Las cadenas rotas

Plantar cara a una Europa que estalla

Vanessa Angustia 08/01/2019

Hace algo más de tres años, asumí el reto de la defensa de la clase trabajadora desde la multiplicación de trincheras y el hilo de estas con la representación popular en el marco de las Cortes Generales en el Senado. Ahora, en un marco político polarizado entre la extrema derecha y la esperanza que ofrece la izquierda, me sumo al reto de mirar cara a cara a las clases populares, recuperar la democracia y construir una Europa con las vidas en el centro frente a la Europa de los mercados que hoy les cierra.

La protección de los derechos fundamentales que las mujeres luchamos cada día, el blindaje del derecho básico a la vivienda, la educación y la sanidad son una losa en nuestras instituciones internas que sólo responden al interés y las estructuras de la Europa de los mercados. La voluntad de las entidades locales de responder a las necesidades de cada ciudadano y ciudadana, la posibilidad de elaborar políticas sociales y enfrentar el marco de recortes e imposiciones económicas y fiscales, pasa indefectiblemente por derribar el muro de la Europa del capital y las oligarquías.

La Europa capitalista de la globalización y los acuerdos de libre comercio ha mermado los derechos de trabajadores y trabajadoras en España y cuestiona incluso su derecho al trabajo con el Gobierno de España entregando sus obligaciones constitucionales en torno a la riqueza del país subordinada al interés general y la desactivación de la iniciativa pública en la actividad económica empresarial e industrial. Decenas de empresas han emprendido procesos de deslocalización tras décadas nutriéndose de las ayudas públicas de la SEPI para ahora anunciar su cierre y posterior traslado a países donde continuar sus procesos de acumulación y expolio, Vestas, Alcoa, Cemex y la Naval de Sestao son algunos de los casos más significativos. Frente al libre mercado y la limitación de derechos perseguimos la necesaria redistribución de la riqueza que garantice la racionalización del mercado laboral y las pensiones, la lucha contra la despoblación y el derecho al retorno de quienes han sido obligados y obligadas al exilio, el desarrollo de unas infraestructuras vertebradoras y la transformación de nuestro modelo productivo hacia unas vidas dignas de ser vividas y basadas en la sostenibilidad de recursos de nuestro planeta.

Las vidas en el centro también para romper la Europa Fortaleza, construida sobre el neocolonialismo y la geoestrategia de sus políticas de guerra que atacan el derecho a la vida criminalizando las migraciones que han provocado para huir del hambre, la guerra y el cambio climático convirtiendo en una herramienta política el racismo y la xenofobia con la que Europa asesina.

La oportunidad está en la coincidencia temporal de escenarios electorales y se convierte en política hilando la construcción local, autonómica, estatal y europea en un proceso constituyente para garantizar la satisfacción de las necesidades básicas y los derechos fundamentales de la clase trabajadora con un modelo económico, empresarial e industrial basado en la soberanía y la sostenibilidad de los recursos públicos que comienzan por cambiar las reglas de juego en las trincheras de Europa.

Publicado en el Nº 322 de la edición impresa de Mundo Obrero dic 2018 - ene 2019

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