El profesor Joaquín Urías en el Ateneo Republicano de Puerto RealEl rey viene de otra legitimidad y la Constitución está agotada Cambiar de monarquía a República no es sólo cambiar un rey por un presidente, sino la relación entre el poder y la ciudadanía.

Ateneo Cultural Republicano de Puerto Real 01/04/2019

El pasado viernes, 29 de marzo, el Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, Joaquín Urías, desarrolló la conferencia-debate “La Constitución de 1978 desde la perspectiva republicana”. El acto tuvo lugar en el Centro Cultural Municipal “San José”, de Puerto Real, con una notable afluencia de público.

Este acto, organizado por el Ateneo Republicano de Puerto Real, fue presentado por José Pettenghi, vicepresidente de la entidad, quien agradeció al profesor Urías su valiosa aportación y participación, así como su contribución al ideal republicano desde su faceta pública, sus obras y su activa participación en las redes sociales, siempre desde unas ideas de progreso y con lenguaje claro y comprensible.

"El rey es un poder anterior a la propia Constitución, siendo él quien “la da” al pueblo, cosa que no ocurre con otras constituciones que emanan del pueblo o de sus representantes"


Urías inició su intervención indicando que la Constitución del 78 supone históricamente y de facto la Segunda Restauración de la monarquía, basada en dos leyes franquistas: la Ley de Sucesión de 1947, primero, y en 1969 ya se pone nombre y cara a ese rey repuesto, que no fue otro que Juan Carlos I. Indicó que el rey es un poder anterior a la propia Constitución, siendo él quien “la da” al pueblo, cosa que no ocurre con otras constituciones que emanan del pueblo o de sus representantes, ni con otras monarquías parlamentarias europeas.

De manera que no hay forma de cambiar la Constitución sin quitar la monarquía y viceversa…

Hizo alusión a los terribles efectos del discurso del pasado 3 de octubre de 2018, al hilo de la cuestión catalana, en el que el rey tomó partido. El rey, dijo Urías, no puede hacer política, según la propia Carta Magna.

Desgranó a continuación una serie de cuestiones que evidencian que la Constitución está agotada, y eso que tiene muchas cosas buenas. Hoy día no tenemos Constitución, añadió, cuarenta años sin actualizarse, los españoles en su mayoría no se identifican con ella, la España de 1978 poco tiene que ver con la de hoy día, los problemas son otros…

Ante el interrogante ¿qué se puede hacer desde una iniciativa republicana?, el profesor Urías manifestó que sería conveniente definir un marco participativo y abrir un proceso constituyente popular. Cambiar de monarquía a República no es sólo cambiar un rey por un presidente, sino la relación entre el poder y la ciudadanía.

De esta manera hay tres líneas fundamentales que confluyen en una reforma constitucional y que podrían alumbrar una nueva República. Uno, los derechos sociales, cada vez más conscientes de su fuerza transversal en la sociedad española (pensiones, derechos humanos, feminismo, defensa de las minorías…). Dos, reformar las instituciones: el rey simboliza al régimen anterior, pues viene de otra legitimidad. Y tres, el federalismo: ahondar en la senda del artículo 148.1 que promueve la gestión política de los distintos territorios de España.

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El rey viene de otra legitimidad y la Constitución está agotada