Diputada de Unidos Podemos en el CongresoIsabel Salud: "La Huelga feminista del 8 de Marzo ha conseguido que el feminismo irrumpa en la vida parlamentaria” “La Proposición de Ley sobre abolición de la prostitución es un hito histórico y motivo de orgullo para IU”.

J.M. Mariscal Cifuentes 07/03/2019

MUNDO OBRERO: Isabel Salud es una mujer comunista catalana afincada en el País Vasco, con una amplia trayectoria en el terreno sindical y político, especialmente en el PCE-EPK, y cuya experiencia institucional se remonta a la edad de 20 años, cuando fue concejala en Sant Climent de Llobregat. En las elecciones generales de 2016 obtuvo el acta de diputada en la candidatura de Unidos Podemos por la provincia de Gipuzkoa. ¿Cómo has vivido la experiencia de ser diputada en este periodo?
ISABEL SALUD:
El Congreso ha sido una experiencia apasionante. Creo que es necesario que el pueblo, que el común, esté en el Congreso, donde Izquierda Unida siempre ha sido pueblo, y en un grupo parlamentario como Unidos Podemos se ha hecho notar. El Congreso es una institución de élite, algo que se refleja incluso en el vestir, o en la necesidad de currículum que algunos tienen, hasta el punto de falsificarlo, muchos másteres para hacer del Congreso un gran teatro de hipocresía y de oratoria hueca, una institución masculina en las formas donde se prima la oratoria y la escenificación frente al trabajo cotidiano, de atención a los problemas de la gente. Creo que falta “pueblo” en el Congreso.

M.O.: Has afrontado retos personales durante esta etapa y has tenido que compaginar la labor institucional con tu vida personal, ¿Cómo lo has llevado?
I.S.:
Desde el punto de vista personal te diré que no es fácil. Pasar fuera de casa muchos días cada semana tiene un coste en tu vida personal, ese es uno de los elementos que me pesa, soy muy hogareña. A parte de eso, que lo he llevado muy bien, he aprendido muchas cosas, es una gran experiencia, conocer tantos problemas de primera mano, a tanta gente, ha sido muy enriquecedor.

M.O.: ¿Hay que cambiar algo de la institución parlamentaria?
I.S.:
Muchas, muchas cosas para que sea una institución del pueblo. Desde luego que el modo en que funciona el poder legislativo es una de las cuestiones a incluir en un proyecto constituyente de país. Un Congreso que vive a espaldas del pueblo que lo elige es una institución a reformar.

M.O.: Mientras tanto, llevamos la voz de la calle al parlamento.
I.S.:
Sí, pero no sólo. Me explico. Desde Izquierda Unida tenemos muy claro, y siempre lo hemos tenido, que el trabajo parlamentario se hace en contacto directo y permanente con la “calle”, con colectivos, asociaciones, plataformas, sindicatos, etc. La iniciativas que llevamos al Congreso están ligadas al conflicto y la problemática social, pero no sólo llevamos problemas, sino también sus soluciones, lo que nos alimenta un bagaje programático, factible, de izquierda. De las iniciativas que llevamos al Congreso muy pocas, en proporción, se sustancian en un debate, y menos aún se aprueban, pero se actúa de altavoz y tratamos de que se visibilicen, de que la gente conozca las demandas y, lo más importante, la posibilidad de su solución.

M.O.: Se cumple un año de una de las mayores movilizaciones de la historia reciente de nuestro país, la ocupación de las calles, el paro laboral y la movilización de las conciencias del 8 de Marzo fue impresionante. ¿Qué influencia ha tenido este proceso de acumulación de fuerzas en la sensibilidad y la atención a los planteamientos del feminismo político en los debates del Congreso?
I.S.:
Ha sido fundamental, y eso enseña que la movilización social, cuando tiene fuerza, no puede ser ignorada por las instituciones, y menos por el poder legislativo. Izquierda Unida siempre ha hecho presente el feminismo en el Congreso, la presencia de nuestro discurso ha sido muy importante. Hemos presentado multitud de iniciativas acompañando al movimiento social. La fuerza de la calle ha posibilitado que se cerrara un Pacto de Estado contra la violencia de género, que no es el que nosotras hubiéramos querido, que tiene muchas dificultades para arrancar, que no tiene presupuesto, pero que contempla más de 200 iniciativas que hay que poner en marcha, para lo que hace falta, para empezar, la voluntad política que el gobierno del PSOE no ha tenido.

