Irán es la última gran barrera para que EEUU convierta a Israel en la superpotencia de la regiónEl imperialismo israelí acecha Irán EEUU e Israel pretenden reconfigurar el mapa de la región y convertir los países grandes, vertebrados y estratégicos en mini Estados fallidos controlables.

Nazanín Armanian. Profesora Relaciones Internacionales 25/09/2019

En las últimas semanas los aviones israelíes han violado el espacio aéreo de Irak en varias ocasiones para bombardear las bases de la milicia gubernamental Hashed al-Shaabi (Fuerzas de Movilización Popular), dirigida por los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (GRII). La última vez que el estado judío agredió (abiertamente) Irak fue en 1980 destruyendo las instalaciones nucleares en Osorik, aunque sus soldados han sido incrustados en las tropas de EEUU que tienen ocupado el país desde el 2003. La acción responde a la orden de Netanyahu “atacar a las fuerzas iraníes allá donde se encuentren”. En el mes de abril y a petición de Tel Aviv, el presidente de EEUU Donald Trump incluyó a los GRII, -un ejército compuesto exclusivamente por los creyentes chiitas y fieles a la institución de Welayat-e faghih «Tutela del jurista islámico» (una especie de califato instaurado por el ayatolá Jomeini), que manda también sobre el ejército clásico, en la lista de grupos terroristas. Si bien Israel ya viene atacando las bases de Irán en Siria, y ha reanudado los ataques a Hizbolá en el Líbano, violando la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU que puso fin a una guerra de 2006 entre Israel y el Partido de Dios libanés, es la primera vez que se acerca tanto a las fronteras de Irán, para aumentar la “máxima presión” en palabras de Trump, sobre Irán que por otro lado está sufriendo un acoso militar-económico de EEUU y Reino Unido en el Golfo Pérsico, quienes pretenden impedir que Irán exporte su petróleo.

El régimen chiita instalado en Bagdad por EEUU en 2003, que teme la represalia de la resistencia contra unas diez bases militares del Pentágono, ni se atreve a señalar al invasor, afirmando que desconoce el autor, a pesar de que el propio Netanyahu ha reivindicado los ataques.

Irán es la última gran barrera para que EEUU convierta a Israel en la superpotencia de la región, ahora que juntos han desmantelado Irak, Libia y Siria, han balcanizado a Sudan -por el temor a las consecuencias de la primavera de Egipto-, han matado a Yemen, el primer país árabe con un gobierno marxista, bajo el fuego y de hambre y han abortado las “Primaveras” de Bahréin (sede de la V flota de EEUU), y de Egipto, el alma del mundo árabe, convirtiéndolo en un vasallo de su vasallo: Arabia Saudí.

Para lograr su objetivo final, a Israel no le basta ser el único país de la zona en tener armas nucleares, necesita también petróleo y gas (de Irak y Gaza), agua (de Siria) y territorio (de Cisjordania), razón del expansionismo militar, económico y financiero israelí. Pero, ¿no fue la República Islámica de Irán (RII) la que pretendía “borrar del mapa” a Israel?

Maquiavelo en Oriente

La política de la teocracia islámica respecto a Israel, sorprendente y compleja, ha sufrido una serie de cambios desde su fundación:

