Candidato a la Alcaldía de Madrid por Madrid en Pie MunicipalistaCarlos Sánchez Mato: “Presentamos una alternativa para quienes consideran que su Madrid no es el de los recortes y políticas de la derecha impuestas por Montoro y aceptadas por Manuela Carmena” Hemos demostrado, con nuestra actuación durante estos años, que nosotros somos inmunes a las presiones. Que no vamos a hincar la rodilla ante las presiones del BBVA ni de las grandes empresas.

Gema Delgado 23/05/2019

Carlos Sánchez Mato (Madrid 1970) fue el concejal que durante dos años y medio estuvo al frente de la Delegación de Economía y Hacienda en el Ayuntamiento de Madrid, hasta que su alcaldesa Manuela Carmena lo destituyó por negarse a aceptar el plan de ajuste de gasto que imponía el ministro Montoro. El balance de su gestión se resume, entre otras cosas, por demostrar que se podía aumentar el gasto social en un 73% y la inversión en un 102%, y hacerlo además compatible con un superávit en las cuentas municipales de 1.000 millones de euros anuales y haber reducido la deuda más de 2.000 millones de euros.

Dejó más hitos como las cláusulas sociales en la contratación pública, que fue pionero en este país, y el compromiso del consistorio a consumir energía 100% de empresas sostenibles, a pesar de las presiones de las eléctricas. Demostró que, si hay voluntad, hay capacidad de transformación desde las instituciones.

También intentó sacar adelante una comisión de investigación sobre la gestión de las tres legislaturas anteriores del PP, con Alberto Gallardón y Ana Botella, que incluía una auditoría de la deuda municipal, que aumentó en un 780%, investigar la gestión de empresas públicas como la Empresa Municipal de Vivienda, Calle 30 y la contratación de obras y los sobrecostes que las acompañaban. La Comisión se constituyó pero la Justicia impidió que se investigara nada.

Ahora Sánchez Mato encabeza la candidatura de Madrid en Pie, formada por Izquierda Unida, a cuya dirección pertenece, Anticapitalistas y la Bancada Municipalista. Se comprometen a ser garantes de una política de izquierdas y a continuar con la gestión que el cabecera de lista llevaba en la concejalía de Economía y Hacienda hasta su destitución.

Julio Anguita, en un reciente encuentro que mantuvieron en Córdoba la semana pasada, ha dicho de él que afortunadamente es un hombre incómodo para el poder porque lucha por los demás frente a aquellos que son más cómodos porque antes que luchar por los demás luchan por ellos mismos. “Si Carlos y algunos más entran en el Ayuntamiento, habrá entrado una vanguardia de un cambio que tendrá que hacerse con mucho trabajo. No se puede desperdiciar esa fuerza”


¿Qué representa la candidatura de Madrid en Pie Municipalista en estas elecciones municipales?

Es clave porque es la única candidatura que ha quedado a la izquierda en el tablero político de la ciudad de Madrid.
Si no nos presentáramos dejaríamos huérfano un espacio político que es el que representa ese Madrid del voto rebelde, del voto del 15-M, del voto de no conformarse cuando les dicen que no se pueden hacer las cosas, sobre todo cuando en la primera parte del mandato, en la que estuve al frente de Economía y Hacienda, hemos demostrado que sí se ha podido combatir la política de recortes y sí se han sido podido hacer las cosas de una forma distinta. Y porque cuando nos dijeron que no se podía reducir la deuda, no sólo la redujimos más de un 40%, sino que además aumentamos un 74% el gasto social y duplicamos la inversión. Lo hicimos.

Madrid en Pie Municipalista permite que toda estas personas no se queden en su casa sin votar el 26 de mayo.

Es precisamente la gente que nunca os votaría la que os acusa de haber dividido a la izquierda, ¿Cómo se ha llegado a esta fragmentación?

Quien abandonó el espacio político que construimos con tanto esfuerzo y tanto trabajo en 2014 y 2015 ha sido Manuela Carmena que dijo que Ahora Madrid ya no le parecía la herramienta con la que tenía que trabajar de cara a las elecciones de 2019. Quien se saltó los mecanismos de deliberación y de decisión colectiva fue ella y las personas de su equipo.

Nosotros solo hemos querido conservar esa unidad popular que además alcanzó un excelente resultado. No ganamos las elecciones pero pudimos formar gobierno y realizar cambios muy importantes en la ciudad de Madrid, pero cambios insuficientes.

