8 novelas y un ensayo de cabecera para el 8M

Natalia Carrero. Selección y textos. 07/03/2019

‘Jaen Eyre’,
CHARLOTTE BRONTË.
Traducción de Carmen Martín Gaite.
(Alba Editorial, 2016)

“Nadie puede calcular cuántas rebeliones, dejando aparte las políticas, fermentan entre el amasijo de seres vivos que pueblan la tierra. Se da por supuesto que las mujeres son más tranquilas en general, pero ellas sienten lo mismo que los hombres; necesitan ejercitar y poner a prueba sus facultades, en un campo de acción tan preciso para ellas como para sus hermanos. No pueden soportar represiones demasiado severas ni un estancamiento absoluto, igual que les pasa a ellos.” Al habla a través de los siglos Jane Eyre, de quien apenas habría nada que añadir, institutriz de la hija del señor Rochester, mujer inteligente e independiente con principios y finales de capítulos no necesariamente felices. Antes de firmar como Charlotte Brontë y perpetuar el apellido de las hermanas más reeditadas, esta novela sobre la educación sentimental de la protagonista y de su época que contiene, en palabras de Adrienne Rich, el primer manifiesto feminista integrado en una ficción, optó por presentarse en su portada con un seudónimo de corte masculino que hoy podría sonar queer, Currer Bell. Corría el año 1847.

‘Effi Briest’,
THEODOR FONTANE.
Traducción de F. de Ocampo.
(Penguin Clásicos, 2016)

Para emanciparse hay que haber adquirido previa conciencia de la necesidad de superación de los corsés, agravios e injusticias. Effi, la joven protagonista de esta novela escrita por un autor septuagenario de principios del realismo alemán de 1895, alcanza dicha conciencia al final de la escapada, entonces llamada adulterio por la moral burguesa. Es el viejo relato conocido con un final de celebración de la mujer: Al ser descubierta por un descuido la relación extramarital, Effi es condenada al ostracismo social, despojada de su condición de madre, no se le permite intervenir en la educación de su hija. Da comienzo entonces la fiesta de la conciencia, la joven que fantasea con una ocupación laboral para estar en el mundo, antesala de una emancipación que aún deberá aprender las palabras de Alejandra Kollontai: “La independencia económica no es suficiente para asegurar a las mujeres en su emancipación sino que se hace precisa una lucha simultánea contra los prejuicios de la moral burguesa.”

Orlando,
VIRGINIA WOOLF.
Traducción de Jorge Luis Borges.
(Lumen, 2018)

“Podemos aprovechar esta pausa para hacer algunas declaraciones. Orlando se había transformado en una mujer -inútil negarlo. Pero, en todo lo demás, Orlando era el mismo. El cambio de sexo modificaba su porvenir, no su identidad. Su cara, como lo pueden demostrar sus retratos, era la misma. Su memoria podía remontar sin obstáculos el curso de su vida pasada. Alguna leve vaguedad puede haber habido, como si algunas gotas oscuras enturbiaran el claro estanque de la memoria; algunos hechos estaban desdibujados: eso era todo. El cambio se había operado sin dolor y minuciosamente y de manera tan perfecta que la misma Orlando no se extrañó.”

Una mujer,
ANNIE ERNAUX.
Traducción de Enrique Sordo.
(Seix Barral, 1988)

Ernaux acuñó el término autosociobiografía en referencia a su narrativa, fragmentos de vidas en momentos y entornos tan concretos como un terrón de azúcar que sin embargo no se disuelve en la infusión. Tan poderosa es la mirada de la protagonista que narra en una primera persona ampliable a la sociedad rural francesa que dejó atrás el campo, el analfabetismo y la pobreza para evolucionar, ser más, sentarse a la mesa y conversar cara a cara con la burguesía, cuántos terrones de azúcar desea. De los que no se disuelven. Conflictos que tienen por eje a la mujer contemporánea y de siempre, el aborto, el divorcio, la discriminación laboral, la enfermedad, se nos presentan ni por un segundo despojados de las tensiones de clase que los atraviesan.

La mujer en silencio,
JANET MALCOM. Traducción de Mariano Antolín
Rato. (Gedisa, 2009)

Aunque no es una novela se puede considerar un culebrón poético o un informe de valoración de daños y beneficios matrimoniales postmortem; La mujer en silencio se presta a leer como una gran aventura de la que se sale más emancipada que al entrar, y acaso también sabiendo un poco más sobre el glamour patriarcal en poesía, ese excedente simbólico que despista e indigna más que emancipa. Janet Malcom investiga grabadora en mano las gestas editoriales y ególatras de la pareja Sylvia Plath y Ted Hughes, interroga a personalidades que en algún momento conocieron a la mujer en silencio, también a sus biógrafos. Leemos que hubo manipulaciones e intereses creados que la investigadora repara con solo mostrar. No debería volver a escribirse en las contraportadas de las obras reeditadas de Sylvia Plath que la joven esposa deprimida, separada de su marido, se suicidó a los treinta años por celos. Con otras palabras más precisas habría que sintetizar su vida. No a la violencia de género.

