Muere en 1998 ignorado por la crítica y editores españoles. En Francia fue condecorado con la Orden de las Artes y las Letras Francesas.Agustín Gómez Arcos, el odio de clase expresado en literatura y poesía

Sebastián Sánchez Martínez (Epicuro) 03/11/2014

Agustín Gómez Arcos, escritor excluido de la historiografía literaria, ha sido víctima de una doble censura: la censura explícita ejercida por la dictadura franquista, y la censura tácita derivada del proceso de transición política. Transición que no estaba dispuesta a consentir espacio cultural a aquellos intelectuales que no compartieran la componenda política de la II Restauración Borbónica. El Franquismo prohibió su obra y la democracia la ignoró.

Es la guerra civil y especialmente la postguerra el manantial del que emana su rabia, el odio de su escritura. Su obsesivo deseo de venganza no se adaptó a los proyectos políticos de los ideólogos y artífices de la “reconciliación nacional”.

Agustín crea personajes rebeldes, personajes marginales, profundamente doloridos; seres que se nutren de su propio odio de clase, como alimento imprescindible para resistir, para no olvidar, para vengar. Sin embargo, ofrecen una aurora de esperanza, de que otra vida es posible, en su literatura existe un mañana; porque esa palabra mañana, para él, siempre estará viva. Futuro y mañana serán dos palabras, dos ideas, con las que cerrará muchos de sus textos.

Toda su obra está comprometida políticamente, compromiso sentido y vivido hasta constituir su propia existencia. Su novela “María República”, es su obra más autobiográfica, como él mismo definió. Es más, a la protagonista, le da sus propios apellidos, la denominará María República Gómez Arcos. Acto, como ningún otro, de extrema identificación y amor. En ella proyecta sus sentimientos, su pensamiento y su manera de ser.

María, la huérfana de padres fusilados, enterrados en fosas comunes, “…cadáveres que lleva en la tumba de su cabeza…”, mujer caída, con conciencia de la existencia de dos mundos antagónicos nacidos para exterminarse, violada, puta para sobrevivir y sifilítica. María, víctima inocente de la Victoria, se servirá de su enfermedad como subversión al Régimen. Contagiar a toda la burguesía de la ciudad es su objetivo. Su obra destructora es que engendren hijos enfermos, hijos tarados, monstruos.

“…Gerentes del futuro de la Patria, concesionarios de patentes extranjeras, promotores inmobiliarios, militares, comisarios de policía, obispos y demás, arrastrándose penosamente hacia lo más alto de la escala social al grito de ¡Viva Franco!. Todos contagiados por mi sífilis. Todos deformes. Una gusanera que irá invadiendo el país hasta emponzoñarlo por completo…”

Gómez Arcos nace en Enix (Almería) en 1933, en el seno de una familia que sufrirá duramente la represión y el aislamiento social por su condición de “rojos”. De esa experiencia infantil nace su libro “El niño pan”, en el que nos narra con contundente realismo la tragedia de los vencidos. Texto que surge de la memoria personal del autor en la que ésta se reelabora literariamente, trascendiendo lo puramente biográfico.

Contextualizado en el medio rural, en una familia de tierras almerienses, su universo es extensible a todos los que fueron niños durante la guerra y en especial del bando derrotado, para quienes la palabra paz es sinónimo de humillación y sumisión. Se trata de recuerdos que aún perviven intactos en nuestra memoria colectiva y que describe con sentimiento y con dolor.

Cursa el bachillerato en la ciudad de Almería, disfrutando de una predilecta relación con su profesora Celia Viñas, poeta y escritora. Es ella quien le transmite la afición por la creación literaria en un ambiente de profundo espíritu de libertad, emanado de los ideales de la Institución Libre de Enseñanza, oasis de tolerancia en los sombríos años cuarenta. Este espíritu dejará una huella indeleble en el pensamiento de nuestro autor, a la vez que conformará su pasión por las Letras.

En Barcelona inicia estudios de Derecho, para pronto abandonarlos. Posteriormente, se traslada a Madrid concentrándose en la producción dramática. Abordará todos los géneros literarios, publicando en 1956 su primer libro de poemas, “Ocasión de paganismo”, pero es en el teatro donde encuentra el vehículo de expresión de su contestación social y rebeldía hacia el Régimen que atenaza España. Comparte posiciones francamente comprometidas, con autores como Alfonso Sastre, frente a los dramaturgos del “teatro del posibilismo” cuyo máximo exponente es Buero Vallejo. Hasta su muerte, siempre aborrecerá las medias tintas.

