Escritora, profesora de Relaciones InternacionalesNazanin Armanian: “Irán está a punto de estallar y no hay ninguna alternativa democrática” “El rediseño del mapa político de Oriente Medio tiene objetivos claros: el control del petróleo y gas, y la zona próxima a Rusia y China”

Gema Delgado 22/12/2018

Nazanin Armanian es una de las personas que más saben de geopolítica en Oriente Medio. Ha escrito más de una docena de libros del tema, y cientos de artículos, ha impartido clases en la universidad, y publica una columna semanal -Punto y Seguido- en el diario Publico.es. Conoce al dedillo cada casilla del tablero de juego, las piezas, los recursos, los intereses y estrategias de los movimientos de cada contrincante de esta partida mundial que se juega desde unos pocos despachos blindados del planeta desde donde se tranzan las guerras, se venden armas, se mueven cantidades inmensas de dinero y que dejan millones de muertos desconocidos en el camino. Despachos desde los que también se planifican asesinatos de presidentes, de líderes políticos y hasta de periodistas como Kashogui. Nos cuenta que la partida está en un momento muy crítico. El imperio estadounidense está muy agresivo tensionando al límite. También dice en esta entrevista con Mundo Obrero que la ofensiva del imperialismo es fuerte pero queda la esperanza de la necesaria unión y organización de la izquierda.

MUNDO OBRERO: Oriente Próximo está en un continuo polvorín de guerras e intervenciones extranjeras en una carrera para dominar la región y sus recursos e infraestructuras: Gas, petróleo y gasoductos. En medio, pueblos masacrados, condenados a la muerte, al hambre y al exilio. Danos una clave para aproximarnos a ese maltratado mapa.
NAZANIN ARMANIAN:
Estamos justo en el centenario de la I Guerra Mundial que acabó con la división del imperio otomano. El mapa actual de Oriente Medio es el resultado de esa desintegración. Y su configuración continúa tras la caída de la Unión Soviética. Es como si hubiera ocurrido una III Guerra Mundial en que habríamos perdido los socialistas, los comunistas, la izquierda. Pero tampoco la han ganado los Estados Unidos. La ha ganado el capitalismo en general. En los países que eran socialistas o estaban en vías de desarrollo ahora reina el capitalismo.

Pero hay un factor importante: Estados Unidos no ha conseguido dominar el espacio que perdió la Unión Soviética porque una serie de Estados regionales también quieren su parte del pastel: Arabia Saudí, Turquía, Irán e Israel. Cuando EEUU comienza a rediseñar el mapa de Oriente Próximo, ve que no puede. Así, empieza la guerra de Iraq, derroca a Sadam Husein, que tenía un gobierno más o menos secular, e instala una República Islámica chiita. Esto provoca la ira de Turquía, Israel y Arabia Saudí por lo que la guerra no terminará hasta el restablecimiento de un gobierno sunnita. Por otra parte, derrocaron al gobierno socialista de Afganistán pero tampoco lo han podido dominar porque está Irán, India, Rusia, Pakistán y China en medio. Por eso EEUU sigue ocupándolos. Pasa lo mismo en Yemen, en Siria y en Libia.

M.O.: En tus análisis hablas de Irán como una bomba de relojería que está a punto de estallar, y que las sanciones llegan para aumentar la fuerte presión interna que existe. ¿Qué está pasando en el país?
N.A.:
Van a por Irán, que es el último bastión grande y poderoso. Irán tiene una sociedad bastante desarrollada, comparándola con los países de la zona, pero sobre todo es la primera reserva de gas del planeta y la tercera o la cuarta reserva mundial de petróleo. Además, tiene acceso tanto al Mar Caspio como al Golfo Pérsico. Esto amenaza el dominio de Estados Unidos en la zona.

El día 4 de noviembre comenzó una segunda ronda de sanciones contra Irán que, entre tantas cosas, le impedirá vender su petróleo al mundo. Harán con Irán lo que ya hicieron a Iraq durante 13 años de sanciones económicas.

Ya que de momento no pueden atacar militarmente a Irán, han intensificado las sanciones económicas para debilitarle: se trata de una estrategia de destrucción por fases. La primera es estrangular su economía y con ello esperan poder provocar unas tensiones sociales que terminen en el derrocamiento del régimen islámico. Esto no ocurrirá. Habrá tensiones sociales en Irán, sí, pero vendrá por la lucha de clases, por la corrupción y la represión interna. La República Islámica de Irán es una teocracia capitalista de supraestructura medieval donde las mujeres son consideradas subgénero por ley y donde las minorías étnicas, que componen más del 60% de la población, no tienen ni la más mínima autonomía administrativa ni política.

