Desde el núcleo del PSUC Viu de SEATPoner al movimiento obrero al frente del pueblo y la izquierda

Ricard Aje. Militante del PSUC Viu SEAT 15/02/2019

Los resultados electorales de Andalucía son una dura advertencia que constata una peligrosa tendencia general: la derecha y la extrema derecha están en auge con un discurso agresivo, el socioliberalismo se hunde sin rumbo y la izquierda no acaba de percibirse como una alternativa porque parece que ha perdido el pulso de la calle, la clase obrera y los sectores populares.

Vemos con preocupación cómo la oligarquía y la derecha reaccionaria están recuperando peligrosamente la iniciativa política utilizando los “massmedia” y resortes de poder del Estado, para crispar la situación de Catalunya, contra los inmigrantes, el feminismo y la izquierda, y así, extender su agresivo nacionalismo neofranquista basado en el enfrentamiento entre los pueblos, el racismo, el machismo y el anticomunismo.

¿Con qué fuerzas pensamos derrocar o hacer retroceder al capitalismo?

En tales circunstancias sería un error persistir en soluciones desde lecturas precipitadas, ya que eso seguirá agravando la enfermedad y, con ello, el alejamiento de nuestras bases sociales. Tenemos que ser pacientes y no caer en posiciones sectarias e infantiles: hay que trabajar donde estén las masas sin caer en el “movimentismo” ni en el “electoralismo”. En definitiva, para cambiar la situación política y la deriva ultrarreaccionaria tenemos que organizarnos como fuerza social para defender nuestros intereses de clase y populares. No podemos limitarnos a la confrontación parlamentaria y mediática contra el capitalismo y el régimen.

Hay que comprometerse firmemente en trabajar para ampliar la base social, organizando el trabajo en los centros de trabajo y de estudio, en los barrios obreros, en los sindicatos, asociaciones estudiantes, populares y culturales, en el mundo del campo, entre los sectores democráticos del Estado, etc. Es necesario recuperar el peso del PCE entre la clase obrera para construir nuestro propio entorno social, de cara a influir decisivamente en la construcción de la alternativa socialista, republicana, democrática, feminista, obrera y popular para nuestro país, tanto entre los sectores populares como en la izquierda.

¿Hablar de o ser la clase obrera?

Es importante hablar de los problemas de la clase obrera, pero más importante aún es ser clase obrera. Los y las comunistas del PSUC viu de SEAT, por nuestra propia experiencia, entendemos que es vital que el partido priorice la organización del partido en los centros de trabajo, ya que es ahí donde se vive la contradicción capital-trabajo con mayor virulencia, donde se organiza y toma conciencia de clase y desde donde la clase trabajadora se constituye en una fuerza social decisiva.

Es prioritario el trabajo de los comunistas en el movimiento obrero, planificando el trabajo y la organización del PCE en las grandes empresas, en los sectores estratégicos de la economía y en el sector público, donde las luchas obreras pueden ser significativas y cambiar el estado de opinión e influir en toda la sociedad, como vemos con los empleados públicos en Catalunya, en Alcoa, Cacaolat, Gallina Blanca o Amazon.

El partido debe estrechar su relación y el trabajo en los sindicatos, especialmente con CCOO, de cara a reforzar el sindicalismo de clase y sociopolítico, aumentar la conciencia y la unidad de la clase obrera. Este trabajo será fundamental de cara a consolidar una alternativa con una base sólida para propiciar un cambio político y derrotar la ofensiva reaccionaria de la derecha y el régimen.

Poner delante los problemas de la clase obrera y la industria

Una nueva oleada de ataques y chantajes de las trasnacionales (Alcoa, Opel, Ford, etc); asoman en el horizonte y revelan un futuro sombrío para la tremendamente frágil y dependiente industria de nuestro país, dominada por el capital foráneo y financiero.

La lógica capitalista agravará la tendencia a la concentración y centralización del capital en el centro y la extensión del sometimiento de la periferia. En esta dinámica desigual, las trasnacionales acumularán el monopolio de las patentes, la tecnología y la investigación científica.

Los cambios tecnológicos de la industria en general (industria 4.0, digitalización, motores híbridos y eléctricos, conectividad, producto), se darán en una posición de debilidad, afectando especialmente al sector del automóvil, puesto que el 100% del capital pertenece a marcas extranjeras en la totalidad de las empresas constructoras del sector en España.

La importancia de SEAT y el sector del automóvil

Todas estas contradicciones tienen ya una repercusión en las grandes industrias de nuestro país, especialmente en el sector del automóvil, una industria estratégica, puesto que España es el octavo productor mundial. En 2017 se produjeron cerca de 3 millones de automóviles y vehículos comerciales ligeros en 17 factorías que fabrican 43 modelos (20 en exclusiva), y generan, junto con la industria de componentes, 300.000 puestos de trabajo directos y dos millones indirectos (un 10% de la población activa) y representa en torno al 10% del PIB.

SEAT es una industria clave en Catalunya y España. Emplea a cerca de 15 mil trabajadores/as directos y decenas de miles de trabajadores/as, entre externos y proveedores, que trabajan en sus centros productivos y en más de un centenar de empresas auxiliares. Al pertenecer al grupo Volkswagen se concentran todas las tensiones sociales, políticas y sindicales, así como entre las potencias y los monopolios capitalistas.

Los comunistas del PSUC nos organizamos en fábrica para, al lado del movimiento sindical, dar una alternativa favorable a la clase obrera y preparar las próximas luchas por la reducción y reparto del tiempo de trabajo sin merma salarial, la conciliación personal y laboral, formación en horas de trabajo, adelanto de la edad de jubilación, la ergonomía, la salud y la seguridad en el trabajo, vinculación de ayudas públicas a la participación, control y la propiedad pública en estas empresas como mejor garantía para conseguir desarrollar nuevas tecnologías propias y/o fabricarlas integralmente.

Publicado en el Nº 323 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2019

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