Plano picado

Película: El sentido de un final, de Ritesh BatraEl pasado llama dos veces

Juan Carlos Rivas Fraile 02/01/2018

Película: El sentido de un finalRitesh Batra

Título: EL SENTIDO DE UN FINAL.
Título original: The Sense of an Ending
País, año: Reino Unido 2017
Director: Ritesh Batra
Guión: Nick Payne, según la novela de Julian Barnes.
Música: Max Richter
Fotografía: Christopher Ross
Reparto: Jim Broadbent, Charlotte Rampling, Harriet Walter, Michelle Dockery,Emily Mortimer, Billy Howle, Joe Alwyn, Freya Mavor, Matthew Goode,Edward Holcroft, James Wilby.
Productora: Origin Pictures / BBC Films / FilmNation Entertainment.
Distribuidora en España: Vértigo Fiilms.
Estreno en España: 8 diciembre 2017

Es una auténtica gozada comprobar que en Gran Bretaña, a diferencia de otras cinematografías como la norteamericana y en menor medida la española, los productores no le tienen miedo a las historias protagonizadas por personajes de avanzada edad, lo que nos brinda la oportunidad de disfrutar de actores imponentes, de pasado glorioso y presente aún más brillante, tales como Jim Broadbent y Charlotte Rampling.

Historias así implican un sentido del ritmo sosegado y una mirada reflexiva, aunque también con frecuencia nostálgica, hacia las cosas sencillas pero importantes de la vida, ese tipo de cosas que suceden sin que nos demos cuenta cuando somos jóvenes y prolongan su silenciosa influencia hasta que emergen cuando la jubilación y la proximidad del final del camino empuja a volver la vista atrás. En tal fase de la existencia el registro de los recuerdos lucha con la disminuida capacidad de nuestra memoria para retenerlos y aquellos tratan de abrirse paso en la conciencia aunque sea a costa de hacerlos adaptarse a nuestras necesidades.

El sentido de un final, es el título un tanto enrevesado de una novela corta de Julian Barnes, que sirve de base a la adaptación que ha dirigido Ritesh Batra, realizador de origen indio, en su segunda película.

Para poner en escena este cuento moral sobre los estragos del paso del tiempo en nuestra memoria, Batra cuenta con sólidos actores, tanto los que interpretan el presente de los personajes como los que encarnan su juventud, y la finura y delicadeza habituales en el cine británico para la puesta en escena.

En 45 años (Andrew Haigh, 2015) Charlotte Rampling libraba un mano a mano extraordinario con Tom Courtney, por el que recibieron Premios del Cine Europeo y de festivales como el de Berlín. Sus personajes preparaban la celebración de las cuatro décadas y media de matrimonio que señala el título, pero una carta dirigida al marido servía de detonante para poner en cuestión y provocar olas en lo que parecía un océano de paz y armonía.

A semejanza de lo que ocurría en ese excelente filme, en El sentido de un final la trama se desencadena a partir de una comunicación inesperada que remueve los recuerdos del pasado. Tony Webster (Jim Broadbent) es un septuagenario jubilado y divorciado que recibe en herencia 500 libras y dos documentos, una carta (que él mismo escribió y tiene un sorprendente potencial explosivo que descubrimos al final) y un diario que perteneció a su admirado amigo de juventud universitaria, Adrian Finn (Joe Alwyn). El testamento le ha sido legado por la madre de Veronica (Freya Mavor), una chica de la que estuvo muy enamorado cincuenta años atrás, que también mantuvo una relación con Adrian; un triángulo, como suele suceder, que comienza a asentarse sobre bases fecundas pero termina destrozando las ilusiones de uno de sus lados.

El diario agita con fuerza los recuerdos de Tony sobre los momentos vividos en los años 60 en Cambridge con su amigo Adrian y con Veronica durante aquel período tan señalado, mientras acompaña a su hija Susie (Michelle Dockery) a un cursillo de preparación al parto y comparte sus inquietudes con su ex mujer, Margaret (Harriet Walter). Los tiempos pasado y presente se alternan con fluidez en un juego narrativo que no por convencional resulta menos eficaz, aunque las emociones se inclinen mucho más hacia los lazos de amistad entre los jóvenes estudiantes y la peripecia dramática de Adrian no suficientemente desentrañados.

En la escena aparece la Verónica de la actualidad encarnada por Charlotte Rampling, quien por tener un papel más reducido en la pantalla que en otras ocasiones despierta en el espectador el anhelo de que su personaje alcance un vuelo de mayor altura, tal vez, el mayor inconveniente que uno podría achacar a El sentido de un final, una película que nos transporta a ese estado de ánimo cálido y melancólico pero agridulce, en el que casi sin darnos cuenta nos encontramos añorando lo que no hemos vivido.

RECOMENDACIONES

LA LIBRERÍA (The Bookshop). Isabel Coixet. 2017. No consigue Coixet la temperatura emocional de otros trabajos, a fuerza de delicadeza y contención, en este relato que huele a libros viejos y a hipocresía social con dos estupendos actores británicos, Emily Mortimer y Bill Nighy, y una norteamericana, Patricia Clarkson.

EN CUERPO Y ALMA. Ildikó Enyedi. 2017. Una singular historia de amor en Hungría entre dos seres solitarios con problemas de sociabilidad de muy diferente naturaleza. Oso de Oro en Berlín. Poesía y crudeza entrelazadas.

HANDIA. Jon Garaño, Aitor Arregi. 2017. “El gigante de Altzo”, un guipuzcoano que vivió a mitad del siglo XIX atrapado en un cuerpo que no dejó de crecer hasta su muerte, a los 43 años de edad. Un personaje envuelto en la leyenda pero real, en una emotiva fábula de amor fraternal.

MUSA. Jaume Balagueró. 2017. Las musas no le han traído a Jaume Balagueró la inspiración. Musa no alcanza de lejos el nivel de REC, su obra más personal y original, aseada técnicamente, pero poco creíble y artificiosa.

Publicado en el Nº 311 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2017

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