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Lo que oculta la propuesta del Euroejército El verdadero objetivo de Merkel con el Euroejército es que Alemania vuelva a ser una gran potencia militar. Ahora ocupa el puesto 28 en la lista.

Willy Meyer 18/01/2019

En plena implosión de la Unión Europea, con la salida del Reino Unido, la participación en dos gobiernos europeos de partidos de corte fascista (Austria e Italia), la presencia en casi todos los parlamentos nacionales de partidos de la ultraderecha, y la renuncia implícita a conseguir el pleno empleo y la cohesión social y territorial en el espacio de la UE, Macron y Merkel lanzaron la propuesta de crear un sistema de seguridad propio, un Euroejército.

En materia de seguridad, el Tratado de Lisboa fijó en su artículo 42.7 la “cláusula de asistencia mutua” por la que si un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados deberán ayudarle con todos los medios a su alcance.

Pero esa obligación teórica, en la práctica, carece de capacidad operativa por el desconcierto de las instituciones de la UE en relación a su futuro y por la falta de cohesión de los Estados miembros en materia de seguridad. Sirva como botón de muestra que Europa cuenta con 178 sistemas de armamentos diferentes frente a los 30 de los Estados Unidos; que la suma de los ejércitos nacionales llegan a casi millón y medio de militares, con un gasto de 217.000 millones de euros ( SIPRI) (1), en contraste con el ejército ruso que no sobrepasa la cifra del millón de militares con un gasto de 58.800 millones de euros, es decir casi tres cuartas partes menos que los europeos a pesar que Rusia abarca un territorio tres veces superior a la UE.

En ese contexto, el Primer Ministro Macron volvió a lanzar la propuesta de crear un euroejército en los actos previos a la celebración del aniversario del fin de la I Guerra Mundial, “no protegeremos a Europa si no decidimos tener un verdadero Ejército Europeo” y la canciller Merkel lo reiteró en su comparecencia ante el Parlamento Europeo el pasado 13 de noviembre.

Esas declaraciones de intenciones vienen precedidas por una coordinación, desde hace más de un año, de los ministerios de defensa francés y alemán para ultimar un documento que fija las bases técnico-políticas de ese euroejército. Según el documento filtrado, su concepto clave es la “autonomía estratégica”, para acabar con las dependencias que la UE ha mantenido históricamente en materia militar con los EEUU y el Reino Unido. Se señala que los países europeos, que quieran sumarse a esa iniciativa, deberán cumplir con los requisitos establecidos por la OTAN de gastar en Defensa un 2% del PIB y que de esa cantidad, un 20% se destine a inversión.

La llamada “autonomía estratégica” no sólo no se confronta con la OTAN, sino que en palabras de Angela Merkel ante el Parlamento Europeo, el Euroejército debe ser complementario con la Alianza Atlántica. A ese concepto de complementariedad, hay que sumar las 342 bases de los EEUU desplegadas en Europa, de las que sólo en Alemania, existen 179, para concluir que la “autonomía estratégica” frente a los EEUU, en esas condiciones, es absolutamente imposible.

Por tanto, la pretendida “autonomía estratégica” del Euroejército no sería tal al seguir dependiendo de la OTAN y del despliegue aeronaval de los EEUU en Europa. ¿Entonces, que esconde la propuesta?

Además de afianzar el liderazgo franco-alemán en un momento de crisis de la UE que parece sepultar el proyecto de integración iniciado en 1951, se obligaría a los Estados miembros a subir su gasto militar al 2% del PIB y Alemania acabaría con su papel de segundón en el ámbito de la defensa. Su ejército ocupa el puesto vigésimo octavo por su número de efectivos (entre el de Marruecos y el de Afganistán). Pese a su preeminencia económica (cuarta potencia por PIB, tercera por exportaciones) ocupa un puesto relativamente discreto en el área militar. Además, a diferencia de Francia, no forma parte del club de países con armamento nuclear. La propuesta del Euroejército obligaría a Alemania a incrementar un 15% su presupuesto invirtiendo 130.000 millones en equipos militares volviendo a ser una gran potencia militar, el verdadero objetivo de Angela Merkel.

Y, mientras tanto, se acaba de publicar el documento de la Comisión de Estrategia Nacional de los EEUU (Providing for the Common Defense) donde demócratas y republicanos no descartan el uso de armas nucleares tácticas en Europa para contener un hipotético conflicto con Rusia.

A ese documento, la Comisión y el Consejo Europeo, no saben, no contestan.

NOTA:
(1) Stockholm International Peace Research Institute.

Publicado en el Nº 322 de la edición impresa de Mundo Obrero dic 2018 - ene 2019

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