En 1960 consigue el primer premio en el Festival Nacional de Teatro Nuevo con su farsa “Elecciones generales”. La censura le retira el premio y prohíbe su representación. En 1962 se le otorga el premio Lope de Vega por la obra “Diálogos de la herejía” premio que es anulado posteriormente y censurada la puesta en escena. Nuevamente en 1966 con la pieza teatral “Queridos míos es preciso contaros ciertas cosas” recibe el segundo premio Lope de Vega tras declararse, sospechosamente, desierto el primero. Al no recibir ninguno de los galardones y anularse consecutivamente los estrenos de sus obras y, junto al ambiente asfixiante en el que vivió por aquellos años en Madrid, decide autoexiliarse en primer lugar a Londres y finalmente a París. Camino sin auténtico regreso.

Instalado en París desde 1968, va a realizar una doble ruptura con toda su carrera anterior. Decide no solo cambiar de género literario sino también de lengua: pasará de dramaturgo en castellano a novelista en francés. Su principal subversión ideológica contra la madre patria consistirá en abandonar el castellano. La España que lo excluye se verá a su vez excluida. Acto de rebeldía y coraje que le permitirá escapar de la vigilancia y el silencio impuestos en su lengua materna. Su nueva producción se expresará en francés, el argumento narrativo seguirá derivando de la realidad española, generándose así una disonancia entre el código lingüístico y la temática. Para él, un escritor debe ser ante todo memoria, y debe estar presente en la conciencia de los lectores como manifestación de su experiencia de vida. Comparte el pensamiento de Sartre, para quien la literatura es ante todo un hecho social y por lo tanto, al escritor se le pide responsabilidad social. Tan solo en dos ocasiones intentará penetrar en el panorama literario español y lo realiza con dos autotraducciones: “Un pájaro quemado vivo” y “Marruecos”.

Inicia su obra narrativa con la novela “El cordero carnívoro”, relato duro y profundamente transgresor, que reúne todos los ingredientes para ejecutar un ataque furibundo a los principios de la moral conservadora. De este modo genera una nueva forma de libertad al margen de los ideales del Nacionalcatolicismo. Gómez Arcos, de acentuado espíritu antirreligioso, pensaba que frente a la intolerancia a veces no basta la libertad, hay que llegar a la transgresión social y moral, transgresión como forma de salvación humana. Una novela magistralmente escrita pero políticamente incorrecta, que ha herido las sensibilidades mojigatas. Fue ganadora del “Prix Hermès” 1975, galardón que concede Francia a la obra más destacada de la literatura marginal.

De sus catorce novelas es con “Ana no” con quien se consagra como escritor francófono. Traducida en su momento a dieciséis idiomas, llevada al cine en 1985 y con varias adaptaciones teatrales. “Ana No” es su obra más premiada, “Prix du Livre Inter” 1977, concedido por los lectores a la mejor novela del año, y galardonada con los prestigiosos premios literarios “Thyde Monnier” y “Roland Dorgelès”. Presenta a una mujer, Ana No, a quien no le permitieron tener una identidad; la guerra, despojándola de todo, la ha convertido en una negación absoluta, Ana “no” existe. A sus 75 años, emprenderá un viaje andando, siguiendo el duro y hostil camino de la vía del tren, para antes de morir, abrazar lo único que le queda, un hijo preso en una cárcel del norte de España, acusado de pertenecer al Partido Comunista. Travesía en la que solo le acompañarán el recuerdo de sus muertos: un marido y dos hijos fusilados. Es un viaje iniciático hacia el autoconocimiento, a través de la España franquista, en el que adquirirá su identidad hasta convertirse en Ana Si. “Ana no” ofrece, indudablemente, uno de los más hermosos personajes de mujer de la literatura contemporánea.

“…Lo único que quiere ( sin ser plenamente consciente de ello) es cruzar el país de sur a norte, paso a paso, para que esta tierra indigna que trajo al mundo los asesinos de sus hombres sepa, por fin, que ella existe, que salió de su madriguera y que ahora, mancha negra, se dirige hacia la muerte. Andando. De pie…”

La mayor parte de sus personajes principales son personajes femeninos. En sus relatos demuestra una especial sensibilidad, comprensión y conocimiento de la psicología femenina, a la vez que las dota de una intensidad dramática excepcional, que ancla sus raíces en su primera vocación de dramaturgo. Considera que la mujer vive una realidad más compleja y versátil que los hombres, es por ello por lo que las configura como protagonistas fundamentales de sus obras dándoles una relevancia exquisita y fuera de lo común.