Contra vosotros,
MERCEDES SORIANO.
(Alfaguara, 1991)

Una novela perteneciente a nuestra tradición que suele olvidar demasiadas cosas buenas. En Contra vosotros hablan, entre otros personajes, Memoria, Relevo, Completa, contrapunteados por la voz de Nadie, tal vez una mujer llena de ruido y de furia, tal vez una mujer tan malvada como todos ellos, en cualquier caso una voz experimental. Mercedes Soriano captó el sentimiento de bonanza o abundancia y de burbuja de la época en nuestro país, la capital, el ladrillo, los socialistas al poder, supo diagnosticarlo como gran estafa o engaño y se preocupó por representar la coyuntura, el timo, de la forma más fiel, mientras alrededor otras manos, con plumas y máquinas de escribir relucientes, trataban en sus novelas otros asuntos más ambiguos o exóticos que recibían más aplausos y dinero no declarable a Hacienda. A Soriano no le interesaba todo ese ruido sino su reflejo sobre el papel, que la literatura fuera el resultado de un servicio ofrecido con la máxima seriedad: “Como cualquier otra actividad, o sirve para que la gente viva mejor, o no sirve para nada”.

La mujer singular y la ciudad,
VIVIANNE GORNICK. Traducción de Raquel Vicedo.
(Sexto Piso, 2018)

Gornick, activista feminista formada en los setenta, engancha por su vitalidad neoyorquina y por convertir la propia experiencia en crítica cultural. Memorias que se leen como otro pedazo del mapa necesario para lectoras que sufren de inquietud permanente porque la sociedad resulta una afrenta constante; una guía de Nueva York para feministas bastante cultivadas. Merece la pena perderse un rato entre su ensamblaje de materiales de distinta densidad; viñetas que parecen gags de humorista sofisticada, descripciones admirables de escenas urbanas donde no falta el ruido de fondo de la ciudad que no duerme, esbozos biográficos de escritoras y escritores pertenecientes a un pasado que también suena a futuro, conversaciones con su madre y una vecina llenas de confrontaciones sobre los matices de las injusticias de este mundo porque el otro para qué.

La muñequita de papá,
DEBBIE DRECHSLER.
Traducción de Lola Pérez
(Ediciones La cúpula, 2004)

Impactante y breve novela gráfica en la que una niña recibe las visitas nocturnas de un monstruo que dibuja con forma de padre normal y corriente, con su panza de antes de los tiempos de la gimnasia por imperativo de clase media con pretensiones y su pijama de rayas ofensivas, para tener pesadillas. Ver y leer para creer en las situaciones menos apetecibles del patriarcado que conviene conocer desde todos sus males, bienes y posibles soluciones. Una palabra de moda: para desmantelarlo. Y para luchar. La autora procede del cómic underground americano que, a pesar de todo el poderío macho, dejó hueco para que las feministas radicales lucieran y vociferaran sus correspondientes gamberradas y exquisiteces contraculturales.

Nacemos de mujer,
ADRIENNE RICH.
Traducción de Gabriela Aldestein para RIMA
(http://www.rimaweb.com.ar)

“Existe una peculiar tensión entre un viejo sistema de ideas que ha perdido su energía pero que se apoya en la fuerza acumulada de la costumbre, la tradición, el dinero y las instituciones, y un naciente conjunto de ideas que está lleno de energía pero es todavía un torbellino, descentralizado, anárquico, constantemente bajo ataque, que sin embargo se expresa poderosamente a través de la acción. En nuestro siglo, varias ideas viejas cohabitan el enclave de su status privilegiado: la superioridad de los pueblos europeos y cristianos; el derecho de la fuerza como superior al derecho de relación; lo abstracto como modo más desarrollado o “civilizado” que lo concreto y particular; la adscripción de un valor humano intrínseco más alto a los hombres que a las mujeres”. Este libro fue escrito hace más de veinte años en resistencia a todas estas ideas, pero especialmente a la última. Merece la pena seguir leyendo, emancipándonos.

Publicado en el Nº 324 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2019

En esta sección

Ángel Munárriz: “El caldo de cultivo de Vox lo pone la jerarquía católica y brota del rouquismo”En la muerte de Juan Antonio HormigónLa mujer de las heridas¡Madrid, qué bien resistes!Antonio Benaiges, el maestro que prometió el mar

Del autor/a

8 novelas y un ensayo de cabecera para el 8MVeinte euros