"Madrid en Pie Municipalista permite que toda la gente del voto rebelde, del voto del 15-M, del voto de no conformarse cuando les dicen que no se pueden hacer las cosas, no se vaya a la abstención"


¿Qué ha quedado de ese Ahora Madrid que nació con tanto entusiasmo y tanta ilusión?

Un buen programa trabajado y deliberado colectivamente. Los y las que hemos permanecido fieles al espíritu que impulsó ese Madrid rebelde del 15-M de hace ocho años entendíamos que el programa es un contrato con la clase trabajadora a la que queremos representar, y no un conjunto de sugerencias. Por lo tanto, era importante que fuéramos fieles a esa situación y presentaremos una alternativa para toda aquella gente que considera que su Madrid no es el Madrid de los recortes y el de las políticas de la derecha impuestas por Montoro y aceptadas por Manuela Carmena si no el Madrid de eliminar la desigualdad y luchar por una justicia que reconozca a los más débiles la ciudad.

Es como si este gobierno municipal hubiera tenido dos legislaturas en una, dos etapas marcadas por tu cese al frente de la Delegación de Economía y Hacienda.

Lo que ocurrió fue que en la primera parte del mandato tuvimos un impulso de crecimiento del presupuesto absolutamente descomunal a lo que veníamos viviendo en nuestra ciudad después de dos décadas de actuaciones del Partido Popular totalmente desfavorables para el conjunto de la ciudad. Conseguimos incrementar el gasto público en 800 millones de euros. Jamás se ha invertido tanto en la ciudad a la vez que se reducía la deuda. Hemos demostrado solvencia sobrada para gestionar los recursos públicos de la ciudad.. Pero luego todo ese trabajo fue menoscabado cuando la alcaldesa aceptó el plan que el ministro Montoro y el PP imponían a la ciudad. Y a partir de ahí se produce lógicamente una fractura en el cumplimiento de nuestro programa.

Fue algo absolutamente ilógico porque las necesidades en la ciudad de Madrid son elevadísimas y tenemos recursos para actuar contra esas desigualdades. A nadie le puede entrar en la cabeza que teniendo 1.250 millones de euros en las cuentas bancarias del Ayuntamiento haya gente sin techo en nuestra ciudad. O que habiendo esa enorme cantidad de dinero no se hayan realizados determinados equipamientos públicos en la periferia, en los barrios que más lo necesitan y que siempre han sufrido una situación de penuria y precariedad.

En la segunda parte de la legislatura ya se disminuyó a la décima parte el incremento de presupuesto que habíamos tenido en la primera parte de la legislatura.

A eso se suma la deriva por parte del concejal de Desarrollo Urbano Sostenible y de la propia alcaldesa de apoyar desarrollos urbanísticos contra los que nos habíamos manifestado en los años 2014 y 2015, y sin explicarlos públicamente. Hablo de desarrollos urbanísticos como el de Chamartín que lo único que van a abonar son las cuentas de resultados de grandes corporaciones, fundamentalmente las del BBVA y las de la constructora San José. No tiene ningún sentido que el interés público, en una zona en la que el 75% del suelo es de todos y todas, vaya a estimular el negocio y la especulación inmobiliaria precisamente con el enorme problema de vivienda que tenemos en Madrid.

De hecho la política urbanística y las propuestas sobre cómo desarrollar la función social de la vivienda frente a la creciente mercantilización de la misma es uno de los puntos que más diferencia a las dos candidaturas que salieron de este gobierno municipal.

Es una diferencia fundamental. Nosotros defendemos que la vivienda no debe ser objeto de mercantilización y que las administraciones públicas tienen que jugar un papel en esa situación de verdadera emergencia social que tenemos en este momento. Esa emergencia que no solo sufren las personas que son desahuciadas de sus viviendas, también la sufren las que son incapaces de tener un proyecto de vida digno porque tienen que dedicar porcentajes absolutamente vergonzantes de sus ingresos a pagar el alquiler o la hipoteca como si fuera algo inevitable, cuando no lo es.

"De poco sirve dar el voto a un partido que dice ser de izquierdas si luego ese partido hace políticas de derechas"


Manuela Carmena, por su parte, ha intentado lo que ni siquiera se hubiera atrevido a hacer Ana Botella, aprobar in extremis la operación especulativa de Chamartín a 5 días de elecciones.

La ciudad de Madrid ha subido enormemente el precio de los alquileres, en concreto un 10% el año pasado y un 15% el anterior. ¿Cuál es vuestra política de vivienda para luchar contra esa burbuja inmobiliaria?