Entre 1979-1990: Ayatolá Jomeini, convencido de que una de las misiones que Alá le asignó fue desmantelar al país que ha ocupado las tierras «islámicas», que no «palestinas», matiz de suma importancia, apodó a Israel el «Pequeño Satanás», y mientras reservaba el “Gran” para EEUU entregó la llave de la embajada judía en Teherán a Yaser Arafat, el primer invitado extranjero de la RI. Horas después del encuentro histórico con el líder laico, sunnita y social demócrata palestino, Jomeini se arrepintió: Arafat se negó a expulsar a las fuerzas “ateas” de la OLP, destruir Israel e implantar un estado islámico palestino. Es así como Jomeini da comienzo a la nueva guerra “chiita-sunnita” en Oriente Próximo: decide cumplir con su objetivo al margen de la OLP, creando la organización Jihad Islámica Palestina, el Hizbolá libanés y las Fuerzas al Quds, el batallón exterior de los GRII, que operará en toda la región, también para derrocar a la familia al Saud que “ilegítimamente” se han convertido en los guardianes de las ciudades santas del islam, La Meca y Medina. Ahora bien, esta posición no le impedirá al ayatolá una cooperación militar con ambos Satanás contra el Irak “musulmán”: entre 1981 y 1983, la RII compra armas estadounidenses vía Israel por el valor de 500 millones de dólares, para rechazar la brutal invasión del ejército de Sadam Husein a Irán. Este dinero será transferido por Ronald Reagan a los «Contras» nicaragüenses para luchar contra los sandinistas, mientras el plan de Henry Kissinger llamado Doble Contención «Dual Containment Policy», tenía el objetivo de que ambas potencias se destruyeran mutuamente durante ocho años y así fortalecer la posición de Israel: morirá un millón de jóvenes de los dos naciones, quedarán mutilados otros 12 millones y sus economías, las más desarrollados de la región, caerán en picado. En el medio, Israel bombardea el reactor nuclear Osirak de Irak.

Entre 1991-2003: perder la guerra con Irak (país por el que debería pasar el ejército triunfante del islam para alcanzar Jerusalén, en el imaginario de Jomeini) y la destrucción de Irak por EEUU durante la Guerra del Golfo Pérsico, que exhibía el fin de la Unión Soviética, le demostrarán a la RII la imposibilidad de disolver el Estado israelí.

Desde 2003 hasta hoy. El uso de la «Pedagogía del terror» desde Irak y asesinato televisivo de Sadam, así como la inclusión de Irán en su Eje del Mal (a pesar de la colaboración de la RII con el Pentágono en derrocar a Sadam Husein), divide a la RII: Un sector «se radicaliza» organizando su defensa desde el Líbano, Siria, Gaza, Afganistán e Irak, creyendo que con el apoyo de los grupos afines ganaría una «guerra asimétrica» a EEUU-Israel. En esta «ofensiva» se explica también la infame conferencia sobre el Holocausto del 2006 en Teherán, invitando a los neonazis y al Ku Klux Klan, para presentarse como el campeón mundial del “anti-sionismo”: Ahmadineyad, su anfitrión, recibió el aplauso incluso de un sector de la izquierda indocta mundial, quienes nunca organizarían un evento de tales características en su propio país. Otro sector asimiló el mensaje de «cuando la barba del vecino veas cortar, pon la tuya a remojar»; tomando conciencia del mundo real archivará la idea de “Borrar a Israel” y utilizará su influencia en los países vecinos ya no para exportar su modelo de gobierno, sino para proteger, exclusivamente, a la RII: Teherán conseguirá el apoyo de los chiitas iraquíes para la intervención de EEUU a su país, y éste entregará el poder a los chiitas en Bagdad, provocando la monumental ira de Israel, los países árabes y Turquía, quienes impedirán la estabilidad en este país hasta expulsar a los chiitas poriranies del poder. Más adelante, los ejércitos de EEUU e Irán coordinarán la falsa lucha contra Daesh (el ejército privado del Pentágono para arrasar la región) en Irak. La naturaleza de la RII, una teocracia de extrema derecha ha sido incapaz de gestar una tercera postura: proteger los intereses nacionales de Irán, en vez de querer instalar teocracias, que siempre son de derecha, misóginas y reaccionarias, en los países de la zona o cooperar con el imperialismo. Una coexistencia pacífica entre ambos Estados también es una forma de defender la justa causa palestina. Si la RII acepta que Hamas o Hizbolá negocien con Tel Aviv un alto el fuego, por ejemplo, significa que negociar con Israel no es «haram» (prohibición religiosa): el propio Corán considera que en ciertas ocasiones un acto «haram», pueda convertirse en «halal»: puro pragmatismo.

