Después del Black Friday, intensifican los paros en la campaña navideñaLos trabajadores de Amazon no se rinden

Gema Delgado 03/01/2019

Los trabajadores de Amazon continúan luchando. Y ya llevan 9 meses. Volvieron a la huelga el Black Friday, uno de los mayores días de ventas de todo el año y el lunes siguiente, el Cyber Monday. La dirección de Amazon se puso nerviosa e intentó dar un golpe de fuerza: pidieron a la Policía Nacional que metiera agentes en su centro de San Fernando de Henares para impedir que los trabajadores hicieran huelga y mantuvieran el ritmo de producción habitual. La Policía Nacional, estupefacta, según recoge El Confidencial, tuvo que recordarles que en España la legislación ampara el derecho a huelga, y que el control de la producción de una empresa no es competencia de la Policía Nacional. Ya lo habían intentado en julio, con motivo del Prime Day, un día con descuentos importantes para sus socios.

Las movilizaciones en el mayor centro de logística de Amazon se iniciaron el pasado 22 de marzo con dos días de huelga que fueron éxito rotundo, con un seguimiento del 95% de los trabajadores. Todo comenzó a raíz de una reivindicación para que no les pasaran de su convenio propio al convenio provincial con el que perdían derechos y nivel salarial. A partir de ahí se empezaron a conocer cada vez más las pésimas condiciones de trabajo que se esconden tras la sonrisa de cartón de la empresa, condiciones similares a las de cualquier otro centro de España o cualquier rincón del mundo. La política es la misma. En Mundo Obrero nos hicimos eco de su situación con un reportaje publicado en el número 317 de junio (http://goo.gl/tG3yhp).

Pero hasta ahora, Amazon ha preferido intentar resolver con la intervención de las fuerzas de seguridad del Estado español los problemas que no soluciona en la mesa de negociaciones. Alfonso Domínguez, mozo de almacén en el centro de San Fernando de Henares y delegado sindical de CCOO de Amazon, explica que se intentó negociar con la empresa antes de ir a la huelga del Black Friday, planteando incluso alguna medida a la baja, pero que la empresa no ha movido un dedo desde julio. Piden garantías salariales; denuncian que hayan desaparecido categorías profesionales acompañado de bajadas y congelación de salarios; la mayor desprotección en las bajas por enfermedad; y el estrés, presión y ansiedades con la que se trabaja; y reivindican medidas para conciliar la vida familiar con la laboral.

La capacidad de seguimiento de la huelga depende de la precariedad de los contratos y de la antigüedad del centro de trabajo. En España el peso de las protestas está en la planta de San Fernando de Henares, la primera en abrir y la más grande. Son los que empezaron trabajando con convenio propio. Los centros más reciente ya empezaron a rodar con el provincial. La participación en la huelga también depende del tipo de contrato: los eventuales renuevan o no renuevan, de hecho al 80% de los trabajadores temporales que estuvieron en el paro del Prime Day no fueron renovados, según aseguran los representantes sindicales. Pero los trabajadores fijos de San Fernando siguen manteniendo el pulso porque saben lo que se juegan. De hecho conservan su calendario de movilizaciones, y tras el paro del Black Friday, durante el cual Alfonso asegura que se notó el boicot, con un número de pedidos mucho más flojo que un día normal, repitieron durante el puente de diciembre y lo harán el 15 y 30 de diciembre y el 3 y 4 de enero, si antes no se llega a un acuerdo.

Las movilizaciones de Amazon no sólo se quedan de puertas adentro, han servido, comenta Alfonso Domínguez, para aumentar la conciencia en los consumidores. Y como trasnacional, el conflicto no conoce fronteras. Las movilizaciones y los paros se han realizado en Alemania, Francia e Italia.

Publicado en el Nº 322 de la edición impresa de Mundo Obrero dic 2018 - ene 2019

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