En Madrid sólo el 1% de la vivienda es pública, 10 veces menos que en la media de las ciudades europeas. Nosotros vamos a poner hasta 50.000 viviendas públicas de alquiler social en los próximos ocho años a un precio medio de 100 euros al mes, porque el alquiler social tiene que estar relacionado con los ingresos que tiene la persona o la familia. Y es viable porque lo hemos trabajado en nuestra memoria económica y hemos visto que se puede hacer. Eso, además, produciría una bajada de precios en un mercado en el que desgraciadamente la vivienda se ha mercantilizado. Y también habrá más viviendas de emergencia para las personas que se han quedado sin techo.

En cuanto a la fijación máxima de precios de alquiler, tiene que haber una regulación estatal o de la comunidad autónoma que permita actuar, pero el Ayuntamiento, como operador público de vivienda, puede sacar vivienda pública. Y hay dinero para hacerlo, sólo falta voluntad. Para eso hay que utilizar el terreno público que tenemos y no vendérselo al BBVA para que haga negocio con él.
En nuestro programa también está frenar los pelotazos urbanísticos, aumentar los controles y limitaciones a los apartamentos turísticos que están echando a los vecinos de sus barrios y recuperar la viviendas sin uso que están en manos de los fondos buitres y de la banca, a la que el gobierno dio mas de 60.000 millones de euros y todavía nadie ha sabido exigirles que los devuelvan.

Cuentas que en la primera parte de la legislatura se perdió una oportunidad histórica de dar un golpe al austericidio. Decía Julio Anguita, cuando te reuniste con él la semana pasada, que lo revolucionario no es llegar al gobierno, que lo revolucionario es cuando ya se ha llegado y toca enfrentarse al poder y a las tensiones que el gobierno ejerce contra tí.

Somos conscientes de que la llegada al gobierno en ciudades muy importantes, como puede ser Madrid y otros ayuntamientos en los que gobernamos desde 2015, nos supondría una presión adicional por parte de la derecha política y de esa parte de poderes fácticos que no necesitan presentarse a las elecciones para dirigir las políticas. Éramos conscientes de que eso iba a ocurrir. Lo que lógicamente era menos esperable es que en el propio marco de Ahora Madrid hubiera personas que se rindieran tan fácilmente a esas presiones. También es verdad que las presiones fueron duras y persistentes, pero nuestro objetivo siempre tiene que ser servir a los intereses del pueblo y no a los intereses de quienes quieren sabotear la acción del gobierno.

Es que si no el mensaje que mandamos es perverso. Si la gente considera que somos una herramienta útil, les pedimos que nos voten y luego cuando llegamos al gobierno acabamos haciendo las mismas políticas que el centro-derecha, no solamente dejarán de considerarnos un elemento útil para la transformación sino que este domingo se quedarán en casa. Y luego hay quiénes se lamentan de que haya una abstención alta en los barrios obreros. Habría que recordar lo que hizo el Partido Socialista hace tres décadas cuando, incluso con mayoría absoluta, realizó reformas laborales que abrieron paso a contratos de enorme precariedad, cuando Felipe González decidió vender su alma al diablo del capital. Fue justo en aquella época cuando comenzó mi militancia política, a los 15 años.

¿En qué otras cosas se diferencia vuestra programa del de otras fuerzas progresistas que se presentan en estas elecciones municipales en la ciudad de Madrid?

Pues, en primer lugar, destacaría el hecho y la convicción firme de que hemos demostrado, con nuestra actuación durante estos años, que nosotros somos inmunes a las presiones. Que no nos vamos a rendir, ni a doblegar y a hincar la rodilla ante las presiones del BBVA ni de las grandes empresas; ni tampoco del propio Villarejo que se querelló contra mí, junto con al PP, por investigar la corrupción del Partido Popular. Nosotros no cejamos en nuestros objetivos y para eso vamos a las instituciones. No tenía que ser ningún mérito, pero en este caso, por desgracia, nos hemos quedado solos y solas.

En segundo lugar, planteamos propuestas muy concretas que se derivan de la enorme capacidad que tiene Madrid como ayuntamiento para hacer políticas que mejoran la vida de la gente. Y claro, lo que algunos plantean es que hay que seguir las directrices que Bruselas impone y no invertir ese dinero, por ejemplo, en lo que nosotros vamos a hacer como es poner hasta 50.000 viviendas a disposición del parque público de vivienda de Madrid y crear una renta social mínima que permita que la gente que está en una situación de mayor vulnerabilidad pueda recibir unos ingresos de hasta 700 €.