Irán tenía una industria bastante avanzada. Era, por ejemplo, exportador de coches para Oriente Medio y de productos petroquímicos. Pero la burguesía iraní, que no es industrial sino compradora, ha paralizado toda la producción y ha preferido importar productos, incluso los que Irán producía, sólo por las comisiones que se llevan en el negocio. No sólo no han creado nuevas fábricas, sino que han cerrado cientos de las que ya existían y eso ha producido 12 millones de parados. Al menos un 20% de los trabajadores no reciben su sueldo mensualmente. Algunos llevan 6 meses sin cobrar. El precio de la moneda iraní ha bajado mucho y esto ha incrementado la inflación. En este contexto, las sanciones de EEUU pueden agravar la situación.

Hoy hay más peligro para la República Islámica desde dentro que desde fuera. Irán está a punto de estallar socialmente. Hará falta una alternativa progresista porque el régimen islámico ha eliminado al partido comunista, al partido socialista… no hay ninguna alternativa democrática. Sólo quedan los monárquicos y un sector de islamistas disidentes que Estados Unidos está apoyando, con lo que estaremos de mal en peor.

Y no es sólo Estados Unidos el que quiere una guerra. También hay un sector militarista, clerical, corrupto de la República Islámica que al ser incapaz de responder las demandas sociales del siglo XXI encuentran en la guerra una vía de escape. Es una situación absolutamente crítica.
Habrá tensiones y un estallido social que pueden incluso desintegrar el país en líneas étnicas. Y esto, en un Irán tan grande, significa desmontar Oriente Medio.

M.O.: ¿Por qué Obama dio un giro pacificador hacia Irán y por qué Trump rompió con esa línea para volver al enfrentamiento?
N.A.:
La doctrina de Obama era contener a China. Decía: nuestro enemigo, como superpotencia no es Irán, ni Afganistán ni Iraq. Hemos ido a la guerra con estos países porque Arabia Saudí e Israel nos han presionado. Y eso lo ha dicho John Kerry. Obama retira parte de las tropas de Iraq y Afganistán pero no para llevarlas a casa sino para rodear a China, al que consideraba su principal enemigo. Por eso firma el acuerdo antinuclear con Irán, para impedir otra guerra en la zona. Luego viene Trump, que representa a las empresas de armas y petróleo, y dice: nosotros tenemos dos enemigos principales, a nivel mundial, Rusia y, a nivel regional, Irán. Esa es la línea que predomina en EEUU y que es claramente la línea de Arabia Saudí e Israel.

La misión de Trump no es derrocar a la República islámica sino destruir el país, su economía, las infraestructuras, imponer las sanciones para que las refinerías no funcionen, empobrecerla y destruir a la población. Ahora no hay medicamentos. El tratamiento para el cáncer se ha cuadruplicado en unas semanas. La situación es absolutamente desesperada. A parte del impacto psicológico: los iraníes llevan 40 años así. Y ahora no es como en los años que aun albergaban esperanza en los islamistas. Estamos al final del camino y la situación es totalmente crítica. El problema de Irán es que no tiene aliados ya que ningún país de la zona es ni chiita ni persa.

Los demócratas, por su parte, van a utilizar Irán para apartar a Trump del poder y han propuesto a Irán que aguante hasta las elecciones de 2020.

M.O.: Irán tampoco cuenta ya con el apoyo de Rusia.
N.A.:
A la prensa iraní le parece increíble la traición rusa porque todavía piensan que Rusia es la Unión Soviética. Los intereses de la élite petrolífera a nivel mundial están muy entrelazados. La empresa Rosneft rusa tiene muchas inversiones estadounidenses, qataríes, chinas, saudíes. Por eso se llaman multinacionales. Las grandes empresas son las que gobiernan, no los Estados.
En este contexto la situación se ha complicado mucho y una chispa puede encender la guerra. Irán está produciendo mucho petróleo que no puede vender. Está almacenándolo en barcos en el mar con la geoposición desactivada. EE.UU los ha localizado y ha amenazado con la posibilidad de hundirlos presentándolo como un “choque accidental”.

M.O.: También dices que después de Irán, los siguientes países en el punto de mira para desmontar Oriente Medio son Turquía y Arabia Saudí.
N.A.:
EEUU montó un golpe de Estado contra Erdogan en 2016, a pesar de que Erdogan es capitalista y un dictador. Y también es posible un golpe de Estado en Arabia Saudí para derrocar a Mohamed bin Salam, porque son países más o menos independientes. Los americanos quieren mandatarios serviles, no aliados. Por eso EEUU sigue con el rediseño del mapa político de Oriente Medio con unos objetivos claros: el control del petróleo y gas de Oriente Medio, que suma el 60% de las reservas mundiales; y el control de esa zona próxima a Rusia y China. Por eso EEUU, además de utilizar el neo-colonialismo con las grandes empresas para controlar los recursos de los países, está utilizando el colonialismo, ocupando militarmente esta región, para vigilar a Rusia y China porque ya no se fía de los gobernantes títeres. Erdogan y el rey Mohamed bin Salam pueden caer en cualquier momento, igual que ocurrió con el Sha en Irán.

