Coportavoz de IU Madrid y número 2 a la Presidencia de la Comunidad de Madrid por Unidas PodemosSol Sánchez: “Hay que dar la vuelta al modelo de gestión privada lo antes posible” “El urbanismo debe de estar al servicio de la mayoría social, no como ahora que estamos confrontando con proyectos que no tienen nada que envidiar a los que hizo la derecha”

Gema Delgado 13/05/2019

Sol Sánchez viene de los movimientos sociales, ha sido Coordinadora de ATTAC España, entre otras cosas, y ha llegado a política a través de los procesos de unidad popular. Ha pasado brevemente por el Parlamento en las dos últimas legislaturas y como co-portavoz de la federación madrileña de Izquierda Unida le ha tocado lidiar para conseguir que la izquierda se presente en confluencia en la Comunidad de Madrid. Licenciada en antropología y políticas y sociología, considera que la antropología te enseña a mirar de otra manera lo que es diferente a tí. La unión de ambas disciplinas ayudan a comprender y abordar la política y la sociedad en un contexto más amplio.

MUNDO OBRERO: ¿Cómo ha sido ese paso a la dirección política y por qué lo has dado?
SOL SÁNCHEZ:
Porque una cosa lleva a la otra. Yo no veo la diferencia. Creo que todo es política. La metodología y cómo se encauzan los temas puede ser algo diferente, pero yo he estado haciendo lo mismo, trabajando con los movimientos y en la calle. Puedes cambiar un poco el rol pero el escenario es el mismo. Estamos en las mismas luchas. Creo que aunque hay mucho cansancio en todo este tiempo, sí hay más camaradería que al principio. Va siguiendo su curso natural y, por cómo vamos trabajando, creo que esa unidad popular y ese movimiento político y social que buscamos va a llegar.

M.O.: El 28 de abril la clase trabajadora de este país votó para parar los pies a la derecha en sus tres vertientes, pero en la Comunidad de Madrid esa derecha gana en votos y Ciudadanos va a por todas. ¿Cómo está la situación?
S.S.:
Compleja. Aquí la pancarta del “No pasarán” la tenemos que sacar el doble de grande. En el Ayuntamiento de Madrid hay una erosión muy grande del proyecto que fue Ahora Madrid hace 4 años y eso está pasando factura para estas próximas elecciones, con lo cual nuestra campaña tiene que ser muy potente para darle la vuelta a esta situación.

Lo que sí se está demostrando es que los proyectos personalistas le hacen un flaco favor a la izquierda y a las expectativas que se tuvieron hace unos años. No ha servido de trampolín para reforzar proyectos progresistas. Tampoco ayuda que no se haya pensando en los intereses de la mayoría social sino en intereses muy concretos que nos dicen poco a clase trabajadora.

"Si alguien puede vivir dignamente con 11.000 euros al año y a la vez considerarse clase media, imagínate qué confusión”


M.O.: La Comunidad de Madrid es uno de los territorios más desiguales respecto a la concentración de la riqueza y a pesar de ello llevamos décadas con gobiernos corruptos de derechas. En otra entrevista, hace unos años, nos hablabas de la colonización cultura y la dicotomía existente entre la clase de pertenencia y la clase de referencia para explicar por qué la clase trabajadora vota a la derecha que va a gobernar contra sus intereses. ¿Seguimos en las mismas?
S.S.:
Hace unas semanas la propia OCDE decía que había peligro de que disminuyera la clase media y que la clase media eran todos aquellos que ganaban 11.000 euros al año. Me parto. Si alguien puede vivir dignamente con 11.000 euros al año y a la vez considerarse clase media porque se lo están diciendo las propias instituciones multilaterales, pues imagínate la confusión. Cuando ves a tantísima gente votando a Ciudadanos, que tiene un programa absolutamente lesivo para los intereses de las capas populares y de la clase trabajadora muy en concreto, pues es que hemos perdido la partida en algún momento. Y es ahí, en esa falta de conciencia de clase donde está la clave. Es el relato de que la clase trabajadora ya no existe. Nunca se ha dicho que fuera un todo homogéneo y muchísimo menos ahora que vivimos una precarización brutal, cada vez con menos derechos, que nos arrebatan de una forma absolutamente torticera con plataformas que llaman de economía colaborativa y que no son más que el robo de derechos y de tu propio estatus como trabajador desde el que puedes reclamar una serie de derechos.

Todos esos emprendedores de sí mismos, que no dejan de ser la mayor parte de las veces falsos autónomos y que están doblemente explotados porque ellos mismos se convierten en sus propios explotadores, además de sus clientes, el sistema económico y productivo... Todo eso tiene estas consecuencias.

Creo que hay dos explicaciones. Por un lado, toda la cantidad de inversión que se ha hecho desde los años setenta para llegar aquí, algo que ha hecho bien el enemigo. Y, por otro lado, lo que podamos haber hecho mal nosotros, que es tardar en reaccionar dando por hecho que había derechos que no se iban a perder. Es tremendo porque incluso libertades básicas que pensábamos que eran indiscutibles se ponen ahora encima de la mesa.

M.O.: No ha sido nada fácil, pero Izquierda Unida ha conseguido que hubiera una candidatura conjunta en Madrid.
S.S.:
En Madrid todavía tenemos pendiente el proceso de unidad popular en el que estamos trabajando desde el principio. Pero lo que sí hemos conseguido es tener una fuerza lo más unitaria posible, que Izquierda Unida no cesó de buscar hasta el último momento, y que era urgente para las próximas elecciones, como se está viendo.