Y, por último, el desarrollo de una cláusula social que es fundamental y que tiene que ver muchísimo con cómo están siendo tratados los trabajadores y trabajadoras que trabajan para el Ayuntamiento a través de empresas y obligar a que ninguna empresa pueda contratar a nadie por menos de 1.200 €. Vamos a hacer que el Ayuntamiento remunicipalice los servicios que están siendo prestados de manera indirecta para que esos servicios y esas políticas públicas se puedan realizar por menos dinero y mejor prestación. El ejemplo más claro es la limpieza. Nosotros somos los únicos que presentamos un programa en el que figura la recuperación de servicio público de limpieza, para que se preste directamente, y además planteamos que con el mismo coste que tenemos actualmente podríamos contratar hasta 2.000 trabajadores más según hemos hablado y pactado con Comisiones Obreras que es el sindicato mayoritario en el sector de la limpieza. Al contratar directamente se ahorran el dinero que va a los beneficios empresariales y lo que se paga de IVA.

"A nadie le puede entrar en la cabeza que teniendo 1.250 millones de euros en las cuentas bancarias del Ayuntamiento haya gente sin techo en nuestra ciudad"


La recuperación del Metro por parte del Ayuntamiento es otro de los puntos del programa de Madrid en Pie Municipalista.

Es un elemento fundamental para que el Ayuntamiento de Madrid tenga algo que decir de verdad en las políticas de movilidad marcadas en estos momentos por el Consorcio Regional de Transporte de Madrid.

En la actualidad el Consorcio está dominado por la Comunidad Autónoma, que tiene mucha importancia en las políticas de movilidad pero que en la ciudad de Madrid está actuando incluso como elemento casi saboteador de las actuaciones que se están llevando a cabo en Madrid Central. Queremos recuperar las acciones de Metro que Gallardón vendió en 2011, que son el 75%, y a partir de un Metro que ha arruinado el Partido Popular durante estos años, realizar una inversión en la línea 11 para cerrar esa periferia de Madrid en la de Plaza Elíptica y también prolongar la línea 2 hasta los desarrollos urbanísticos del barrio de El Cañaveral que no tiene más transporte público más que la línea de la EMT que hemos puesto recientemente.

En la Comunidad de Madrid, la más rica, una de cada cinco personas son pobre. La ciudad no se queda atrás, la salud, el paro, la vivienda, la educación... dependen del barrio.

Madrid es uno de los ejemplos más sangrantes de esa desigualdad. Hasta la esperanza de vida de los habitantes depende del código postal en el que vives. No se invierte y se gasta lo mismo en unos barrios que en otros. Ni siquiera en la limpieza: en Arguelles se gasta el doble que en Aluche o en Ciudad Lineal, que tiene el doble de población. Y eso no tiene sentido porque todos somos iguales y tenemos que ser iguales para el Ayuntamiento de Madrid.

Una vez todos apelan al voto útil. ¿Cuál es el voto útil?

El voto útil es el que responde a la realización de las políticas por las que llevamos peleando tantos y tantos años. El que actúe antes las enormes y lacerantes desigualdades que hay en la ciudad de Madrid. El voto útil es el que se compromete a atender a la gente en los barrios, el que trabaje para que haya equipamientos públicos en los mismos.

De poco sirve dar el voto a un partido que dice ser de izquierdas si luego ese partido hace políticas de derechas. A eso ya hemos estamos suficientemente acostumbrados en el pasado. De poco nos sirvió que en 2011 hubiera un partido socialista gobernando en Moncloa para que inmediatamente se pusiera de acuerdo con Rajoy para cambiar la Constitución con unas leyes austericidas que tanto han oprimido a los Ayuntamientos y al conjunto de la Administración.

El voto a Madrid en Pie Municipalista servirá para que podamos condicionar que las políticas que se puedan hacer en el Ayuntamiento de Madrid vayan más a la izquierda de lo que pueda hacer la socialdemocracia. En 2015, sabiendo que la amalgama que había en Ahora Madrid era muy heterogénea, desde la lista de IU explicitamos que lo que pretendíamos y queríamos era poder teñir de rojo las políticas que se pudieran realizar en Ahora Madrid, aportando nuestro acervo político, nuestros conocimientos y nuestra posición ideológica. Y eso es lo que nos hubiera gustado seguir haciendo en el mismo marco. No nos han dejado, así que ahora lo haremos desde Madrid en Pie.

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