La tragedia siria está alcanzando el “clímax”Obama, la careta cae Las fuerzas neoliberales apuestan por generar una especie de "guerra sin fin" en Oriente Medio; su candidata es evidentemente Hillary

Eduardo Luque Guerrero 24/10/2016

¡Oh nuevos guerreros! que surja en la tierra otro dios que el dinero.

Que muera el que mata el latido de la primavera y corona con sangre la cuna del recién nacido.

Fulgor y muerte de Joaquin Murieta. Pablo Neruda

Obama cuenta las horas que le separan de su nuevo y lucrativo trabajo: dar conferencias a razón de 100.000$ la disertación. Poco importa que realmente sepa algo de política exterior o que haya sido capaz de definir alguna estrategia para Oriente Medio más allá de la “destrucción creativa”. Siria ha demostrado que su gobierno es un navío de locos, patronado por un necio.

El último acto del sin sentido de una administración que se ha caracterizado por su belicismo es el alto el fuego firmado en Ginebra por Kerry y Lavrov. Pasará a la historia como el “Acuerdo no nato”. El documento incluía siete partes. Desde el primer minuto, a pesar de la insistencia rusa, EEUU se negó a hacer público su contenido; no quería dar a conocer cuáles eran sus obligaciones. Desde el segundo minuto, la delegación de Obama se negó a señalar sobre el terreno a los grupos supuestamente “moderados” que no debían ser atacados. La conclusión era obvia: bajo el paraguas de un gran grupo rebelde “moderado” (Ahrar al Sham) se refugiaría de los ataques de la aviación otro más importante como Al Nusra. EEUU insistía en extender el alto el fuego al territorio controlado por este grupo terrorista. Desde el tercer minuto, Washington ya pretendía sortear las resoluciones de la ONU que consideraba ese grupo como terrorista y por tanto objetivo legítimo. La “supuesta tregua” costó al ejército sirio 135 soldados.

La administración Obama, como es habitual en ella, se halla dividida en varios sectores. Los desacuerdos entre Obama y Kerry son de conocimiento público. Como en una tragedia griega, el actor, el gobierno norteamericano se pone una u otra careta. Por una parte, la careta política y por otro la belicista. En la primera, nos encontramos con un Obama cada vez más disminuido, en la segunda con Ashton Carter Secretario de Defensa. Su objetivo no es destruir a los grupos terroristas, sino generar el caos hundiendo al gobierno sirio y humillando a Rusia. La careta belicista debía boicotear a la careta negociadora que había alcanzado un acuerdo de alto el fuego. Se aprovecha la debilidad del gobierno Obama y su incapacidad para definir una salida al conflicto sirio. El ataque sorpresa contra las tropas sirias y los asesores rusos coordinado con el asalto de las tropas terroristas en Deir Ezzor fue la clave. Se perseguían cuatro objetivos: el primero golpear al ejército sirio en beneficio de Daesh. El segundo, aliviar el frente de Alepo. El tercero, enviar un mensaje claro a los grupos terroristas: Estados Unidos los iba a seguir apoyando a pesar de las derrotas. El cuarto, se dedicaba a los aliados regionales de Washington. Se seguiría la misma política, una vez desaparecida la administración Obama, por el camino del "caos constructivo". Nunca como ahora había sido tan evidente que la administración Obama es una balsa llena de personajillos, algunos de los cuales auténticos psicópatas sin escrúpulos, que ven en la guerra la posibilidad de enriquecerse ellos y a los grupos de poder que representan.

En este momento, cuando las fuerzas del ejército sirio reconquistan Alepo y avanzan en el resto del territorio, Estados Unidos finalmente se quita la careta. La tensión entre las dos potencias enfrentadas, Estados Unidos y Rusia, está alcanzando niveles nunca vistos.

