Las cadenas rotas

En los años noventa los gobiernos serviles de PP y PSOE al Tratado de Maastricht desmantelaron cada industria y sector estratégico de este paísLa cuenta atrás ¿Por qué se deja caer nuestra industria en lugar de apostar por ella para frenar la desregularización del mercado laboral? ¿Por qué los sectores claves como la siderurgia y el naval fueron los primeros desmantelados?

Vanessa Angustia 22/05/2019

Hace unos días visité Sestao y pude entrevistarme con los trabajadores de La Naval. La Naval y Sestao, son seguramente, el mejor ejemplo del plan de dos velocidades de la Unión Europea, el mejor ejemplo de por qué la Unión Europea era el plan de la Europa de los Mercados y por qué resulta imprescindible impugnar las bases de un espacio que, lejos de ser democrático y en defensa de los pueblos, ataca la soberanía y nos relega a los márgenes.

Desindustrializar era la primera fase esencial del Tratado de Maastricht y a lo largo de los años noventa los gobiernos serviles de PP y PSOE desmantelaron cada industria y sector estratégico de este país, bien con el cierre, bien con la privatización. Completado de forma más o menos satisfactoria el final del proceso desindustrializador hilaba ya con el comienzo de la apertura al capital transnacional que completa el proceso de empobrecimiento de la clase trabajadora y la pérdida de PIB y del control de los sectores estratégicos. Por supuesto la tercera fase se avanzaba en ese proceso, el reto estaba en desprestigiar, privatizar y comercializar los servicios públicos.

La Naval en Sestao, Alcoa en A Coruña y Avilés, la lucha de sus trabajadores por mostrar la verdad y asegurar no sólo sus puestos de trabajo, sino el futuro de las comarcas donde desarrollan su actividad, son la dignidad frente a las mentiras del Gobierno. Y ambas están en cuenta atrás. Francia participa de forma pública en 19 empresas, en Alemania participa en el Grupo Volkswagen, Italia realizó intervención pública en una planta de la propia Alcoa... pero el Gobierno de España dice que la UE no permite intervención.

¿Cuáles son las razones del Gobierno para mentir? La compra de ambas industrias es legal: se realizaría una compra pública por parte del Estado en condiciones normales de mercado y no necesitaría la aprobación de la Comisión Europea, que sí se reserva el derecho de revisarlas. El mecanismo evitaría además una bajada de la inversión y la actividad que puedan perjudicar aun más a las industrias. La Naval, sus trabajadores, demuestran la viabilidad para la carga de trabajo necesaria para la recuperación de la comarca, la actividad de Alcoa se reconoce como estratégica en los reglamentos de la UE.

La compra está totalmente reglada por nuestro orden constitucional, la permanencia en el sector público avalada por el deber de proteger los sectores estratégicos, la herramienta operativa en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la apuesta de futuro en reducir el paro, generar puestos de trabajo y salario dignos y ser competitivas frente a los mercados depredadores para los derechos laborales, ambientales y de recursos que se abren paso: dumping social, deslocalización, economía de servicios, trabajadoras y trabajadores que no llegan a fin de mes.

¿Por qué se deja caer nuestra industria? ¿Por qué los sectores claves como la siderurgia y el naval fueron los primeros desmantelados? ¿Por qué la Energía está secuestrada por puertas giratorias que impiden la reindustrialización? ¿Por qué no apuestan por la industria para frenar la desregularización del mercado laboral? Para mí, la respuesta es cruel y clara: PP y PSOE no se opusieron al Tratado de Maastricht, porque PP y PSOE redactaron el Tratado de Maastricht. Sí hay alternativa al neoliberalismo en España y en Europa.

Publicado en el Nº 326 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2019

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