"EEUU utilizó el asesinato del periodista Khasogui para obligar al rey saudí a aumentar la producción de petróleo y bajar el precio"


M.O.: Se ha escrito mucho sobre el asesinato del periodista Khasogui pero nadie ha profundizado tanto en las raíces y en la implicación de EEUU como lo has hecho tú en tus tres columnas en Publico. Cuéntanos
N.A.:
Han matado a un periodista emblemático entre otros objetivos para bajar el precio del petróleo. Hace unas semanas mataron a otro periodista bajo la tortura en las cárceles saudís y nadie se ha enterado. Pero a Khasogui le mataron con un plan perfecto. Le mandaron de Estados Unidos a Turquía, lo asesinan en la embajada... a qué idiota se le ocurre matarle en la embajada en lugar de pegarle un tiro en medio de la calle diciendo, por ejemplo, que le mató el amante de la esposa. No. Querían hacer pedagogía del terror contra el rey Mohamed bin Salman porque se negó a aumentar la producción del petróleo y bajar el precio, como le había pedido EEUU para así poder presionar a Irán sin que hubiera carestía en el mercado.

Pero Arabia Saudí se negaba a bajar el precio porque necesita el dinero para los megaproyectos de infraestructura, llamados “Visión 2030”.
Estados Unidos responde, ¿ah, sí? Pues mira cómo vamos a obligaros. Y ahí es cuando entra en juego el asesinato de Khasogui.

EEUU le recuerda a Salman que sin su apoyo no duraría ni dos semanas. Eso es una amenaza militar directamente. Y reclutaron la opinión pública mundial contra la familia del rey Salmán, que no contra Arabia Saudí, para que cediera.
El resultado ya lo sabemos: Arabia Saudí ha bajado los precios: de 80 dólares el barril a 68. Sabe que EEUU no está amenazando en balde y que un golpe de Estado es factible en Arabia Saudí. Pero si esto continúa, en unos meses los Saud no podrán pagar ni el sueldo de los funcionarios, que son la mayoría de los trabajadores del país. Irán tampoco podrá hacerlo. Y Venezuela y Ecuador son los principales perjudicados de esta bajada del precio.

M.O.: ¿Qué papel está jugando y puede jugar la Unión Europea en Oriente Próximo?
N.A.:
Lo que están haciendo Francia y Alemania es intentar recuperar sus dominios coloniales en Oriente Medio. Pero dudo que puedan hacerlo. Macron propone crear su propio ejército fuera de la OTAN y Trump le responde: “No diga usted tonterías”, porque sabe que tiene poder. De hecho, la principal base de EEUU en el mundo está en Frankfurt.

EEUU no solo va contra China, Rusia, Irán… No. Uno de sus principales enemigos es Europa a pesar de que son socios en algunas luchas. Los intereses europeos están tan controlados por EEUU que la Unión Europea no se atreve a defender directamente su política sobre Irán. Políticamente, con la boca pequeña, dicen que respetan el acuerdo con Irán, pero la realidad es que ha obedecido las sanciones económicas. Irán hubiera sido una gran oportunidad para la UE de declarar esta independencia.

M.O.: ¿Qué papel puede desempeñar la izquierda en este escenario?
N.A.:
Haca falta un gran movimiento por la paz. Desapareció después de aquellas manifestaciones emblemáticas contra la guerra de Iraq. Pudimos movilizar a la población contra una guerra que iba a suceder bajo un pretexto falso pero no pudimos evitarla. Estados Unidos ha aprendido de la experiencia y sus medios de comunicación ya no transmiten las guerras en directo. Sobre Yemen han guardado un silencio sepulcral.

Lo que tenemos que hacer la izquierda es organizar un movimiento por la paz contra todas las guerras. Hay que concienciar a la gente de que las guerras son la suma de todas las tragedias que puede sufrir un ser humano. Siempre mueren cientos de miles de personas. Hay que evitar, por todos los medios, una guerra contra Irán. Hoy en día es imposible que los pueblos, con rifles y pistolas, venzan a quienes les atacan desde sus oficinas con drones.

Como comunista que soy creo que podemos enfrentarnos a la nueva ofensiva del capitalismo, pero primero hay que concienciar a los trabajadores, y luego hay que organizar esta lucha, algo de lo que no hemos sido capaces por la división absurda, estúpida y criminal que hay entre las fuerzas de izquierda en cada país y a nivel nacional. Por tanto, que no nos sorprenda que el imperialismo alcance sus objetivos.