El almirante norteamericano John F. Kirby ha amenazado con llevar la guerra a la propia Rusia; sus declaraciones fueron respondidas inmediatamente: Rusia conocía con exactitud la localización de los asesores norteamericanos en territorio sirio. Frente a la amenaza estadounidense de promover una zona de exclusión aérea sobre suelo sirio, Moscú reforzaba el contingente aéreo, incluidos aviones especializados en combate aéreo. Frente al envío de más mercenarios del estilo de Blackwater (presentes sobre el terreno desde 2011) más de 1000 voluntarios rusos combaten a los grupos terroristas en Alepo en las últimas fechas. Mientras se dota con armas antiaéreas sofisticadas a los grupos terroristas y los aviones de reconocimiento y satélites militares proporcionan datos de inteligencia al frente Al Nusra, la marina rusa envía a su portaviones y su flota de escolta a la costa siria. Mientras EEUU pone a punto su escudo anti-misiles y perfecciona la nueva generación de armas nucleares, Rusia suspende el Acuerdo de Gestión y Disposición de Plutonio firmado en el 2000 y ratificado en el 2010. EEUU ha decidido no reprocesar el plutonio militar para transformarlo en energía eléctrica como obliga el tratado; con las 36 toneladas de plutonio que posee puede fabricar centenares de armas nucleares nuevas. El peligro de una confrontación directa es tomado muy en serio por Moscú que ha ordenado las mayores maniobras de defensa civil de la historia. Intervendrán 40 millones de personas, 200.000 unidades de rescate profesionales y 50 mil piezas de equipo.

La tragedia siria está alcanzando el “clímax”. Aunque ésta no será la última escena. Difícilmente Estados Unidos impondrá ahora la exclusión aérea que implicaría un choque directo contra Rusia. No será esta administración la que lleve al mundo a un punto de no retorno. La solución adoptada por Obama es reforzar militar y financieramente a los grupos terroristas que ensangrientan el país. La responsabilidad de profundizar aún más el conflicto quedará en manos de la nueva administración elegida en el mes de noviembre. Si es Hillary Clinton las posibilidades de un choque directo con Rusia se multiplican. La candidata demócrata tiene en este momento el apoyo de gran parte del “establishment” político y mediático tanto del bando republicano (con el apoyo explícito de los expresidentes republicanos) como el demócrata. Las fuerzas neoliberales apuestan por generar una especie de "guerra sin fin" en Oriente Medio; su candidata es evidentemente Hillary.

A la violación del alto el fuego provocado por el bombardeo estadounidense el 17 de septiembre se añaden el premio de casi 38.000 millones de dólares adjudicado a Israel para la compra y modernización de su armamento. No parece que Washington quiera desconectarse de Oriente Medio como se ha venido insinuando. Precisamente fue en la reunión del G 20 en la ciudad china de Hangzhou donde se pudo observar la enorme tensión entre el presidente Obama y el presidente Putin y el interés renovado de Norteamérica por controlar la zona en disputa. El encuentro entre los dos mandatarios fue especialmente tenso. Según The Washington Post, Obama había dado un ultimátum a Rusia. Todo ello con un aumento de las sanciones económicas contra Moscú.

Las situaciones tan desfavorables para las fuerzas terroristas en los frentes de batalla han trastocado los objetivos del Pentágono. El bombardeo aéreo y el intento de control de la ciudad de Deir Ezzor por parte de los grupos financiados por Estados Unidos revela que el objetivo final una vez perdida Alepo es crear una zona liberada para los grupos terroristas más allá del río Éufrates en una línea que se extendería desde la nombrada Deir Ezzor hasta la actual capital de los yihadistas, Al-Raqqa (unos 140 km más al norte), y que abarcaría también la zona norte de Iraq controlada por las tropas kurdas afines a la oposición de Estados Unidos y Arabia Saudita.

En las próximas semanas si el ejército sirio consigue liberar Alepo veremos una extensión de la acción militar contra la ciudad de Deir Azzur, que se convertirá en clave de los objetivos de los grupos terroristas. La "destrucción creativa" implica según los planes de Washington fragmentar el Estado sirio en varios estados más pequeños, diferenciados por su adscripción supuestamente religiosa o étnica (en una sociedad que se caracteriza por su heterogeneidad y su convivencia modélica durante decenios) del otro lado tanto Damasco como Moscú prefieren mantener a Siria unida.

El destino de Siria se decide en Alepo como hemos analizado en otras ocasiones. El Gobierno de Damasco espera liberar la ciudad y consolidar los territorios bajo su control, mientras que Occidente querría mantener al menos la mitad de Alepo en manos de los "rebeldes". Es por ello que se ha profundizado la crisis ruso-estadounidense. Atacando Deir Ezzor, Estados Unidos confiesa abiertamente que la batalla en Siria le es adversa. Las burdas maniobras propagandísticas de los medios de difusión occidentales no pueden acallar la evidencia de que el gobierno sirio está recuperando su territorio. No sabemos, aunque lo tememos, si Estados Unidos y la nueva administración elevarán la puesta hasta el punto de no retorno. Las espadas siguen en alto.

Publicado en el Nº 299 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2016

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