...Y en esto llegó OteroEl PCE ante el centenario de Blas de Otero: difundamos su palabra, que es nuestra historia La poesía hoy necesita estar a la altura del momento histórico que vivimos, tendrá que seguir alimentando sueños de emancipación al pueblo.

Joaquín Recio Martínez 14/10/2016

Blas de Otero tuvo difícil siempre su momento poético. En aquella España franquista tuvo que sufrir la censura, aquella que no sabía en ocasiones ni leer y a la que le colaron más de una vez grandes textos que se convertirían, aún más por esa hazaña, en imprescindibles. El poeta vasco prácticamente ya es vigilado desde que en 1950 publicara Ángel fieramente humano con una dedicatoria “A la inmensa mayoría”. Como afirma Sabina de la Cruz, viuda y especialista del poeta, en este libro «se amplía el escenario de la destrucción; el poeta sale de sí mismo para clamar por la Europa sangrante que ha dejado la Segunda Guerra Mundial”. La guerra, el hombre, la destrucción.

Y después de una estancia en París en esa década de los 50, donde se afilia al Partido Comunista de España (PCE), vuelve a España. Viaja mucho por todo el país y así va abriendo aún más la mente y su poesía al pueblo. Consciente de que tiene que volver y estar en España “pensando en mi lengua, en nuestros problemas...”.

Como él mismo afirma en una entrevista “antes de Pido la paz y la palabra el contenido de mis poemas respondía a una exigencia de tipo existencial. Mi tema era, más o menos, metafísico: el hombre entre la vida y la muerte [...]. Ahora ha arraigado en mi poesía otro tema, y mi palabra ha experimentado un gran cambio: lo social aparece delante de mí como una preocupación única, acuciante, épica. Como una bocanada de aire, la presencia de los hombres en su tierra, en su entidad social y política. Y el lenguaje se acerca a ellos, y escribo con una aparente sencillez, pero solo aparente, porque estas formas populares, estas canciones que expresan su vida, sus amores, sus penas, encierran la más alta poesía”, dice el propio Otero. Con el poemario Pido la paz y la palabra se abre un nuevo escenario poético en la poesía española contemporánea.

Como bien dice David Becerra en un libro para jóvenes, en “Biografía (casi) de Blas de Otero” (Ed. Atrapasueños, 2016): “estos viajes y esta nueva forma de concebir el lenguaje dieron lugar a la escritura de su libro más celebrado, Pido la paz y la palabra (1955). En este libro retoma la dedicatoria con la que abrió su Ángel fieramente humano, dándole sentido a su nueva poesía: «a la inmensa mayoría”. El libro se convierte en un revulsivo de la tradición española, al incorporar un nuevo lenguaje que, en la poesía de su época, no se utilizaba. La propuesta poética de Blas de Otero pasa por la democratización de la cultura, por sacar la poesía de los templos reservados a las élites y llevarla al pueblo”.

En este año 2016, se celebra el centenario del nacimiento del poeta vasco y universal. Quizás no merezca la atención en muchos medios de comunicación de masas, algunos hablarán de esta efeméride, pero también hoy Blas de Otero romperá la mordaza de esta censura que supone el olvido. Gracias al movimiento cultural alternativo y al propio PCE vamos a rescatar del olvido a nuestro gran poeta Otero.

Hoy cientos de estudiantes, profesores y profesoras, maestros y maestras…estoy seguro que en clase de literatura, en el bar del instituto…hablarán de Otero, porque siempre hay personas que mantienen viva la poesía.

Seguramente pondremos esas canciones inolvidables de Paco Ibáñez en el ordenador que algún amigo ha colgado en nuestro muro y aquellos centros culturales, colegios… que llevan su nombre le harán un sentido homenaje. La cantautora sevillana Lucía Sócam también ha presentado un disco imprescindible para conocer a Otero en este siglo XXI, donde rescata a ese Otero enamorado de Cuba y Vietnam, enamorado del socialismo. Como afirma Juan de Loxa en el libreto del disco “Otero”: “Los labios de Lucía Sócam, por el aire. Quienes buscan una tierra, los que perdieron su pan, quienes han sido estafados-nosotros, perdedores-nos rebelamos en espera de “otros bárbaros del sur” que si llegan, hagan justicia. La ternura de Lucía Sócam, nos hace, como en el verso de este poeta de Bilbao y de todos los mundos, espera en tiempo crucial, “una España mañanada”. Que la geografía abra los brazos y sea el corazón su estrella.”

Y más de uno recordará sus versos leídos en la adolescencia.

En este año conseguiremos vencer al silencio sobre Blas de Otero. Por supuesto su modesta pero inquebrantable Fundación que lleva su nombre le recordó hace pocos meses en su Bilbao natal, con Sabina de la Cruz y Bernardo Atxaga entre otros, e incluso con un recital de Paco Ibáñez. Y durante este año ofrecerán actividades en su memoria humana y literaria. En dura competencia con la efeméride del 400 aniversario de Cervantes que ya arrasa por doquier, en todo ayuntamiento que se precie sea de derechas o de izquierdas. O en competencia con otros poetas como Lorca, que fue asesinado hace 80 años. Precisamente ya se está preparando en 2017 la celebración de dos grandes efemérides, una, de la Generación del 27 y otra, más universal todavía, la de la Revolución Rusa. No se trata de competir, claro está, pero hay que hacer un esfuerzo para que Blas de Otero no se diluya en su centenario.

La poesía hoy necesita estar a la altura del momento histórico que vivimos, tendrá que seguir alimentando sueños de emancipación al pueblo. Hacerle ver la cara del capitalismo feroz que nos hipoteca y nos desahucia, de ayudar a la gente a buscarse las miradas y apretarse las manos para salir de esta miseria. Murió el poeta en el albor de ese nuevo ciclo que supuso la Democracia, en 1979. Como dice Sabina de la Cruz «un mes después, el 19 de julio, una inmensa mayoría, el pueblo de Madrid, llenó la plaza de toros de Las Ventas en un homenaje al poeta. El mundo del arte colaboró con sus voces en la emocionada despedida».

Entre todas y todos llenemos de nuevo el mundo de los versos de Otero, rompamos la mordaza y vayamos como pueblo a la poesía. En esa tarea nos veremos este año. Cuando el rodillo comercial más ataca la cultura popular más grande tiene que ser nuestra apuesta. Por eso y desde ya....y en esto llegó Otero.

Publicado en el Nº 298 de la edición impresa de Mundo Obrero jul-ago-sep 2016

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