Desalojo del vicerrectorado de alumnos de la UCM por fuerzas antidisturbiosSoluciones, no policía Los problemas son la brutal subida de tasas, el descenso de las becas, el retroceso en la concepción de una universidad a la que no van a poder acudir los hijos de los trabajadores.

Pedro López López. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid 27/03/2014

Con el argumento de que “no había más remedio” algunos quieren que nos vayamos acostumbrando a la presencia de los antidisturbios en la universidad, algo que hasta hace poco pertenecía a los recuerdos del negro período franquista. No se trata solo de la universidad, crecientemente nos van acostumbrando a que los problemas sociales y las protestas tienen como receta única el refuerzo de la seguridad. Pero, ¿de qué seguridad estamos hablando? Porque lo que vemos es que la seguridad de las personas (en el trabajo, en la vivienda, en la salud, en las pensiones…) está desapareciendo, desaparición precisamente propiciada por los que exigen más seguridad en las calles. Parece que la seguridad de la que hablan nuestras autoridades tiene que ver con el estado policial que están construyendo, un estado que refuerza la seguridad de las elites, no la de los ciudadanos, los pensionistas, los trabajadores o los estudiantes. Parece que la seguridad que preocupa es la de seguir incrementando la explotación de los trabajadores y el expolio de los recursos públicos y los bienes comunes. Y ante la posibilidad de que este orden social y económico basado en la acumulación por desposesión (David Harvey) se vea amenazado, quieren que nos traguemos la receta que interesa a los que quieren sofocar las protestas: mayor represión. Pero para justificar mayor represión hay que crear artificialmente un estado de alarma que justifique el “no había más remedio”.

Esto es lo que está ocurriendo en la universidad ante las protestas estudiantiles. Ayer (26-3-14), una actuación absolutamente desproporcionada en el vicerrectorado de estudiantes de la Universidad Complutense; hoy, nueva entrada de los antidisturbios en la Universidad Autónoma de Madrid, y esta vez sin permiso de las autoridades académicas, al parecer. La presencia policial en la universidad no va a arreglar los problemas. Los problemas son la brutal subida de tasas, el descenso de las becas, el retroceso en la concepción de una universidad a la que no van a poder acudir los hijos de los trabajadores, la construcción de una universidad diseñada al gusto de lo que demandan empresas y bancos y en la que estorba el pensamiento. Esos son los problemas, no la seguridad en los campus. Y estos problemas no los va a solucionar la policía. De manera que autoridades académicas y educativas, siéntense a pensar cómo solucionar los problemas reales de la universidad y de la educación en general, no se dediquen a crear alarma social para justificar mayor represión. Por mucho que nos mareen la perdiz, los estudiantes tienen razón.

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