La construcción europea conducida por el bipartidismo bajo las recetas neoliberales ha fracasadoVotamos por nuestras vidas La movilización sigue siendo imprescindible y la movilización el 25 de mayo es el voto.

Cayo Lara Moya. Coordinador Federal de Izquierda Unida 22/05/2014

Las elecciones europeas del 25 de mayo son cruciales. Del trabajo del Parlamento Europeo depende más del 80% de las medidas políticas, económicas y sociales que nos afectan. El empleo, las pensiones, el crecimiento sostenible, la paz, el tratamiento a los inmigrantes, los derechos sindicales y el avance de las libertades democráticas son algunas de las cosas que están en juego. Como dice Alexis Tsipras, nuestro candidato a presidir la próxima Comisión Europea, no se va a votar una candidatura; se van a votar las cosas vitales.

Por eso, quiero empezar este artículo para Mundo Obrero haciendo un llamamiento a la movilización de todos los afiliados y afiliadas de Izquierda Unida para lograr la máxima participación de la ciudadanía en estas elecciones. Tenemos que trasmitir ese sentimiento fundamental de que cosas muy importantes están en juego.

La construcción europea conducida por el bipartidismo bajo las recetas neoliberales ha fracasado. El tiempo de las reformas ha pasado y hay que abrir el camino a un nuevo proceso constituyente de otra Europa: la Europa de las personas, de los pueblos. No es un objetivo fácil de lograr, pero la crisis ha puesto sobre la mesa la mayor parte de los problemas de este modelo fallido y está desenmascarando algunas falsas soluciones.

Los portavoces socialdemócratas se quieren presentar hoy como la única alternativa. ¿A qué? Gobiernan conjuntamente con los conservadores en 12 Estados de la UE, entre ellos en coalición con Merkel en Alemania, cuando junto con los Verdes y Die Linke tenían la mayoría absoluta para gobernar desde la izquierda. En Francia, Hollande y su primer ministro Valls hacen aprobar un fuerte programa de recortes, curiosamente, sobre el mismo argumento que ya utilizó la derecha en nuestro país: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. No tienen credibilidad para plantear ninguna alternativa significativa.

Pero, además, en España han reformado el art. 135 de la Constitución estableciendo la prioridad para el pago de la deuda pública y eso condiciona cualquier política. Ese es el fundamento de un auténtico programa oculto conjunto de PP y PSOE en Europa, donde ambos han votado de la misma forma en el 73% de los casos.

Una candidatura de luchadores y luchadoras
En el caso de la candidatura que presentamos ante los electores, tengo que subrayar que es una gran candidatura, por dos razones. En primer lugar porque agrupa 12 fuerzas de izquierda (izquierda nacionalista, verdes, ecosocialistas, socialistas de izquierda, etc.) y cuenta con una importante presencia de sindicalistas y personas vinculadas a los movimientos sociales. Pero sobre todo, porque es una candidatura de luchadores y luchadoras, que al día siguiente de las elecciones van a trabajar en el Parlamento Europeo por un cambio radical hacia un proceso constituyente.

Ese cambio radical se concreta en que la UE debe ser un instrumento para un nuevo modelo de desarrollo social que sitúe la creación de empleo digno como el objetivo prioritario, fruto de un desarrollo sostenible. Sin duda, hay que plantearse en ese marco la reducción de la jornada laboral.
La Unión Europea deberá impulsar el desarrollo de la democracia, de forma que avance una sociedad de hombres y mujeres libres, participativos en igualdad de derechos y deberes, incluida la igualdad de género.

La Europa que queremos debe ser un factor de paz, con un compromiso efectivo por la solución pacífica y negociada de los conflictos y por el desarme. Hoy tenemos un buen ejemplo cuando la amenaza de un enfrentamiento violento aparece en el corazón del continente y la política dominante en Europa apuesta por apoyar un golpe de Estado con un elevado contenido fascista.

Este caso forma parte de una visión más amplia, en la que la UE debe ser autónoma y sujeto activo de un nuevo orden económico internacional, basado en la cooperación y no en la competencia. Por eso nos oponemos al Tratado de libre comercio de la UE con USA porque supone la degradación de las normas y regulaciones en materia social, laboral, alimentaria, medioambiental, sanitaria y energética. Este tratado, que afecta a más de 800 millones de consumidores, se está negociando sin ninguna transparencia, sin diálogo con los interlocutores sociales, y sin ningún informe de impacto sobre el empleo y las condiciones de trabajo y sobre la agricultura. Representa un poder de influencia sin precedentes para las grandes corporaciones. Varias de las regulaciones previstas son contrarias al Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y los posibles impactos de este tratado sobre las reglas de seguridad alimentaria afectan directamente a los consumidores, causando problemas de salud.

Por otro lado, supone una grave desregulación de los mercados, produciendo una mayor privatización de los servicios públicos y una liberalización de los servicios financieros que puede impedir a la administración regular el sector financiero, establecer impuestos y tasas a bancos y transacciones financieras o establecer un control de los capitales.

Para lograr todo ello, la movilización sigue siendo imprescindible y la movilización el 25 de mayo es el voto. Y las alianzas seguirán siendo imprescindibles, tal como las entiende el Partido de la Izquierda Europea. Con los pueblos del Sur y los trabajadores del Norte.

Publicado en el Nº 272 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2014

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