M.O.: ¿Otro de los tópicos interesado es el de los refugiados? ¿Quiénes son los refugiados?
N.A.:
Hay 60 millones de personas refugiadas en el mundo, según la ONU, aunque yo creo que son muchos más. A ellos se suman las personas desplazadas, que posiblemente son entre 150 y 200 millones, que han tenido que huir a otras zonas, como sucede por ejemplo con la mayoría de la población en Afganistán. Lo mismo en Iraq, donde la guerra empezó en 1980 contra Irán, siguió en el 91 por la invasión de Kuwait. y desde entonces hasta hoy. Pero estas cifras no entran en las estadísticas.

La mayoría no huye por las dictaduras de su país. Ninguna dictadura produce tantos refugiados. Los refugiados políticos somos pocos porque ¿cuántas personas pueden adherirse a una lucha tan brutal de tortura y de muerte en una dictadura? Pocos. Sólo una guerra puede movilizar a tantas familias para que cojan a sus hijos y se lancen al mar: morir sí o sí, en el mar o bajo los bombardeos. Yo he estado en esa situación y pensé que prefería suicidarme y morir en España antes de que me deportaran para morir bajo la tortura en Irán. Eliges conscientemente porque sabes lo que te espera.

Tenemos las mega-guerras, por el expolio de sus recursos y la geopolítica, pero también las mini-guerras, que de alguna forma están organizadas directa o indirectamente por Estados Unidos, China, Rusia, Arabia Saudí. Por ejemplo, el Congo, del que no se habla, y que es uno de los países con mayor número de muertos en los conflictos armados. Y eso es porque Arabia Saudí y Qatar han comprado tierras fértiles y el agua de este país y de otros países africanos, con la complicidad del ejército y del gobierno del país, han obligado a desplazarse a millones de personas que tienen que ir a zonas desérticas donde prácticamente no hay nada, ni agua ni comida ni medicinas, y ahí empiezan los conflictos por los escasos recursos que les quedan.

M.O.: La silenciada guerra de Yemen por fin ha salido a la luz. Podría pararse si hubiera suficiente presión internacional. ¿Por qué no se hace?
N.A.:
En Yemen, según la ONU, podrían morir 12 millones de personas antes de final de año. Estados Unidos tiene una serie de intereses con Yemen como el control sobre el estrecho Bab el-Mandeb, uno de los siete canales estratégicos del mundo, que une el Canal de Suez y el Mediterráneo, con el mar Arábigo y el Océano Indico. Para Israel es vital porque lo utiliza para comerciar con Oriente Medio, al igual que para China, por ejemplo.

Pero Yemen es importante sobre todo para Arabia Saudí. Se le están agotando las reservas de petróleo y han descubierto muchas reservas en Yemen. Por eso quieren dominar Yemen e incluso anexionarse parte de su territorio.

Además, Yemen es el único país republicano de la Península Arábiga. Es un modelo para el resto de la población árabe, una demostración de que puede ser una república, que hay sindicatos, partidos políticos y organizaciones feministas. En el Sur de Yemen, Yemen Democrático fue el primer país árabe musulmán en tener un gobierno socialista en el año 1968. Por lo tanto ¿es posible una vida mejor si caen los reyes saudís? Sí. No tienen por qué estar condenados a esa vida medieval. Por eso, uno de los objetivos es destruir la infraestructura, los partidos políticos y a los republicanos.

Por otro lado está el mercado de la venta de armas. Estados Unidos vende armas a Arabia Saudí y este lo utiliza para destruir Yemen. Ahora, después de que los demócratas hayan ganado el Congreso, hay un sector que está hablando de poner fin a la guerra contra Yemen.

La repercusión de las fotos difundidas de niños yemeníes es difícil de responder. Ha habido una movilización mundial contra la guerra de Yemen, que hace imposible que Estados Unidos venda más armas. En España ha puesto en jaque al gobierno. Alemania, Bélgica, Canadá y Australia también han prohibido la venta de armas a Arabia Saudí. Esto demuestra que las denuncias que hacemos son efectivas y que podemos introducir pequeños cambios en el escenario.

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Algunas publicaciones de Nazanín Armanian

“No es la religión, estúpido. Chiíes y suníes, la utilidad de un conflicto”; “Los kurdos. Kurdistán: el país inexistente”; “Irán. La revolución constante”; “Irak, Afganistán e Irán. 40 respuestas al conflicto en Oriente Próximo” y “El Islam sin velo”.

web
http://www.nazanin.es/

Publicado en el Nº 322 de la edición impresa de Mundo Obrero dic 2018 - ene 2019

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