Empieza la guerra Israelo-Irání

Una vez que EEUU-Israel convirtieron a Irak en una montaña de escombros y cenizas, se volcaron con la "contención" de Irán, aunque el presidente Barak Obama optará por métodos no bélicos, ya que su doctrina del Regreso a Asia está dirigida a parar el avance de China como rival en lugar de entretenerse en las “batalla de barrio” entre los vecinos de Oriente Próximo. Así las cosas, en 2010 el Mossad y la CIA envían el troyano Stuxnet a dos instalaciones nucleares iraníes, inhabilitándolas, y asesinan en las calles de Teherán a cuatro científicos nucleares del país. Y en 2012 empieza las negociaciones con la RII para que a cambio de paralizar su programa nuclear EEUU levante las sanciones. Tres años después se firma uno de los acuerdos más importantes contra el desarrollo de armas nucleares. Sin embargo, Arabia Saudí e Israel se oponen, 1) a la retirada de las tropas de EEUU de la región, y 2) a permitir la vuelta de Irán a los mercados, por el temor a que siendo la primera reserva mundial del gas, la tercera en petróleo, y con una sociedad preparada recupere su posición de primera potencia de la región. Es así como Israel, Arabia Saudí y Turquía organizan la guerra contra Siria (con la ayuda inestimable de decenas de miles de terroristas “yihadistas”) con dos principales objetivos: retener a las tropas de EEUU en la región para vigilar a Irán, y eliminar al único aliado de la RII en la región que le había cedido además una base militar en las fronteras con Israel. Con la eliminación del Estado sirio se rompe además el Eje de Resistencia contra Israel que había sido formado por Hamas, Hizbolá, Siria e Irán.

Ni todo Israel quiere guerra con Irán

En este marco, conviene no perder de vista una importante división estratégica en el seno del establishment israelí que ha creado varias líneas:

1) La dirigida por Benjamín Netanyahu, que considera, no a los palestinos sino, a la RII una amenaza “existencial. Está dispuesta a hacer algunas concesiones a los gazaties sometidos a genocidio para que el mundo se centre en el “peligro de Irán”. Por eso se opone a derrotar a Hamás y asumir el control sobre 2 millones de palestinos que odian a la República Judía de Israel. Por el momento ha logrado que Trump rompa el acuerdo nuclear con Irán y le reimponga las sanciones económicas, traslade su embajada a la ciudad de Jerusalén y apoye la “soberanía” israelí sobre los Altos del Golán, aunque también ha fracasado en llevar a cabo el “Acuerdo del siglo” que iba a zanjar de una vez para siempre la formación de un Estado palestino y la propia “cuestión Palestina”.

2) La encabezada por Avigdor Liberman, ministro de exteriores y de defensa, que afirma que la amenaza para Israel viene del conflicto no resuelto con los palestinos, por lo que no se conforma con menos de una “solución final” para los palestinos. Durante las protestas del “Retorno de Viernes”, mataron a 227 palestinos e hirieron y mutilaron a cerca de 20.000, frente a 2 militares israelíes muertos y 3 heridos. Liberman, responsable de los últimos ataques a Gaza, dimitió del gobierno de coalición con Netanyahu el 14 de noviembre, provocando una crisis política y un adelanto electoral. En este grupo caben también los dos ex directores del Mosad Ephraim Halevy (1998–2002) y Tamir Pardo (2011–2016), quienes critican a los que aterrorizan a la población diciendo que «Irán prepara un Holocausto». Creen que un Irán, aun con una bomba nuclear, está muy lejos de representar una amenaza existencial para Israel. Para Ehud Barak Irán es un enemigo formidable y no es inteligente provocarle.

La última afirmación de Donald Trump de que “Quiero ver un Irán verdaderamente bueno, verdaderamente fuerte. Y no buscamos un cambio de régimen” fue echar gasolina a las preocupaciones de Israel: teme que Trump renuncie a su compromiso con AIPAC y los NeoCon de “Change Regime” de Irán. Por lo que hará todo lo posible para mantener encendida la llama de esta guerra.

Estados Unidos e Israel llevan adelante el Proyecto del Nuevo Oriente Próximo que pretende, tras el fin de la URSS, reconfigurar el mapa de la región y convertir los países grandes, vertebrados y estratégicos de la zona en Estados, en mini Estados fallidos controlables.

La guerra contra Irán, país de 81 millones de habitantes y casi tres veces más grande que España, será la madre de todas en Oriente Próximo, por lo que es imprescindible reorganizar el movimiento contra el militarismo a nivel mundial.

Publicado en el Nº 328 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2019

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