Esperando a los bárbaros

Sahara Prohibido ir al Sahara occidental y visitar los campamentos en nombre y representación del Gobierno andaluz. Lo dice la Presidenta de Andalucía, que ha estado hace poco en Marruecos.

Felipe Alcaraz Masats 16/02/2015

Sin tierra, sin gente; así describía Cernuda su estado. Así quiere el poder a los saharauis. Manda Marruecos. Marruecos es matriz de muchos negocios e inversiones y, a la vez, según se ha evocado en Andalucía, es fuente de seguridad en estos momentos difíciles para el Occidente. Así que hay que poner las cosas difíciles al único aliado serio de ámbito estatal, IU, que les queda a los saharauis, dejándolos definitivamente sin tierra y sin amigos, como una burbuja de nada en medio de la hamada, esa terrible forma de desierto donde hasta las piedras se quejan de soledad, de frío, de calor, de silencio.

Prohibido ir al Sahara occidental y visitar los campamentos en nombre y representación del Gobierno andaluz. Lo dice la Presidenta de Andalucía, que ha estado hace poco en Marruecos en un viaje oficial patrocinado, o allanado, por la Casa Real española. ¿Quizás la misma que en discreto telefonazo ha pedido la mentada prohibición? ¿Qué seguridad ponía en riesgo y qué negocios abortaba la visita que hizo hace poco a los campamentos el vicepresidente del gobierno autonómico de Galicia?

¿Por qué se es partícipe de una diplomacia donde los negocios están por encima de la Derecho Humanos? ¿Por qué se mezcla al pueblo saharaui con problemas de seguridad?

Eso sí, el pueblo saharaui, sobre todo los niños, son perfectos para una fotografía de campaña. Es un acto que pertenece a la caridad. Se acoge a los niños, antes de devolverlos de nuevo a los campamentos, y el político de turno, en el palacio de turno, resplandece de sonrisas entre niños que acaban de conocer las piscinas o que dando un pellizco a la pared se encienden las luces y los ventiladores.

El vicepresidente andaluz, de IU, por cierto, está atravesando el desierto de sus reflexiones personales entre mantener el viaje o la humillación. De hecho, la política de cooperación la determinará a partir de ahora la Casa Real marroquí, si se atienden las razones de la prohibición establecida de forma abrupta en los medios de comunicación. Igualmente se ha dicho, ante los acuerdos de la asamblea-balance de IU, que no se va a permitir ningún referéndum de los militantes de IU con respecto al grado de cumplimiento de los acuerdos de gobierno. ¿Se va a permitir la comisión de investigación sobre la corrupción en Andalucía? O dicho de otra manera y en pocas palabras, ¿Se va a permitir, a partir de ahora, la existencia de IU como fuerza independiente que basa su estrategia en un proceso constituyente frente al bipartidismo? ¿Es posible estar a la vez dentro y fuera del bipartidismo? Atentos a los telediarios.

Publicado en el Nº 281 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2015

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