Quinta crónica del Curso de Verano de la UCM “Marxismo, nación y territorio” San Lorenzo del Escorial 13 Julio 2018Una interpretación materialista de la identidad, aplicado al debate nacional en España Armando Fernández Steinko (UCM)

Eddy Sánchez Iglesias 14/07/2018

La jornada final del Curso de Verano “Marxismo, nación y territorio”, concluyó con la participación del Profesor de Sociología Armando Fernández Steinko, quien dedicó su intervención a realizar un análisis materialista del concepto identidad nacional.

Steinko, dio continuidad del día anterior, al comentar como fue en la década de los cincuenta del siglo XX, cuando surgen con fuerza los discursos basados en la identidad tal como los conocemos en la actualidad, siendo una manifestación de la modernización capitalista y las relaciones sociales producto de dicho proceso.

Junto a dicho proceso de modernización capitalista, aparece un proceso de modernización no capitalista protagonizada por el Estado, que conviven con las formas tradicionales de vida y propiedad que puedan pervivir en cada país. El alcance de dichos procesos es diferente en cada uno de ellos, siendo Inglaterra y EE UU los primeros países en los que las relaciones tradicionales quedaron casi extinguidas, siendo en Italia y Alemania dos países donde dicho proceso de modernización y su liquidación fue más lento y prácticamente se realizó desde la II Guerra Mundial hasta la década de los setenta, donde el Estado tuvo un importante peso. De ahí se pueden percibir diferentes capitalismos en el área central del sistema mundo.

Steinko continua analizando, como los países centrales el proceso de modernización capitalista fue acompañado de un importante papel del Estado como regulador social y articulador del territorio. Sin embargo, España es un caso único. En nuestro país, en tan solo 25 años el proceso de liquidación de la sociedad rural fue excepcionalmente acelerado pasando el sector primario entre 1950-1975, del 50% al 25%; siendo un proceso de destradicionalización más acelerado que en el resto de Europa (excepción de Serbia en la antigua Yugoslavia), que se produce con una escasa presencia del papel del Estado (solo el 16% del PIB), gestionado por un Gobierno autoritario de carácter dictatorial.

Tras esta primera aproximación teórica, Steinko pasa a definir qué es la identidad desde una concepción materialista. Así, la identidad sería la percepción que cada uno tiene de sí mismo, pero no en abstracto, sino en la coyuntura concreta, no directamente relacionada con el cambio social impulsado por el proceso de modernización capitalista, aunque sí está –obviamente- influido por él. No hay paralelismo mecánico entre cambio social (modernización capitalista y los diferentes grados y protagonismos de los sectores tradicionales o estatales en cada país) y la formación de identidad de cada persona o grupo social, pero ambos se relacionan, porque para Steinko, no podemos entender la definición de la identidad como un proceso ahistórica.

Lo importante de la conformación de las identidades, son las narrativas que se diseñan y surgen a partir de ella. También hay que tener en cuenta que las identidades no son aleatorias, sino que cumplen una funcionalidad, lo que les quita arbitrariedad, ya que tienen que tener una relación con la realidad, tiene que obedecer siempre a algo mínimamente real. Definida la identidad, el profesor Steinko pasa a concretar dicho concepto en cada marco de sociedad: la tradicional, la moderna y la relacionada con el Estado.

En los espacios tradicionales de la sociedad, predomina el Etnos. Etnia, tradición, familia, mundo local, lazos estáticos y economías locales; los procesos de transmisión social responden a lo anterior, siendo la familia, la Iglesia, la comunidad los mecanismos de transmisión identitaria, que de manera automática, se transmiten de unas generaciones a otras. La tendencia a la automatización son muy fuertes y refuerzan la visión naturalizadora de la identidad, surgiendo la concepción del pueblo, el alma popular, la visión de pueblo ahistórica y esencialista, tan propagada por el romanticismo.

En las sociedades modernas, las identidades surgen de las relaciones mercantiles y de la incorporación al trabajo asalariado, que separa a las personas al trabajo, de la comunidad a la fábrica, aparece mecanismos de educación diferentes de la familia, como la Escuela y la construcción consciente en ella de una identidad nacional. Predomina la vida urbana y masificada, lo que le obliga a pensar en un todo y ensanchar su visión cognitiva del mundo. Surgen identidades colectivas producto de este proceso de modernización capitalista, pero que en un primer momento, parten de las identidades rurales de las sociedades tradicionales. De esta forma, la conciencia obrera primigenia, es deudora de esa identidad tradicional rural.

Eran momentos todavía en los que los Estados no eran sujetos protagonistas constructores de identidades, pero con la Segunda Guerra Mundial, los Estados irrumpen con un protagonismo no conocido. El proceso de modernización identitaria, de los ambientes proletarios tradicionales se va extinguiendo rápidamente, pasando de una identidad obrera a una identidad cada vez más ciudadana.
El Estado ya no solo se centra en elementos relacionados con el ejército o el orden público, o movilizar al campesinado a la guerra a través de la transmisión de una identidad patriótica movilizadora de la guerra, a un Estado generador de identidades ciudadanas más democráticas, propias de los Estados del bienestar de la segunda pos guerra mundial, muy importante para entender la generación de identidades basadas en la individualización de las sociedades capitalistas modernas.

