Acerca del libro 'Crépuscule' de Juan Branco, abogado y periodistaEl Crepúsculo que no quieren que veamos desde nuestra oscuridad Juan Branco no se limita a criticar la política de Macron sino que desnuda las interioridades de un sistema económico-político-mediático que está cortocircuitando los mecanismos de salvaguardia de nuestra democracia.

José María Alfaya 21/05/2019

En noviembre de 2018 salen los «chalecos amarillos» a la palestra francesa.

El 20 de febrero de 2019, María Luisa Gaspar publica en CTXT una entrevista con Juan Branco, personaje fascinante cuyo último libro publicado motiva esta reflexión.

La misma entrevista es reproducida por Rebelión el 26 de febrero.

El libro de Juan Branco, Crépuscule, sale a la luz en marzo de 2019.

Juan Branco, abogado y periodista, formado en algunos de los centros de la élite académica francesa, (“normalianos” de la E.N.S, -Escuela Normal Superior-, “enarcas” de la E.N.A… -Escuela Nacional de Administración-…nada que ver con el “harvardearavaca” ) publica en su blog una requisitoria contra la política de Macron que se difunde por Internet primeramente y luego en forma de libro que puede comprarse (en su versión francesa) con mucha facilidad.

Juan Branco no se limita a criticar la política de Macron sino que desnuda las interioridades de un sistema económico-político-mediático que está cortocircuitando los mecanismos de salvaguardia de nuestra democracia, permitiendo que se establezca un poder cuya legitimidad es, aún más que dudosa, necesariamente cuestionada porque el interés propio de una minoría, en conflicto con el interés general, se ha erigido en norma y los “hombres del poder” han sido entronizados para mantener el orden en y del saqueo.

Como dice Branco: “No son corruptos. Son la corrupción”.

Lo que resulta apasionante y significativo es el escaso eco que el “caso Juan Branco” y su “traición de clase” ha producido en la prensa española (incluida la que parecería crítica o incluso antisistema, si no fuera por un clamoroso silencio como éste). No repetiremos lo que, en las referencias ya aportadas al comienzo de estas notas, puede conocerse de Juan Branco: su historia personal, su militancia y sus demoledores análisis sobre la «macronía». Leyendo «Crépuscule» no hacen falta subtítulos en español para entender la película porno-capitalista que Branco nos cuenta con tantos y tan apabullantes pormenores porque, aunque Francia no sea España, el sis-tema imperante es el mismo y los paralelismos surgen incontenibles cuando se describe cómo se forma, se compincha y se instala una élite de saqueadores, una oligarquía que, en el caso francés, pone en peligro la propia esencia republicana y en el español nos aleja aún más de las referencias democráticas.

“Pase lo que pase, va a haber rupturas fuertes en Francia, porque el nivel de ausencia de democracia ha llegado a niveles exagerados”, dice Juan Branco. Nosotros podemos percibir que, en cuanto a nivel de ausencia de democracia, no vamos a la zaga de los franceses. También aquí se nota mucho la ausencia del espacio intelectual en sintonía y solidaridad con la movilización social.

Pero donde los españoles ofrecemos matices suculentos, con más tocino que chicha, es en los perfiles de nuestros “hombres del poder». Lean la descripción que Branco hace de uno de los suyos y piensen luego que las comparaciones son odiosas: «Él era ya un privilegiado desde la cuna, hijo de un gran profesor de medicina y jefe del servicio de un hospital que ganaba un sueldo que le situaba entre el 0,5 % que más ganaba en Francia. Pero se integró en la élite nacional por concurso, esa ideología de la meritocracia que te hace creer que llegaste a la cima por tu valor, y no por mecanismos de reproducción social, cuando, en realidad, en la ENA”… (Escuela Nacional de Administración, vivero de cargos de élite de la Administración francesa) …” y en la Escuela Normal Superior hay solo un 1% de hijos de obreros y empleados. Es decir que son escuelas de reproducción de la élite y sus privilegios. Su proceso fue muy laborioso, pues tuvo que dedicar cinco años para lograr entrar en la ENA, al segundo intento, tras tres tentativas fallidas en la ENS. Ha gastado tanta energía para ser adoptado por ese régimen que ha terminado por creerse un genio».

Celebramos este mes de abril el Día del Libro y de la Lectura. Hagan un esfuerzo y léanse lo de Juan Branco. Dediquemos el esfuerzo de leer y entender, como hace el autor con su texto, a quienes no renuncian a su dignidad. Para “armar los espíritus”. Apenas cuesta un click de ordenador. Y luego podremos alumbrar nuestras entendederas con la luminosidad lúcida de ese crepúsculo, tan evidente, que no quieren que lo contemplemos.

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