Desarrolla una narrativa de profundo materialismo centrada en el cuerpo como única base de la existencia, ésta se ve plasmada en el uso abundante de términos de carácter tanto anatómico como fisiológico. Los fluidos, las secreciones, la sangre y detalles explícitamente sexuales son usados como reivindicación de lo más físico del ser, de nuestra esencia.

Su creación discurre a través de una crítica corrosiva y mordaz, que no es en exclusiva hacia un sistema político concreto sino que también abarca, y fundamentalmente, el conjunto de valores que lo conforman y al sistema de vida que genera, condiciona, o impone. Esta crítica ácida será dulcificada por una prosa poética incuestionablemente bellísima, con ecos lorquianos y aires valleinclanescos que nos retrotraen hacia la Novela Picaresca y al Teatro del Siglo de Oro, lo mejor que la literatura española dio a la literatura universal.

Toda su producción se caracteriza entre otros factores por la unidad interna en relación a la temática. Temática arraigada en la realidad española y desarrollada en una doble temporalidad. Muchas de sus obras tienen dos tiempos paralelos, el presente de los protagonistas situado en los últimos años del Franquismo y primeros de la Transición y un pasado que nos está recordando el inicio del Franquismo. Puente entre lo que aconteció y la actualidad. Actualidad que ahora, en este momento, se vuelve rabiosamente contemporánea.

“…El dinero entraba a espuertas en la casa de los gritos. Sin mesura. Como un ciclón cada vez mas potente que hubiese elegido como núcleo al Jefe de Policía. La Señora, codiciosa se limitaba a poner las manos: los billetes parecían brotar inconteniblemente del bolsillo de su marido, como un árbol que diese fruto todo el año, verano e invierno, Árbol milagroso. La Señora nunca preguntaba la procedencia de aquel dinero. Se lo embolsaba, lo acumulaba. Sin contarlo. El sueldo de todo Jefe de Policía debía tener ciertos límites. El de su esposo, no……….Soplos provenientes de sus numerosos contactos, hombres de negocios y políticos que le pagaban así sus favores. ¿Qué favores? La Señora nunca se hizo la pregunta, ni se la hizo a su marido. Ella se limitaba a comprar valores, a participar en especulaciones inmobiliarias…”

Dos veces finalista del acreditado premio “Goncourt” una de ellas en 1978 por “Escena de caza furtiva”. Novela violenta, en la que se ponen minuciosamente al desnudo los mecanismos represivos de la Dictadura, la tortura, la clandestinidad, la corrupción, con todos sus protagonistas inherentes, torturador, cómplices y víctimas. Pero simultáneamente también la más cargada de esperanza que surge a través de un nuevo personaje, un francotirador, el hijo de las víctimas, que con fusil en mano disparará al Jefe de Policía dos balas en el bajo vientre, “…que desgarran de inmediato carne y sexo….dos balas misioneras…” haciendo cumplir su imprescindible justicia-venganza.

“…Madre e hijo se echan a reír. Actúan como si acabasen de entrar en el mundo. De pleno derecho. Como, si desde ahora, este mundo fuese habitable.”

Es la respuesta de nuestro autor al autoperdón que el Régimen se concedía a si mismo. Agustín afirmaba que esta democracia era una democracia creada por franquistas, los mas inteligentes y flexibles de la derecha. Escritor maldito, fantasma, o silenciado, como se le ha denominado, pero fundamentalmente incómodo. Escritor incómodo cuyas novelas encajaban y aún siguen encajando muy mal en la España de la Transición, en la España de la reconciliación, en la España vigente.

Guiado por las que eran sus convicciones, “los políticos olvidan, los escritores no”, “la posición de todo creador debe de ser siempre marginal”, no se integró en ningún partido político y defendió la independencia de los intelectuales en contraposición a su organización. Pensamientos que se reflejan en sus héroes, quienes no se articulan en un proyecto político estructurado de futuro, ni de transformación social colectiva. Si son conscientes, de que el origen de sus sufrimientos, de sus males, es externo y de clase. Sin embargo la solución por la que optan es profundamente individual, actuando subjetivamente. Es una guerra personal de matices revanchistas y anarquizantes, en clara sintonía con el individualismo visceral de su creador.

Iniciada la Transición Gómez Arcos regresó ocasionalmente a España, de donde nunca perdió la nacionalidad, aquí encontró una completa incomprensión; siendo ignorado por la critica literaria y rechazado por los editores. De forma prematura, murió en 1998 como escritor prestigioso en Francia y como tal, fue enterrado en su país de acogida en el cementerio de Montmartre, reservado a las grandes personalidades, junto a Emilio Zola, Dumas, Héctor Berlioz y Nijinski.

