América Latina, elementos de un proceso esperanzador Los gobiernos que más rápidamente han caído en manos de la reacción eran fundamentalmente anti-neoliberales pero no anticapitalistas.

Jorge Grela 27/02/2019

Los procesos populares visibilizados en América Latina y el Caribe a partir de finales de los años ’90 del siglo XX, hicieron resurgir las esperanzas de cambios y transformaciones sociales y económicas en un mundo dominado por el capitalismo financiero. La asunción del Comandante Hugo Chávez y su decidida orientación rumbo a un horizonte socialista supuso un efecto dominó y los gobiernos de izquierda o progresistas se propagaron por toda la zona. En algunos casos con mayor decisión transformadora o revolucionaria que en otros. El contraataque neoliberal para restaurar el área geopolítica en cuestión y llevarlo nuevamente a ser el “patio trasero” de la dominación norteamericana ha señalado que el Poder real no se mantiene con una (o unas) victoria(s), y que la pelea es permanente. Para ello el neoliberalismo utilizó (utiliza y utilizará) absolutamente todos los medios a su alcance, sean o no legales. Hay mucho en juego. No sólo riquezas naturales, sino sobre todo rupturas culturales que permitan hacer ver a los pueblos que su enemigo no es tan todopoderoso como aparenta. Que se le puede y debe vencer por propia supervivencia de la especie humana.

En el camino de estas últimas dos décadas se han visto avances y retrocesos. El hecho de que pese a todas las agresiones, los pueblos y gobiernos que resisten los embates capitalistas sean quienes más decididamente han avanzado en el cambio de estructuras sociales, culturales y económicas, es motivo de estudio y análisis. Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Uruguay, cada uno con sus características, con sus fortalezas y debilidades, poseen puntos en común.

Lenin señalaba que un fracaso o derrota es una desgracia a medias, siempre que se aprenda y por tanto se esté en mejores condiciones de corregir errores. Aunque también advierte que esa desgracia parcial puede convertirse en total cuando “aparecen gentes (…) dispuestas a erigir los defectos en virtudes” [1].

Pensar la realidad objetiva implica que debemos ser absolutamente conscientes que casi todos los pueblos de América Latina están insertos en un sistema capitalista (más allá de sus adjetivos o procesos). Que los gobiernos que más rápidamente han caído en manos de la reacción eran fundamentalmente anti-neoliberales pero no anticapitalistas. Lo cual significa que estos gobiernos (más allá de sus formas más o menos formales o autoproclamadas) harán lo posible para actuar según convenga a un capitalismo nacional que se encuentra desbordado y subyugado por el neoliberalismo financiero transnacional. Por ello el dirigente comunista argentino Patricio Echegaray alertaba que si no había profundización revolucionaria, habría restauración neoliberal. El sociólogo Atilio Borón, analizando los resultados del Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico, expresa que “Hay que hacer un análisis concreto de nuestras dolorosas realidades y un profundo trabajo de organización en el fragmentado y atomizado campo popular que permita enfrentar a los hiper-organizados (en Davos, en el Grupo de Bildelberg, en el G-7, etcétera) enemigos de clase. (…) Por lo tanto: organización, unidad en la lucha, concientización y una sofisticada estrategia política de construcción de poder popular que no debe, bajo ninguna circunstancia, reducirse al sólo momento electoral. La clase dominante, el gran empresariado y sus aliados, luchan a diario por sus intereses y jamás detienen sus empeños para ajustarse al calendario electoral” [2].

En el marco de la seguidilla de triunfos capitalistas, el título de esta nota habla de “Proceso esperanzador” y no es un simple ejercicio de positivismo. Además de las mencionadas resistencias, las organizaciones sociales y populares continúan elaborando y concretando tenazmente líneas unitarias para conquistar derechos, y no hay que olvidar que pese a la victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, el triunfo en México de López Obrador y el movimiento MORENA insufla nuevos aires y puede ejemplificar el inicio de un nuevo ciclo en América Latina y el Caribe, en el que la idea de “todos los derechos para todas las personas” se vaya haciendo realidad.

Notas:
1. Vladimir Ilich Lenin. ¿Qué Hacer? Pág. 34 – Ed. Fundamentos, Madrid, 1975

2. El Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico se realizó en Buenos Aires a mediados de noviembre de 2018. Ver “Dos reflexiones en torno al Pensamiento Crítico”, Atilio Borón, publicada en la web Rebelión.

Publicado en el Nº 323 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2019

En esta sección

Estados Unidos persigue un colapso económico total de Venezuela aunque la población tenga que sufrir¿Un frustado golpe cívico-militar en Venezuela sin castigo?La extrema-derecha se refuerza en el Parlamento EuropeoLa izquierda europea vuelve a sus niveles de apoyo previos a la crisisMéxico: nuevo ciclo popular latinoamericano

Del autor/a

México: nuevo ciclo popular latinoamericanoEn 2018 fueron asesinados en Colombia 155 defensores de Derechos HumanosEl pueblo hahitiano toma las calles contra el neoliberalismo y la corrupción del gobiernoAmérica Latina, elementos de un proceso esperanzadorArgentina y los intentos de "lulalizar" a Cristina