hasta Castilla La Mancha; Antonio, amigo “con derechos” del PP en Castilla y León y del PSOE en Castilla la Mancha.

Es bueno que algunos medios se hayan hecho eco de que “El jefe”, como así le llaman, dirige la ciudad como su cortijo particular para gestionar negocios y favores haciendo y deshaciendo a su antojo. A pesar de que “el jefe” no es más que el más claro ejemplo de la identidad entre PPSOE, nuevos ricos del pelotazo y familias de abolengo que desde los tendidos controlan la corrida, viene al caso radiografiar a este cacique local al que en Castilla estamos tan acostumbrados y del que llena está la geografía Ibérica.

“Michel” se podría definir como el arquetipo de empresario de la construcción con conexiones políticas. Que la ciudad de Burgos sea una de las más caras en vivienda se lo podemos agradecer a él. El clientelismo demostrado por la casa consistorial burgalesa, casi tan viejo como nuestra democracia, se remonta al momento en que este aparejador decide crear su primera empresa de la construcción. Río Vena nació el día de los santos inocentes en 1974. Sólo en la capital, Méndez Pozo, a través de sus distintas inmobiliarias, construyó en el periodo 1975-1988 cerca de dos mil pisos, en su mayoría de protección oficial, además de dos colegios y una residencia de ancianos. En 1989 su patrimonio personal se calculaba en unos 20.000 millones de pesetas pero lo que Méndez Pozo reconocía por las mismas fechas era que él y su mujer tenían declarados 550 millones de pesetas. Para apostillar: “[…]que es muchísimo dinero, pero desde luego ganado honradamente”. Tiene humor.

El señor Méndez controlaba hasta tal punto el Ayuntamiento que llegó a enfrentarse a la lista de la entonces Alianza Popular en un choque de candidaturas; un jovencísimo y desconocido José María Aznar tuvo que intervenir para poner orden apoyando a su amigo.

Los desmadres de “el jefe” junto con el alcalde de la época, el señor José María Peña, llegaron hasta punto que en 1992 fue condenado por falsedad documental en lo que se conoce por “el caso de la construcción”. Siete años de cárcel del que a penas cumplió nueve meses hasta ser indultado; para el alcalde y varios concejales inhabilitación por prevaricación continuada. Nada más.

Durante los 4 años de juicio no duda en utilizar a sus trabajadores para solicitar un indulto al consejo de Ministros con 17.000 firmas a petición de sus propios trabajadores.

Magnate de la comunicación
Otra anécdota ilustrativa: las tarifas publicitarias que se gastaba en el diario local le llevaron a la conclusión de que era mejor comprar el periódico que gastarse el dinero en anuncios; y fue así como “el jefe” llegó a ser emperador del Grupo Promecal, gran grupo de comunicación gestor de dos cadenas de televisión (Navarra Televisión y RTVCYL), de las frecuencias de radio Onda Cero y Gestiona Vive! radio, radio fórmula con presencia en las 9 provincias de la región a través de 13 emisoras; en este imperio no podían faltar cabeceras de prensa en los periódicos locales de Albacete, Diario de Ávila, Diario de Burgos, La Tribuna de Ciudad Real, La Tribuna de Cuenca, Diario Palentino, El Adelantado de Segovia, La Tribuna de Toledo y El Día de Valladolid.

¿Su fórmula? Dependencia política de los ayuntamientos, favores, clientelismo, posesión de medios de comunicación locales capaces de crear una opinión pública favorable a sus intereses económicos y políticos… y el miedo, su mejor aliado. Poca gente se atreve a denunciar públicamente a Méndez Pozo en Burgos.

Veremos cómo prosperan los acontecimientos en esta guerra de los pobres en que empezamos a asumir nuestra conciencia de clase.

Publicado en el Nº 269 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2014

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