M.O.: Sin embargo, nosotras nos abstuvimos en la votación final del Pacto.
I.S.:
Hay una razón de fondo fundamental que llevó a que nos abstuviéramos y el tiempo, por desgracia, nos está dando la razón. El Pacto no aborda la violencia contra las mujeres de un modo integral, sino que se circunscribe al ámbito familiar, al entorno doméstico y a las relaciones sentimentales. En la violencia contra las mujeres hay razones estructurales y se manifiestan en diversos ámbitos, en el laboral, en el cultural, en el educativo, en todos los ámbitos de la vida. A partir de ahí, las 200 medidas tienen un presupuesto insuficiente, doscientos millones de euros al año a repartir entre todas las Administraciones, ayuntamientos y comunidades, y sin calendario de aplicación. Llevamos un año y medio desde su aprobación y no se ha puesto en marcha más que alguna pequeña medida en el ámbito judicial. La lucha debe continuar pues en el tema de la violencia contra las mujeres está casi todo por hacer.

M.O.: ¿Cuál de esas múltiples iniciativas de carácter feminista destacarías?
I.S.:
La Proposición de Ley sobre abolición de la prostitución es un hito histórico y motivo de orgullo para IU, pues nunca antes se había llevado este asunto con tanta claridad al Congreso. Una iniciativa que surge de una enmienda presentada por IU y aprobada en el Pacto de Estado. Y que tiene tres puntos fundamentales: la modificación del Código Penal para elevar las penas por proxenetismo que ahora son de un año, a cinco años de prisión; multar a los puteros, no a las prostitutas, pues hay que atacar la demanda y una modificación de la Ley de Seguridad Ciudadana para prohibir y multar todo tipo de anuncio publicitario que atente contra la dignidad de las mujeres.

M.O.: ¿Crees que, por otra parte, asistimos a una contrarreacción machista?
I.S.:
Sin duda, con partidos y organizaciones defendiendo sin complejos elementos básicos de la sociedad patriarcal. Lo que nosotras decimos es que para alcanzar una sociedad igualitaria claro que los hombres tienen que perder sus privilegios. Ya está sucediendo y hay muchas resistencias, ya no se recibe al compañero poniéndole las zapatillas de casa, pero está casi todo por hacer, y hay que combinar movilización, legislación y pedagogía.

M.O.: Ya en general, ¿de qué labor te sientes más orgullosa?
I.S.:
Uno de los trabajos más gratificantes ha sido como ponente en la Proposición de Ley, de iniciativa autonómica, sobre el amianto. Hemos estado en contacto, trabajando codo a codo con los sindicatos, con Comisiones, con UGT y con las plataformas a nivel estatal. Nos parece de justicia y necesaria la creación de un Fondo de Compensación a las víctimas. Hay muchos trabajadores y trabajadoras víctimas del amianto que cuando se le reconoce el cáncer tienen que ir a los tribunales a que se le reconozca una compensación económica, sufriendo un calvario judicial que añade aún más sufrimiento a las familias. Un Fondo que estaría financiado por las propias empresas con responsabilidad en esta situación, por las mutuas, que en lugar de actuar como entidades asociadas a la Seguridad social, actúan de forma sistemática contra los trabajadores, con sus buenos abogados, sin piedad, y por el propio. El Fondo tendría un procedimiento corto que permitiría a las víctimas acceder sin cortapisas a una indemnización justa. Ha sido muy importante para mí, porque afecta a muchos trabajadores y trabajadoras y es uno más de los temas olvidados, y de los elementos más crueles del capitalismo, el interés económico por encima de la salud de los trabajadores.

M.O.: Para terminar, ¿quieres decirle algo a los lectores y lectoras de Mundo Obrero, a tus camaradas?
I.S.:
Sí claro, quiero decirles, en estos momentos que parecen tan duros, que tengamos ánimos. Siempre he mirado hacia atrás, hacia el lugar de dónde venimos, para poder mirar a dónde vamos, y la historia nos da la razón, nos dice que el mundo está irremediablemente destinado a un mundo de iguales, y esto será más temprano que tarde, una confianza que no hay que perder. No es verdad que no haya solución a los problemas, que no haya alternativa, claro que lo hay, el mundo es la historia de la lucha de clases y tenemos que agradecer a otros, mirando atrás, lo que han hecho por nosotros y nosotras tenemos que hacer lo propio, el socialismo llegará.

Publicado en el Nº 324 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2019

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