Panorama Latinoamericano

Argentina y los intentos de "lulalizar" a Cristina

Jorge Grela 25/02/2019

La desestructuración social y económica continúa a gran ritmo en Argentina. Cierre de escuelas, hospitales, son el pan de cada día del gobierno neoliberal de Mauricio Macri, el amigo y discípulo de José María Aznar. Vaciamiento de las cajas de pensiones, reprivatización de empresas como Aerolíneas Argentinas mediante la venta de sus aviones, son algunas de las medidas que lleva adelante. El salario real cae estrepitosamente merced a una inflación que no baja de dos dígitos. La producción cae abruptamente con la consecuencia del desempleo y la precarización del trabajo superviviente. Ante este panorama, se potencian las movilizaciones sectoriales y han reaparecido las protestas de las capas medias de la población de las grandes ciudades, con los conocidos “cacerolazos”, hoy denominados “ruidazos”. Este año 2019 hay elecciones legislativas y presidenciales, y se va perfilando claramente que la ex presidenta y actual senadora Cristina Fernández tiene amplias posibilidades de triunfar, pese a que aún no cuenta con un movimiento político realmente articulado. La táctica del macrismo sería la “Lulalización”. Es decir lograr la imputación, el desafuero y posterior ingreso en prisión de Cristina Fernández, todo merced a la actuación de determinados resortes judiciales, uno de cuyos más claros exponentes es el Juez Federal Bonadío. De esta forma se evitaría su participación en la contienda electoral. Y el candidato Macri tendría mayores opciones de triunfar por la no existencia de un Frente político y social suficientemente fuerte y sólido, a lo cual se suma la conveniente campaña mediática de los grandes grupos. Si después se determina su absolución, el tiempo electoral habrá pasado. Por ello las fuerzas sociales y políticas de izquierda están impulsando fuertemente la concreción de la Unidad.

RIESGO DE INTERVENCIÓN MILITAR

Esta posibilidad o alternativa real se viene fraguando contra los gobiernos de Nicaragua y Venezuela.

En el primer caso merced a la actuación de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que pretende validar la intervención extranjera, gracias a los actuales gobiernos de Argentina, Colombia y Perú y al propio secretario Almagro. Aludiendo a un posible incumplimiento de los derechos humanos, se plantea una supuesta ruptura constitucional. Y eso lo encabezan gobiernos cuya política es justamente la vulneración permanente de los derechos humanos. Hay que recordar que hasta el estallido social impulsado y propagado por los EEUU, Nicaragua era el país más estable de Centroamérica, con los mayores índices de lucha contra la pobreza y la desigualdad, así como con los menores índices de violencia de la región.

Al mismo tiempo, desde la capital peruana un grupo de ex presidentes llaman a no reconocer a Nicolás Maduro como mandatario de Venezuela, quien asume un segundo mandato el 10 de enero. Si se desconoce la legitimidad de Maduro como presidente, está servida la posibilidad de intervención con la excusa de restaurar la institucionalidad democrática. Actuaciones funcionales a los planes del Imperialismo USA de volver a poner de rodillas a los pueblos latinoamericanos y caribeños. Ante esta situación, la decisión de Evo Morales, presidente de la República Plurinacional de Bolivia, de asistir a la asunción de Nicolás Maduro, reviste una importancia más allá de lo simbólico.

MEXICO

Este año 2019 México encabeza la esperanza latinoamericana merced a la toma de posesión del representante del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), López Obrador, como presidente. Las primeras medidas que va tomando, hacen pensar en que pretende cumplir con las promesas electorales que le llevaron al gobierno. Una de las primeras y simbólicas medidas ha sido la rebaja hasta el 60% de los sueldos de los altos cargos del país, incluyendo el suyo propio. Las reacciones del Poder no se están haciendo esperar en una sociedad que vive desde hace décadas en un torbellino de inusitada violencia. Así, la agencia Telesur informaba que el día 1 de enero, y “tan solo una hora y media después de tomar posesión de su cargo, el presidente municipal de la ciudad de Tlaxiaco, en el estado mexicano de Oaxaca, fue ultimado a balazos este martes durante un recorrido que realizaba junto a varios concejales locales. Alejandro Aparicio perteneciente al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) resultó muerto tras un impacto de bala en el tórax a manos de dos sujetos y al menos tres funcionarios que lo acompañaban sufrieron heridas de bala, confirmó la Secretaría General de Gobierno” [1].

No es el primer caso. Van cinco dirigentes del MORENA asesinados en los últimos días. Son claros mensajes destinados a presionar a AMLO (tal como se conoce popularmente al presidente López Obrador). La narcopolítica pretende frenar las aspiraciones sociales del pueblo mexicano, y no duda en usar la violencia como argumento.

Nota:
1. https://www.telesurtv.net/news/alejandro-aparicio-presidente-concejal-muerto-tlaxiaco-mexico-20190101-0020.html

Publicado en el Nº 323 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2019

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