La tregua ha permitido reorganizar el ejército ucranianoGuerra civil en Ucrania, tercer y último acto Fascistas ucranianos ya combatieron con los yihadistas contra los rusos en la guerra de Chechenia.

Eloy Fontán 08/04/2016

Desde febrero y marzo se recrudecen los combates en torno a Donetsk a la vez que prima la normalidad en el centro de la ciudad, donde apenas se oyen las bombas. Tras la derrota de 2014 y el fiasco de Debaltsevo, el ejército ucraniano recupera ventaja en una guerra difícilmente compresible al margen del pulso internacional este-oeste.
“No les gustan nuestras fiestas, siempre las celebran con bombardeos”, sonríe un vecino de la castigada Gorlovka con humor, paradigma de la destrucción en la República Popular de Donetsk. Los militares describen la situacion sin supersticiones: “estan intentando abrirse paso hasta Yasynuvata, para desde allí rodear Donetsk. De momento los estamos rechazando”. Según estas fuentes la dificultad no descansa solo en el nº de efectivos que han concentrado, sino también en la calidad de los mismos. Como recordó el presidente de Ucrania Poroshenko a los detractores de los acuerdos de Minsk, esta tregua ha permitido reorganizar el ejército ucraniano.

En el ejército de Donetsk, además de las habituales bajas de fuego de mortero y de minas antipersona van en aumento la de los francotiradores, que trabajan con fusiles de gran calibre. Se sabe que tiradores y fusiles son extranjeros y la composición del ejército ucraniano se estima de la siguiente manera:

• Soldados de reemplazo, poco motivados.

• Paramilitares, agrupados en cuerpos voluntarios como los batallones territoriales, formados por bandidos, fanáticos ultranacionalista y yihadistas. Recordemos que fascistas ucranianos ya combatieron con los yihadistas contra los rusos en la guerra de Chechenia y que los grupúsculos fascistas europeos han dado la espalda a Ucrania debido a estas relaciones de los fascistas ucranianos con los yihadistas.

• Profesionales, entre los que se cuentan mercenarios e instructores extranjeros. Este grupo mantiene bajo control a los dos anteriores, evitando las deserciones de los primeros y un golpe de estado de los segundos. En este grupo se integra la guardia de Poroshenko, estimada en 6000 efectivos.

Con la balanza a su favor de Kiev y el terreno seco, propicio para el avence de los blindados, se teme un asalto inmediato.

Paradójicamente en Donetsk reina la calma y ambiente de reconstrucción, de hecho la población ha aumentado considerablemente y el regreso de refugiados de Rusia es constante. “El gobierno confía en desbaratar las intenciones ucranianas restaurando la vida civil”. Tomar una ciudad supone destruirla en parte, y si en ella hay gente, siempre es complicado de justificar. “Por eso disparaban el año pasado a los barrios, para que la gente se fuera”, añade.

El flujo de voluntarios rusos ha disminuido, algunos decepcionados por la falta de organización y las luchas intestinas, para otros Siria ha sido prioritaria... la cuestión es que en caso de guerra abierta las repúblicas autoproclamadas no cuentan con las reservas anteriores. Se confía en Rusia, pero una “intervención humanitaria” solo arranca tras 120.000 bajas civiles, según un mito urbano recordado aquí con frecuencia.

El rechazo de los holandeses al tratado de asociación firmado por la UE y Ucrania, primera causa del Maidan que aupó a Poroshenko a la presidencia, no ha servido para que occidente revise su política con respecto a Ucrania. La tortura y el asesinato del abogado de dos soldados rusos Yuri Grabovski en Ucrania ha pasado desapercibido en Europa, mientras que la condena en Rusia por el asesinato de dos periodistas por la paramilitar Savchenko ha motivado la protesta de “intelectuales”.

En Rusia se habla abiertamente de guerra mediática, los desencuentros son constantes. Los periodistas norteamericanos rechazaron en grupo la invitación del ejército ruso a participar en la visita a Alepo, 1 hora antes de que el grupo partiera, “¿se puede hablar de libertad de prensa?” se preguntan el locutor de la primera cadena rusa. El noticiero concluye con la negativa de EE.UU a cumplir con el tratado de destrucción de las reservas de plutonio (tiene uso militar) de ambos países: Rusia construyó un complejo de última generación para inutilizar unas 32 toneladas de este producto por medio de complejos procesos de fusión. EE.UU congeló el proyecto achacando “falta de presupuesto”, y ahora propone neutralizar el plutonio por medios químicos y enterrarlos a 500 metros de profundidad. Los científicos rusos aseguran que eso no es inutilizar el plutonio, sino guardarlo.

“¡Qué cabe esperar!” se quejó Putin en declaración pública, “también dijeron que iban a cerrar Guantánamo y la gente sigue allí, con cadenas en los pies, como en la edad media, sin haber sido acusados de nada... eso es algo que afecta a unas decenas de personas, pero lo del plutonio afecta a toda la humanidad”.

Donetsk, 8 de abril de 2016

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