Llevábamos más de diez meses negociando cuando de repente Iñigo Errejón da la espantada y nos vemos en un escenario mucho más complicado de lo que había inicialmente. Se te multiplican los actores con los que pretendidamente tendríamos que hacer frente común. Hemos intentado que estuviéramos todos dentro, pero ¿con qué nos encontramos? Con diferencias programáticas importantes con una de las partes, que ya se venían manifestando con su ticket en el Ayuntamiento, que es Manuela Carmena y un urbanismo que no tiene nada que envidiar al que hizo la derecha en las últimas décadas en Madrid. Y ahí ya hay una dificultad insalvable. Y luego nos encontramos con que esa implosión en el espacio de Podemos nos deja sin interlocutor válido con el que seguir negociando porque el responsable de la formación en la comunidad, Ramón Espinar, también dimite y nos encontramos con una gestora y una indeterminación muy grande.

Aún así, creo que, con mucho esfuerzo, hemos llegado a un acuerdo, en el que aunque no hemos conseguido el proceso democrático para componer la candidatura que deseaba nuestra organización, sí hemos logrado tener un procedimiento firmado en el que queda definido cómo va a ser la campaña, cómo vamos a repartirnos los espacios y cómo va a funcionar el futuro grupo parlamentario. Ha sido un trabajo arduo y por momentos casi imposible. Pero lo hemos conseguido.

M.O.: ¿Cómo va a ir la izquierda a las próximas elecciones en Madrid?
S.S.:
Bueno, a cualquier cosa le llamamos izquierda. Las fuerzas progresistas, si por tal entendemos también al PSOE, tienen más papeletas de las deseables. Y aunque aún no se conoce el programa electoral de Más Madrid, lo que están marcando, tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad, compite con esa socialdemocracia que por momentos es el social-liberalismo que encarna en estos momentos el partido socialista. Y a la izquierda estamos nosotros.

“La Comunidad de Madrid tiene la brecha de desigualdad más grande del país. La única forma de empezar a achicarla es con educación pública 100%”


M.O.: ¿Cuáles son los principales puntos que van a ir en el programa de Unidas Podemos?
S.S.:
Es un programa defensivo pero también rupturista. Estamos rescatando cosas que iban en el programa de 2015, que eran muy importantes y que no podíamos dejar atrás. Cosas que se han medio hecho en las instituciones que hemos estado en esta última legislatura, como por ejemplo la auditoría de la deuda. También estamos apostando por un blindaje, desde las instituciones, de los servicios públicos, que en Madrid están siendo un nicho de negocios y de recortes.

Apostamos por impulsar un cambio feminista y ecologista tanto en la contratación pública, que sí se han hecho en este periodo, como las cláusulas sociales en los pliegos de contratación y los estudios de género en los proyectos.

Y, por supuesto, el urbanismo, que es uno de los temas en los que más nos diferenciamos del resto. Creemos que el urbanismo debe de estar al servicio de la mayoría social y no como ahora que estamos confrontando con unos proyectos urbanísticos que podía haber propuesto perfectamente Ana Botella, como Chamartín, las cocheras, etc.

Sobre la operación Chamartín tenemos bastantes datos para más que sospechar que cuando salgan a la luz habrá gente que tendrá que dar explicaciones no sólo en la institución sino probablemente en los juzgados.

M.O.: La Comunidad de Madrid es una de los que tiene mayor porcentaje de centros educativos privados. ¿Qué proponéis?
S.S.:
Promovemos educación 100% pública y el fin de los conciertos. Eso también marca una diferencia con otras fuerzas que se dicen de izquierdas y que aquí tobillean bastante. La única forma de empezar a achicar la brecha de desigualdad que tiene la Comunidad de Madrid, que no podemos olvidar que es la más grande de todo el Estado Español, pasa por que toda la educación sea 100% pública. Y el que quiera educación privada que se la pague.

M.O.: La Sanidad ha sido otro gran negocio en la región
S.S.:
Es que se ha privatizado prácticamente todo, desde los laboratorios a las lavanderías. Y eso encarece los servicios sanitarios que en algunos casos llegan a costar 7 veces más que antes. Hay que dar la vuelta lo antes posible al modelo de gestión privada que implantó Esperanza Aguirre en hospitales que supuestamente son públicos pero que en realidad son privados.

Los servicios púbicos y sociales, que son competencia de las Comunidades Autónomas, son los que marcan la diferencia en la vida de la clase trabajadora.

M.O.: ¿Qué medidas planteáis en el ámbito del cambio de modelo productivo y la transición ecológica?
S.S.:
Hay cosas sencillas y muy bonitas que supondrían un cambio brutal si, por ejemplo, conseguimos producir en las diferentes comarcas en la Comunidad Madrid la mayor parte de los productos necesarios que consumimos. Consiste en retomar el sector primario en un montón de sitios en los que está completamente abandonado y que puede ser próspero, pero de una manera sostenible: en agricultura, en productos del sector primario, con formas de distribución cercana. Circuitos cortos de producción y consumo.

También tenemos la zona de bosques más próxima a un área metropolitana que hay en Europa, que es la Sierra Norte de Madrid, con áreas forestales sin una explotación sostenible y que pueden reactivar todas las zonas rurales y semirurales de la región.

Además se debe plantear un cambio de modelo energético, de generación renovable, limpia, sostenible, descentralizada y distribuida que pueda sostener una reindustrialización planificada en áreas estratégicas para nuestra Comunidad. Sin eso, sin un cambio de la matriz energética, la transición ecológica se queda en simple márketing.

Publicado en el Nº 326 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2019

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