Quesquesé la cultura

Es violencia sexual. Actúa

José María Alfaya 03/01/2019

Se trataba de un encuentro (en Rivas Vaciamadrid. Concejalía de Cultura e Igualdad) de artistas y activistas para tratar de responder a la pregunta: ¿Qué podemos hacer como artistas, desde el Arte y la Cultura, para crear alternativas /resistencias frente/contra las violencias sexuales contra las mujeres? Durante el encuentro, las participantes debían tratar el sexismo en las letras de las canciones, los machismos implícitos y explícitos en la publicidad y en todas las disciplinas artísticas y la violencia contra las mujeres reflejada en el cine.

Se suponía que habrían de proponerse visiones de cambio y explicar procesos, actividades o recursos que se estén aplicando desde la acción artística para educar y empoderar a otras mujeres. Todo ello con el objetivo final de construir o pensar en común acciones frente a las violencias sexuales.

Ningún problema con el diagnóstico. Las personas que participaban en el intercambio de opiniones sólo se diferenciaban en el énfasis puesto en algunas cuestiones específicas, pero hubo coincidencia casi total en el uso de conceptos o palabros con función de descriptores. Lean esta retahíla de lugares ya comunes que se utilizan habitualmente para posicionarse frente/contra el odioso hetero-patriarcado:

“Poder empezar a empoderarnos y a hacernos ver. Visibilizarnos en poesía, literatura, en música, en artes escénicas… Que se nos vea más porque existimos como mujeres creadoras, artistas. Se ha hablado mucho de la formación en todos los sentidos. Formación desde dentro. Hablábamos de la posibilidad de formarse entre iguales para que lleguen esos mensajes que queremos dar. También ha parecido interesante el tema del humor… muy necesario el tema del humor y sacar a la luz historias de mujeres desde lo cotidiano”…

Lo explico. Alguien había dicho que su intencionalidad artística trataba de cubrir tres objetivos, (descritos en lenguaje de taller de reciclaje de masculinidades en expectativas de mejor destino):

Poner en solfa la construcción de la subjetividad masculina, especialmente la cuestión del poder como “estructurante de la masculinidad”. Dejar en evidencia los privilegios y beneficios, exclusivos y excluyentes, de la masculinidad. Satirizar las prácticas que favorecen la “reproducción de subjetividades masculinas patriarcales” en la vida cotidiana: relaciones sociales, salud, emociones, sexualidad… Y, en el caso del ponente, a través de la canción satírica, el humor político (hoy amenazado por leyes y legión de personas malhumoradas), y la difusión constante de obra poética femenina convertida en canciones… cargadas de ironía al estilo de Isabel Escudero: “Que te fueras bueno está / pero qué hago ahora / con tu ropita planchá”.

Publicado en el Nº 322 de la edición impresa de Mundo Obrero dic 2018 - ene 2019

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