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Triste enero Aragón y Extremadura han aprobado la ley de la memoria aunque malos augurios planean sobre Andalucía.

Asociación Foro por la Memoria Democrática 15/02/2019

Quienes desean tergiversar la historia, o revisarla con fines ideológicos, denuncian como tergiversadores a todo aquel que no comparte la totalidad de su deformación, falseamiento o manipulación que tal postura conlleva. Deformadores los hay a espuertas y los sufrimos implacablemente en cualquier debate en televisión, en la radio y en las redes sociales; a cualquier hora, no importa el día, disfrazados de redentores, salvadores, jóvenes patriotas de antiguo cuño, tertulianos, politólogos y demás fauna artista de la distorsión, y que nos perdone Valle Inclán que elevó a ARTE el esperpento.

No vamos a detenernos en el papel que el abad Santiago Cantera sigue llevando en el asunto de la exhumación de Franco, que presumimos pretende incorporarse a las páginas centrales de no sabemos qué tipo de anales de la historia; resucitada o de nueva escritura, da lo mismo. Nos detendremos, por la importancia que pensamos que tiene y que no se le da, en el escrito firmado por Juan Chinarro y distribuido desde el diario La Razón en los primeros días de enero de este nuevo año: Por qué defiendo a Franco se llama el documento en el que se insulta desde su comienzo a la mayoría de las personas, afortunadamente más libres de lo que lo fueron durante la dictadura, por asumir, según su autor, la deformación que de la persona del general se ha hecho hasta ahora desde 1975. Evidentemente, esta pluma visionaria culpa de todo a los perdedores de la guerra, que nunca perdonaron al general, dice, haber sido vencidos, pero también, porque eran y son más, a aquellas personas que fueron franquistas, o a las que simplemente vivieron durante el régimen, porque se tornaron demócratas avergonzados cobardemente del pasado a consecuencia de dosis de adoctrinamiento.

El texto en sí, que no vamos a poder analizar entero por la falta de espacio, aporta tantos elementos que daría para organizar un congreso, convención o reunión de entidades que concluyera en un necesario rearme antifascista, en el discurso, en el lenguaje, en las formas de defender, hoy por hoy en nuestro país, los valores democráticos frente al populismo interesado que fomenta el documento.

Este hombre, que por pura biología no vivió la dictadura de manera que él mismo pudiera razonar por experiencia propia, reconoce que la oposición real estaba en el PCE y sus derivados terroristas [sic] pero que sólo era percibida en ese ámbito nada más. Por supuesto que se declara monárquico y en sus años de Universidad, debían ser los últimos sesenta y primerísimos setenta, apostó por la restauración de la monarquía. Para él, la ignorancia y el odio son los que no dejan ver la realidad de la historia del franquismo que, gracias a su victoria en la guerra, posibilitó la pervivencia de las raíces cristianas en España. Poco más que añadir, sólo que Juan Chinarro es el presidente de la Fundación Francisco Franco y el que da cobertura desde su periódico es Francisco Marhuenda, el mismo que se cuela a diario por tv en nuestros hogares. Pero no nos resistimos a reproducir copia literal de un fragmento del texto escrito por el primero y hecho público por el segundo, como ejemplo de los contenidos que ambos manejan y promueven: … Los Reyes Católicos, con su apoyo y sostén a la gesta americana, marcaron la historia de España, y Franco con su victoria sobre el comunismo internacional y parando a Hitler en la frontera, así como maniobrando hábilmente con Churchill y Roosevelt, evitó la entrada de España en la II GM. Sólo por estas dos razones se puede decir que Franco cambió la historia de nuestra Patria y la de Europa. No es difícil imaginar qué hubiera pasado si Stalin, que no la República, hubiera ganado la guerra y aún menos si Hitler hubiera ocupado España y accedido a Gibraltar. Franco cambió la historia del mundo. Ningún comentario más.

Optimistas anduvimos cuando en el mes de noviembre las Cortes de Aragón aprobaban la ley de memoria para aquel territorio, del mismo modo que cuando lo hacía en diciembre la Junta de Extremadura. Aunque malos augurios sobrevuelan sobre los andaluces con el resultado de sus últimas elecciones, también en memoria democrática. Debemos estar pendientes y denunciar todo paso atrás que conlleve este cambio de signo político.

Y poner en valor la iniciativa de la Comisión Cívica por la Recuperación de la Memoria de Alicante de celebrar un congreso en el próximo mes de marzo, al calor del 80 aniversario del final de la guerra y del inicio del exilio político, para debatir, entre otros temas de interés, los cambios pertinentes que han de realizarse en la actual ley de memoria estatal, la creación de una Comisión de la Verdad, la creación definitiva del memorial en el puerto o la protección de la finca de Petrer, lugar de reunión del gobierno legal al final de la guerra.

Por último, nuestro homenaje y gratitud más sincera a María Luisa Suárez, que nos dejaba huérfanos a principio de año.


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Publicado en el Nº 323 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2019

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