Este proceso de individualización comienza a crear un espacio público que conocemos como Demos. El Estado crea una infraestructura cultural y educativa para el desarrollo de ese demos, junto con el surgimiento de importantes medios de comunicación primarios.

Una vez definido el marco general, Steinko lo aplica al caso español, el cual presenta relaciones muy particulares. España hereda desde el inicio de su modernización capitalista acelerada en la década de los sesenta y con su crisis en los setenta, las tasas de desempleo más altas, algo característico de la formación social española. Tasas de desempleo y fracturas sociales y territoriales, producto de un proceso de modernización rápido, autoritario y con un Estado mínimo. La firma de pactos sociales de la Segunda Guerra Mundial sustentados en fuertes políticas fiscales, que atenuaba los impactos de la modernización capitalista, no se dieron en España, donde el Estado es visto como autoritario, invasor, represor, pero raquítico en términos de políticas sociales. Así, el liberalismo antifranquista es antiestatalista, dada su identificación al Estado al franquismo, coincidiendo con el antiestatalismo del nacionalismo heredero en muchos casos del carlismo, que ve al Estado como un ente autoritario españolista, muy parecido a lo que ocurrió en el siglo XIX. Una alianza contra el Estado entre socialdemócratas (que abrazan la política social liberal), liberales y nacionalistas.

Una vez definidos los conceptos de identidad y aplicados a la realidad española, el profesor Steinko finalizó con algunas ideas de cara a buscar soluciones desde la izquierda ante el problema nacional en España. El desbloqueo de la situación pasa a corto plazo, de ir creando las condiciones metales para dentro de dos o tres generaciones, un país de países, que construya otro proyecto y otra narrativa de país. Crear un nuevo territorio narrativo, desde una visión modernista de la construcción de la identidad nacional, en el que luego insertar un proyecto fiscal, económico, etc. El tema no es recolocar las identidades nacionales tradicionales en marcos territoriales distintos, que parten de una naturalización del hecho nacional identitario, lo que tenemos que avanzar en un país de países.

El Curso de Verano fue clausura por Heriberto Cairo, Profesor de Ciencias Políticas de la UCM, quien trató las relaciones entre la izquierda, la cuestión nacional y la territorialidad en España.

Para el profesor Cairo, es fundamental desencializar la nación y luchar contra lo que denomina la trampa territorial. Una de las diferencias entre los estados y las naciones, es que el Estado requiere de un territorio; siendo la nación una realidad cultural, lo que no requiere necesariamente de un soporte territorial para su subsistencia. Pero los Estados nación que comenzaron a conformarse en América Latina y después en Europa occidental, funden ambos planos, legitimando el Estado y su accionar territorial con la patria nacional. Se pretende así, que los mapas de los Estados correspondan los mapas de las naciones.

Para Cairo, desterritorializar lo nacional permite acabar con el fetiche de que lo territorial todo lo soluciona, y se distancia de la deriva de la posmodernidad de que toda la diversidad debe tener su proyección territorial, y acabar así el carácter autoadscriptivo de la territorialidad, porque los derechos son personales y no en función de un territorio. De esta forma, una política anticapitalista debe tener en cuenta la centralidad de la lucha de clases, pero teniendo en cuenta que lo nacional forma parte de la sociedad, y por tanto, es un plano más de la lucha de clases.

En el caso de España, tenemos que tener en cuenta del fracaso de la construcción del Estado liberal, no compartiendo la visión interesada de entender que hay una nación, la castellana, y otras tres nacionalidades: la vasca, la catalana y la gallega. Si es cierto que se encuentran restos de construcción nacional truncados en el siglo XIX, con el fracaso de las construcciones de los Estados nacionales en Cataluña y País Vasco, dirigidos desde la burguesía y desde ahí, plantear el reto al Estado central. Hay que tener en cuenta además, la existencia de colonias internas, como Galicia, Canarias o Andalucía.

Asimismo, Cairo entiende que las izquierdas no se ponen de acuerdo en un cuadro interpretativo común. La idea de federación o confederación sería una solución de encuentro, pero sería necesario ir más allá, y reivindicar la idea de comunidad política. Por mucho que reivindiquemos el país, sino cambiamos la idea de comunidad política, no sería viable.

Pero para ello es fundamental desterritorializar la cuestión nacional, para dar una solución política al problema nacional en España, al menos se vería de otra manera. Al territorializar el problema, la fragmentación seria infinita: ¿hay un límite máximo para ejercer el derecho de autodeterminación? ¿Hay un límite mínimo? La única forma de poner esos límites sería pensar la nación de manera esencialista, algo absolutamente alejado de lo que debe ser la izquierda.

Con la intervención de Cairo, finalizó el Curso de Verano, el cual fue calificado por los asistentes como un rotundo éxito, que sirve para seguir consolidando un trabajo de recuperación del marxismo en los ámbitos universitarios e intelectuales del país y que sirve de antesala al Congreso Internacional “Pensar con Marx hoy” del próximo del 2 al 6 de octubre.

Enlace a los videos correspondientes a la jornada de clausura del Curso de Verano “Marxismo, nación y territorio”.

- Armando Fernández Steinko (UCM). Una interpretación materialista de la identidad para abordar el problema nacional en España: https://www.youtube.com/watch?v=93zecUgfVDk

- Heriberto Cairo (UCM). La izquierda, la cuestión nacional y la territorialidad en España: https://www.youtube.com/watch?v=yuAZlc4Gxgo

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