El picaporte

No es por señalar, pero

Scaramouche 11/03/2019

El 12 de septiembre de 1973, el diario ABC daba la noticia del golpe militar contra el gobierno de Salvador Allende justificando en su editorial la intervención por la necesidad de rescatar al país de un allendismo caótico que pretendía construir un orden socialista “en el marco de la democracia liberal y burguesa” y acusando al propio Allende de ser el responsable del golpe al no querer “transigir, pactar, llegar a la avenencia en los términos planteados por sus opositores”. Sin duda ese cínico posicionamiento del ABC ante el golpe es uno de los episodios más sucios y repugnantes de la historia del periodismo español. Era director Torcuato Luca de Tena, director Adjunto Pedro de Lorenzo y Subdirectores Jesús Revuelta Imaz y Luis María Ansón.

En estos días pasados hemos asistido al intento, al menos hasta cuando esto escribimos, de golpe de Estado con el Gobierno de Nicolás Maduro, bajo el impulso del imperialismo USA y el beneplácito de sus mamporreros europeos con Pedro Sánchez al frente. Lo más repugnante sin embargo resulta leer, más de cuarenta años después del franquismo, cómo en las páginas de nuestra prensa, ya monárquica ya global o independiente, la suciedad y la tergiversación del ejemplo anterior vuelven a hacer acto de presencia. Hoy, Bieito Rubido dirige el ABC, Soledad Gallego-Díaz dirige El País, Francisco Rosell El Mundo y Màrius Carol La Vanguardia. No es por señalar pero.

Publicado en el Nº 324 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2019

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