Formó parte del equipo de Domingo Malagón de falsificación de documentos de identidadRamón Santamaría, el último insustituible En 80 minutos [de relato] Ramón recogió la historia y vida de infinidad de sacrificados camaradas que durante la larga noche del franquismo dieron lo mejor de sí mismos.

Carlos García Hernández 25/04/2018

Santiago Carrillo calificó a Domingo Malagón como el único militante insustituible del PCE. Sin embargo, Domingo Malagón no estaba solo, sino que tenía su propio equipo de insustituibles. Uno de ellos, el último superviviente, se llama Ramón Santamaría, tiene 90 años y es el militante más longevo de nuestro partido en la actualidad. El PCE-Berlín tuvo el honor de contar con su presencia en la capital alemana el sábado 3 de marzo de 2018.

La charla de Ramón fue grabada íntegramente y ya está disponible en redes sociales http://goo.gl/kkCCQt Se trata de un documento importante para la posteridad. En él Ramón pronuncia nombres que no deben caer en el olvido: Jesús Beguiristain, José Larreta, José Bravo… En 80 minutos Ramón recogió la historia y vida de infinidad de sacrificados camaradas que durante la larga noche del franquismo y del exilio dieron lo mejor de sí mismos por su partido y por su país.

Ante la pregunta de cuántos camaradas fueron detenidos por llevar documentación falsa, Ramón respondió claramente: ninguno. El equipo de Domingo Malagón falsificó desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial hasta el día de la legalización de PCE el 9 de abril de 1977 miles de documentos que dotaron de libertad de movimientos a camaradas de todo el mundo, no solo españoles, y ninguno de ellos fue descubierto. Este hecho, que sin duda ratifica el enorme talento y dedicación de Ramón y de sus compañeros, es todavía más valioso cuando Ramón explica los medios con los que contaban. Por supuesto, no existía todavía ninguna herramienta digital, pero tampoco disponían de imprenta ni de ningún medio de precisión. Todo el trabajo se realizaba mediante plumillas, lupas, tinta y poco más.

La historia de Ramón es un ejemplo insuperable de honestidad y de valentía. Niño de la guerra con 7 años, evacuado desde su Bilbao natal a Reino Unido, exiliado en Francia, Ramón tuvo la posibilidad de elegir. En Francia encontró trabajo en una carpintería en la que ganaba un sueldo decente. Cuando el Partido le reclutó para el equipo de Malagón, el sueldo que se le ofreció era menos de la mitad de lo que ganaba en la carpintería. La decisión estaba en sus manos, o bien seguir trabajando tranquilamente dentro de la legalidad ganando un sueldo decente que le habría permitido esperar pacientemente hasta el final de la dictadura, o bien renunciar a más de la mitad del salario, vivir en la más absoluta clandestinidad y renunciar a todo tipo de comodidades para acelerar en lo posible el final del franquismo. Ramón no se lo pensó dos veces y optó por la segunda opción, la opción por la que solo optan los héroes.

Ojalá que el testimonio de Ramón Santamaría obtenga la máxima difusión posible. Hoy más que nunca es necesario. Nos recuerda a todos que incluso en las situaciones más duras hay seres humanos capaces de dar lo mejor de sí mismos por construir un mundo mejor. La historia vital de Ramón Santamaría nos reconcilia con el ser humano.

Publicado en el Nº 315 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo abril 2018

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