Esperando a los bárbaros

Organización Hay que organizar socialmente una hegemonía anticapitalista y antifascista, para no caer en esa trampa que se va a poner de moda... de que hay que elegir entre capitalismo y fascismo.

Felipe Alcaraz Masats 21/05/2019

El 28 abril ha funcionado, en gran parte, una categoría ideológica con amplia hegemonía en el imaginario colectivo: No pasarán. Y así ha sido. Es la gran victoria de la jornada electoral: que el desplome del PP se haya visto acompañado por una suma imposible de las derechas y del neofascismo. Pero ojo: VOX está ahí, y así, con esos porcentajes (en Andalucía y en España) empezó a funcionar en toda Europa, en un crescendo que, al par, significaba el encogimiento de la izquierda transformadora. Hay que saludar a la gente (de modo especial a las mujeres) y celebrar con ellos la victoria en este primer combate. Y ojalá pudiéramos celebrar la planificación conjunta del resto de los combates, preparándonos para las excrecencias ultraderechistas del malestar que seguirá creando un capitalismo cada vez más voraz, que basa sus indicadores de crecimiento en los nómadas y los precarios, y que pretende colonizar el sentimiento cabreado de las gentes (esos héroes de la cotidianidad) en los barrios y en los pueblos. No sólo hay que celebrar, ahora hay que debatir, y después es preciso organizar: no existe hegemonía antagonista sin organización.

Se oyó en la noche electoral que el objetivo de UP era un gobierno de coalición. No se habló del retroceso electoral y organizativo, y de la necesidad de organizar el contraataque con la gente. Inmediatamente salió un representante de Sánchez a decirnos que su prioridad pasaba por un gobierno monocolor con apoyos desde fuera. Y los primeros apoyos que tuvo procedieron del mundo de las organizaciones empresariales. No hemos terminado de captar esa sutileza del IBEX-35, que desde el principio sabía que, junto a las opciones PSOE-UP y PSOE-Cs había otras, quizás más cercanas. Y ahora, en la larga espera, con elecciones de nuevo, que tienen su puerto el 26M, deberemos tener cuidado con los nudillos. Piénsese en la posibilidad de que los apoyos de fuera también incluyen, en los temas llamados de estado, al PP y a Cs, que pronto han dejado clara esta disponibilidad.

Modestamente creo que la alternativa real a esta situación es (que nadie espere un titular) la organización social, popular, de un proyecto, y un programa, de cambio en profundidad. La organización real, material, de un bloque social crítico y alternativo, de izquierdas y antifascista.

Hay que organizar. Y no se trata, en ningún caso, de un proyecto con sesgo militar. No se trata de desfilar. Se trata de organizar la hegemonía, y para eso hace falta saber cuál es el imaginario sobre el cual vamos a montar la estrategia de convencimiento. Y en estos momentos se cae por su peso que se trata de organizar socialmente una hegemonía anticapitalista y antifascista, para no caer en esa trampa que se va a poner de moda, que no es otra que el ofrecimiento que se está haciendo de que hay que elegir entre capitalismo y fascismo.

Publicado en el Nº 326 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2019

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