México: nuevo ciclo popular latinoamericano Para lograr sus objetivos, López Obrador tendrá que tocar resortes económicos que no se quedarán callados, sobre todo cuando ataque el tema impositivo o la tierra y la producción agrícola, ya que ahí están los intereses de las corporaciones yankis.

Jorge Grela 18/06/2019

Pero ya se acercan los grandes mares de la vida moderna a las estrechas casas de la Edad Media mexicana: la maquinaria, el pensamiento científico y la teoría política.
John Reed, México Insurgente

Los Estados Unidos de México tienen una población estimada de aproximadamente 120 millones de habitantes. La importancia de su economía hace que pertenezca al famoso G20, pese a lo cual y merced a la gran brecha entre ricos y pobres, hace que casi el 57 % de sus habitantes vivan en pobreza o extrema pobreza. La violencia es pan de cada día, las matanzas generadas por el narcotráfico o por fuerzas institucionales corruptas son conocidas. Casos como el de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, o los incesantes feminicidios de Ciudad Juárez dan la pauta de la violación sistemática de los derechos humanos en el país norteamericano. Una frontera de más de 3.000 km con USA con la consecuente e histórica presión económica y militar yanqui, hace realidad esa frase popular que dice “pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos”. Su economía dependiente se vio agravada merced al Tratado de Libre comercio que beneficia sobre todo a los EEUU y a Canadá y perjudica sobre todo al campesinado pequeño y mediano.

En este marco doblemente corrupto, tiene lugar en julio de 2018 el triunfo arrollador de las fuerzas políticas encabezadas por Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En la Cámara de Diputados su partido-movimiento, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) cuenta con 256 de los 500 diputados y diputadas, el 51,2%, que alcanza el 62,8% si se suman los diputados y diputadas de la coalición ganadora Juntos Haremos Historia: 28 del Partido del Trabajo (PT) y 30 del Partido Encuentro Social (PES). En el Senado MORENA cuenta con 59 senadores y senadoras (46,09%), cifra que asciende a 70 de 128 (54,7%) si sumamos a la coalición. [1]

Luego de ver como otros procesos latinoamericanos se han visto derrotados o estancados, el proceso mexicano que se acaba de inaugurar despierta sentimientos mezclados de esperanza y descreimiento. Lo cierto es que, tal como decíamos en febrero en estas mismas páginas, “El triunfo en México de López Obrador (…) insufla nuevos aires y puede ejemplificar el inicio de un nuevo ciclo en América Latina y el Caribe, en el que la idea de “todos los derechos para todas las personas” se vaya haciendo realidad”.

En el transcurso de sus primeros meses como mandatario, su popularidad creció hasta el 80%. Quizá debido a algunas de las medidas iniciales que ha tomado, como por ejemplo la cancelación de un multimillonario proyecto de aeropuerto que derivaría en ingentes beneficios para empresas constructoras cercanas al Partido de la Revolución Institucional (PRI). Cabe destacar que el proyecto preveía la construcción en zonas de grandes acuíferos que haría necesaria una permanente y costosa tarea de mantenimiento. Junto a esto su negativa a habitar el Palacio Presidencial, y dedicarlo a Centro Cultural, así como la reducción del salario presidencial al 60%, y una ley que dice que ningún funcionario puede ganar más que el Presidente.

En el proyecto de presupuesto, presenta un significativo aumento del apoyo a PEMEX, la petrolera estatal.

Plantea también la necesidad de combatir uno de los pilares de la violencia, como es el narcotráfico. En ese combate endurece el enfrentamiento con los cárteles de la droga y la corrupción policial e institucional, al tiempo que amnistía al campesinado condenado por narcotráfico. Establece las bases, mediante becas, para lograr que más de 2,6 millones de jóvenes se incorporen al trabajo o al estudio para alejarlos de los circuitos de delincuencia. En este campo, se destaca la creación de un cuerpo especial en el que involucra miembros del ejército y la marina, dejando de lado a la Policía Federal, ya que como señala Arkonada en el trabajo mencionado, existirían informes de inteligencia respecto a la infiltración mafiosa en cuerpos policiales.

Empieza bien la experiencia presidencial de López Obrador. Con elementos simbólicos y otros muy concretos. AMLO ha demostrado a lo largo de su trayectoria que no se amilana ante derrotas. Cuando se presentó a las presidenciales de 2006 le quitaron el triunfo mediante fraude abundantemente documentado. Y eso lo impulsó a recorrer todos y cada uno de los municipios mexicanos en una especie de campaña electoral permanente, lo cual le hizo conocedor de la profunda realidad social mexicana. Su fortaleza y carisma personal, son también su debilidad, ya que la implantación partidaria es aún débil. Y para lograr sus objetivos tendrá que tocar resortes económicos que no se quedarán callados, sobre todo cuando ataque el tema impositivo. O el tema de la tierra y la producción agrícola, ya que ahí están los intereses de las corporaciones yanquis.

Consciente de esta situación, y de la diversidad en la alianza política que lo encumbró, López Obrador no afronta cambios en todos los frentes. Es probable que lo vaya haciendo en forma paulatina, intentando que la población que lo avala se transforme en apoyo activo y organizado.

Habrá movilizaciones y choque de intereses, pero para ello ha dicho ya que en ningún momento llamará a la represión de las luchas sociales. Del acto de su toma de posesión presidencial hay detalles importantes, tales como la invitación a los presidentes Nicolás Maduro y Daniel Ortega, discutidos por el Imperio, y su discurso en el que reivindica a Simón Bolívar, Martí y Benito Juárez.

Indudablemente el Departamento de Estado USA está ya trabajando para que AMLO no pueda cumplir con sus promesas de liquidar el neoliberalismo en México y que pueda avanzar en la construcción de una sociedad donde los derechos sean una realidad para todas las personas.

Por tanto, como dice Roberto Regalado [2], “El sistema social capitalista se defiende y contraataca, con todas sus fuerzas y por todos los medios y métodos a su alcance —legales, ilegales, criminales y hasta genocidas—, no solo a las fuerzas que pretenden derrocarlo y sustituirlo por otro sistema social, sino también a las que se proponen transformarlo o reformarlo en un sentido adverso a los intereses de las clases y los sectores sociales dominantes. Esta es una verdad que nunca debe sorprender a quienes emprendan alguno de los cursos de acción mencionados; con otras palabras, quienes asuman la tarea de derrocar, transformar o siquiera reformar al capitalismo en beneficio de los pueblos, han de prepararse para enfrentar y vencer su más feroz defensa y contraataque”.

Y para ello, pueblo organizado y profundización de reformas estructurales.

NOTAS:
1. Ver “El Ciclo Progresista en América Latina”, Compilador R. Regalado. Ed. Partido del Trabajo. Marzo 2019. Artículo: “El México de López Obrador: reformismo, ruptura y construcción de hegemonía” de Katu Arkonada.

2. Roberto Regalado es politólogo, doctor en Ciencias Filosóficas, licenciado en Periodismo y profesor de idioma inglés, miembro de la Sección de Literatura Histórico-Social de la Asociación de Escritores de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, y autor de libros, ensayos y artículos, compilador de antologías y editor de textos.

Publicado en el Nº 326 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2019

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