Si no hay una ley que despenalice la eutanasia es porque PSOE, PP y Cs votaron para impedirla La disolución anticipada de las Cortes ha eliminado un nuevo intento de tramitación de la ley. Habrá que empezar de cero en la próxima legislatura.

Eva García Sempere 17/05/2019

“Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte”

Juan Gelman

Ronda estos días en las cabezas de muchísima gente de este país la pregunta de por qué no existe una ley de eutanasia, por qué hemos de morir mal, con dolor, con sufrimiento. ¿Por qué, nos preguntamos, han de ser familiares quienes deban ayudar a acabar con el dolor intolerable de sus seres queridos y hacerlo, además, siendo tratados como criminales?

¿Cómo es que no hemos alcanzado el derecho a morir dignamente aún, cuando tantas personas han luchado y luchan por traer este derecho fundamental a nuestro ordenamiento jurídico? ¿Para cuándo despenalizar la ayuda a morir cuando este deseo es voluntario?

Veintiún años de lucha parlamentaria llevamos desde Izquierda Unida, junto a la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) y a personas maravillosas como el Dr. Luis Montes, trayendo proposición de ley tras proposición de ley y viendo cómo una tras otra eran rechazadas alegando que España no estaba preparada, que no era el momento, que había otras prioridades. Excusas.

1998, 2000, 2002, 2009, 2011, 2012: en cada uno de estos años Izquierda Unida llevó al Congreso la petición de despenalizar la eutanasia.

Llegó la XI Legislatura en 2016 y en con ella la posibilidad de trabajar en un grupo más amplio como era el Confederal de Unidos Podemos, en el que la sensibilidad con este derecho era compartida por las confluencias y teníamos, pensábamos entonces, una mayor fuerza parlamentaria para conseguirlo. La mayoría de la población, nos decían las encuestas, estaba a favor de una regulación de la eutanasia y el suicido asistido. Nos reunimos con DMD nada más arrancar el trabajo parlamentario, y para octubre de 2016 ya teníamos un grupo de alrededor de 20 referentes a nivel jurídico, médico y de enfermería, bioético y filosófico, sociológico, con quienes elaborar una ley con garantías, que recogiera lo mejor de otras experiencias ya rodadas. En marzo de 2017 conseguimos convencer al resto de nuestro Grupo Parlamentario para llevarla a debate al pleno del Congreso.

Y vivimos probablemente uno de los tragos más amargos de la legislatura: el PSOE se une C’s en la abstención lo que, unido al previsible voto en contra del PP, impide su tramitación.

En junio de 2017 volvimos a intentarlo, esta vez con una enmienda a la totalidad a la Proposición de ley de Ciudadanos sobre los cuidados paliativos. Era una iniciativa, la de la formación naranja, no tan urgente cuando las leyes autonómicas ya cubrían este asunto. Proponemos no solo mejorarla, sino que incluimos en nuestra enmienda una segunda parte en la que despenalizar y regular la eutanasia. Una vez más no salió por responsabilidad directa de PSOE, PP y C’s.

Pedro Sánchez se reunía por aquel entonces con nuestro Coordinador Federal, Alberto Garzón, comprometiéndose a traer la ley de eutanasia a este país mientras en cuestión de días u horas se negaba a lo que realmente importa: los votos emitidos en el Pleno.

Después de una moción de censura que apoyamos, y que les lleva al gobierno, el PSOE al fin se une a UP y otros grupos para aprobar una propuesta de mera despenalización que viene al Congreso desde el Parlament de Catalunya. Pocas semanas después trae su propia propuesta de regulación: una copia devaluada de esa misma ley que nos rechazaron meses antes para su debate en el Congreso. Sí, habían cogido esa ley que nos rechazaron como borrador para la suya. Nuestro grupo tenía claro que la responsabilidad que tenemos con aquellas personas que sufren es nuestra prioridad absoluta, así que por supuesto que apoyamos su admisión a trámite, con la tristeza de ver cómo habíamos perdido dos años preciosos, durante los cuales hemos conocido casos que podrían haberse evitado. Finalmente la disolución de las Cortes ha evitado la tramitación de la ley y todo este trabajo ha decaído. En la próxima legislatura habrá de empezar de nuevo.

Estos días nos sacudió la noticia de la detención de Ángel Hernández por acabar con la vida de su mujer, Mª José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple y quien había solicitado repetidamente acabar con su sufrimiento. Y vimos, entre otros y otras, a Pedro Sánchez compungido, reclamando la necesidad de que la eutanasia sea una realidad en nuestro país. Hay pocas cosas que sean más detestables en política que hacer oportunismo con el dolor de la gente: debemos pedirles que reconozcan su falta de valentía, su responsabilidad en que en este país se muera mal y exigirles el compromiso serio de acabar con tanto sufrimiento.

Nosotras somos confiables: llevamos desde 1998 en el lado correcto de la historia. Y seguimos estando ahí, con la mano tendida a quienes también quieran construir un país donde se viva y se muera con dignidad.

Publicado en el Nº 326 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2019

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