Escritor reconocido mayoritariamente por el público francés, con múltiples galardones y premios. Condecorado con la prestigiosa Orden de las Artes y las Letras Francesas con el grado de Oficial, concedida con anterioridad a solo seis españoles entre ellos Pablo Picasso y Rafael Alberti. Autor cuyos textos han formado parte del programa educativo de los liceos franceses, de forma incomprensible continúa siendo un desconocido en nuestro país. Inédito en castellano hasta que recientemente la editorial Cabaret Voltaire, en una actuación valiente y decidida, ha iniciado la traducción y consiguiente publicación de sus obras. En la actualidad podemos disponer, por primera vez, de seis de sus catorce novelas y de su obra poética completa para los lectores hispanohablantes, devolviéndola así, a su lengua materna, a la lengua en la que fue pensada.

Estamos pues ante un brillante escritor, de gran fuerza expresiva, cuya lectura sin lugar a dudas nos cautivará y apasionará tanto por su temática como por su calidad literaria. Alguien rebelde y libre con quien disfrutaremos intensamente a la vez que nos mantendrá viva la memoria histórica. ¡Todo un lujo!


Imagina tus manos
y mis manos,
y las manos de todos,
su multitud de dedos
para contar los muertos de mi España
y poner la factura al Culpable.

Imagina mi boca
con tu boca
y las bocas de todos
su multitud de lenguas
para gritar venganza, no justicia,
que justicia no calma
los vencidos.

Imagina tus ojos
Y mis ojos
Y los ojos de todos
su multitud de horas
para buscar la culpa al Asesino
y mirarle la muerte
sin descanso.

Imagina la culpa
de su culpa,
su multitud de culpas,
la vejez de su culpa
enterrada en el Valle de las Culpas
Valle de los Caídos
por mal nombre.

Imagina mi rabia
con tu rabia
y la rabia de todos
la multitud de rabias
para cargar fusiles y fusiles
y cargar corazones
y futuros.


Gómez Arcos Agustín

BIBLIOGRAFÍA

Gómez Arcos, A.:
El niño pan. Ed. Cabaret Voltaire 2006
El cordero carnívoro. Ed. Cabaret Voltaire 2007
Ana no. Ed. Cabaret Voltaire 2009
La enmilagrada. Ed. Cabaret Voltaire 2010
Poesía, obra completa. Ed. Cabaret Voltaire. 2011
Escena de caza furtiva. Ed. Cabaret Voltaire 2012
Maria República. Ed. Cabaret Voltaire 2014

Feldman, S.G. (2002), ”Alegorías de la disidencia”. Instituto de Estudios Almerienses.

Heras Sánchez, J
-(1995) “Agustín Gómez Arcos: Estudio narratológico de la Enmilagrada”, Instituto de Estudios Almerienses.
-((2011) “Agustín Gómez Arcos. El perfil de un escritor singular”, Instituto de Estudios Almerienses.

Molina Romero M.C. (2006) “Agustín Gómez Arcos. La aventura de una escritura franca », Écrire au-delà des limites, 2, 91-104.

Dossier de prensa

“El español Agustín Gómez Arcos finalista”. Feliciano Fidalgo, El País, 21-11-1978.
“El español Gómez Arcos, escritor francés a pesar suyo”, Juan Cruz, El País 13-8-1980.
“El español Gómez Arcos, seleccionado para el Goncourt”, El País, 15-9-1984.
“El último creador en el exilio. Agustín Gómez Arcos dice que la España socialista no le ha abierto las puertas que le cerró el franquismo”. Ángeles García, El País, 30-6-1985.
“Un intelectual alejado del poder”, A.G., El País, 30-9-1985.
”Extranjero en su patria”, E. Haro Tegglen, El País, 21-3-1998.
“Muere en París Agustín Gómez Arcos, autor que combatió la desmemoria del franquismo”,Octavi Martí, El País 21-3-1998.
El regreso de Agustín Gómez Arcos. Traducido al español el libro de una profesora estadounidense sobre el teatro del escritor de Almería”, M.J. López Díaz, El País, 17-6-2002.
“Agustín Gómez Arcos regresa a Enix”, M.J. López Díaz, El País Andalucía, 6-10-2004.
“El autor favorito de Mitterrand”, Tereixa Constenla, El País 31-3-2010.
“La obra del autor fantasma Gómez Arcos reaparece”, Carles Geli. El País, 16-3-2007.

Publicado en el Nº 277 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2014

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