Plano picado

Película: "Trumbo. La lista negra de Hollywood", de Jay Roach. Dalton Trumbo, comunista en Hollywood El carácter didáctico, pues, es la principal seña de identidad de Trumbo, lección de Historia, tanto del cine como de un período señalado de Estados Unidos

Juan Carlos Rivas Fraile 23/05/2016

Título: Trumbo. La lista negra de Hollywood.
Director: Jay Roach.
País: Estados Unidos, 2015.
Intérpretes: Bryan Cranston (Dalton Trumbo), Diane Lane (Cleo Trumbo), Elle Fanning (Nikola Trumbo), Alan Tudyk, Helen Mirren, John Goodman, Adewale Akinnuoye-Agbaje.
Guion: John McNamara.
Producción: Monica Levinson, Michael London, Nimitt Mankad, John McNamara, Shivani Rawat, Jay Roach y Janice Williams.
Estreno en España: 22 Abril 2016.

Bienvenido sea el género del “biopic”, pese a sus insuficiencias, para honrar y a la vez dar a conocer a una de las figuras más interesantes del Hollywood de mitad del siglo XX, sepultada en el anonimato por las consecuencias de la Guerra fría y el anticomunismo de su país, el escritor, guionista y también director (eso sí, de una sola y extraordinaria película, Johnny cogió su fusil, cuyo guión, un emocionante alegato antimilitarista, escribió adaptando su propia novela en 1971) Dalton Trumbo.

Trumbo ganó dos oscars como guionista, en 1954 y 1957 aunque no pudo presentarse a recogerlos pues los créditos ocultaban su identidad bajo un seudónimo. Su activismo político (que incluyó participar en ayuda de los republicanos españoles) fue severamente castigado y se convirtió en el más célebre de los “blacklisted”, los represaliados en la lista negra de “Los diez de Hollywood”.

Hay varias cosas sorprendentes en esta película y la primera de ellas es que sea Jay Roach (director de varias comedias intrascendentes, como son las sagas de y Los padres de ella) el encargado de conducir un filme que, si bien no se caracteriza por su originalidad en lo formal, sí observa una elegancia y pulcritud no exenta de emoción en la segunda mitad del mismo. Ayudado por una soberbia interpretación de Brian Cranston (excelso protagonista de la serie Breaking Bad), y de otros intérpretes como Diane Lane y Helen Mirren, que confieren algo más que seriedad al producto, Roach no escatima elogios al biografiado, del que resalta su enorme talento y eficacia tanto para mejorar y sacar adelante cualquier proyecto en muy escaso tiempo, como para dejar en otros una calidad y un sello ideológico progresista más o menos evidente. Trumbo, el filme, corre el riesgo así de convertirse en una hagiografía del personaje y, si se tiene en cuenta que no oculta su militancia comunista, antes al contrario, subraya su coherencia y fidelidad ideológica (enternecedora, la escena en que explica a su hija lo que es el comunismo) esto es algo que no deja de ser chocante –y también edificante- en una producción norteamericana.

La santificación del protagonista es el aspecto más convencional y frágil de todo “biopic”, también de éste, que no se limita a reseñar sus grandes valores profesionales, justificando u omitiendo cualquier cosa que lo relativizara, sino que hace del individuo un prodigio de virtudes morales. Claro que el marco cinematográfico se queda estrecho para relatar numerosos acontecimientos biográficos e históricos y a la vez exponerlos en toda su complejidad; sin duda, una serie televisiva o una película de mayor duración hubieran sido mucho más convenientes (aunque Trumbo dura dos horas, no es tiempo suficiente).

Pese a todo, muchos espectadores descubrirán con admiración la figura del guionista de Espartaco y se sorprenderán al conocer el papel jugado por el actor Kirk Douglas, que fue quien le contrató para escribir el filme de Stanley Kubrick en 1958, y el del director Otto Preminger (empeñado en que firmara el libreto de Exodus), quienes consiguieron, con la presión de los actores Laurence Olivier, Charles Laughton y Peter Ustinov, que la Universal reconociera el nombre de Dalton Trumbo en los créditos.

El carácter didáctico, pues, es la principal seña de identidad de Trumbo, lección de Historia, tanto del cine como de un período señalado de Estados Unidos. Ello y que ponga el acento en la necesidad de rechazar la intolerancia de un modo en apariencia moralizante no empañan otros valores de esta película, magníficamente ambientada, discreta y contenida en el perfil melodramático, amena y útil para seguir rescatando de la oscuridad a un gran artista y un hombre que pagó un alto precio por su compromiso.

RECOMENDACIONES

LUCES DE PARÍS (La ritournelle). Marc Fitoussi, 2014. Isabelle Hupert y Jean-Pierre Darroussin justifican sobradamente ver esta agradable comedia sentimental francesa. Reportaje en Días de cine: http://cort.as/e9j8

BATMAN V. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA (Batman v. Superman: Dawn of Justice). Zack Snyder, 2016. Espectacular y superficial, no cabía esperar otra cosa. Fusión y adaptación de dos historias de DC Cómics. Hay adultos que también se entretienen con estas cosas. Reportaje en Días de cine: http://cort.as/e9jC

JULIETA. Pedro Almodóvar, 2016. El director manchego continúa la depuración de su estilo y entrega un drama intenso y despojado de elementos superfluos sobre el sentimiento de pérdida maternofilial.
Reportaje en Días de cine: http://cort.as/e9jK

VICTOR FRANKENSTEIN. Paul McGuigan, 2015. Nueva adaptación de la novella de Mary Shelley, vistosa y entretenida, aunque no dejará huella.
Reportaje en Días de cine: http://cort.as/e9jN

Publicado en el Nº 296 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2016

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