El tren de la memoria

Gracias a aquellas movilizaciones España fue el primer país del mundo en establecer la jornada laboral de 8 horasLa 'Huelga de la Canadiense' Hace un siglo, los trabajadores de la Canadiense paralizaron Barcelona durante 44 días. Fue un gran éxito del movimiento obrero español y de organización del sindicalismo.

Mariano Asenjo Pajares 30/10/2019

“Hemos de asumir que los ritmos históricos son lentísimos, dispersos, contradictorios, con flujos y reflujos. Aceptarlo implica casi volver a empezar de nuevo”
(‘Vázquez Montalbán’)

Hace unos cuantos años encontré unos papeles en los que mi abuelo, Mariano Pajares (asesinado en Palencia por los fascistas en 1936), contaba algunas peripecias de sus años mozos, al principio de la década de los veinte. Desde el punto de vista de la familia aquellas cuartillas conformaban un documento de la máxima importancia para entender su etapa de aprendizaje laboral. Mi abuelo andando el tiempo, ya formado e instalado por su cuenta, hacía carros y por tanto trabajaba, fundamentalmente, la madera. Su nombre aquí viene a colación porque fue en esas notas suyas donde yo tuve conocimiento por primera vez de ‘La Canadiense’, o sea la ‘Barcelona Traction, Light and Power Company’, en la que trabajó el futuro carretero desplazado para tal fin en la provincia de Lérida, hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial en que algunas actividades de la compañía quedaron en suspenso.

Con el ‘Canadian Bank of Commerce of Toronto’ como principal apoyo en el accionariado, Frederick Stark Pearson, fundó el holding en 1911, dedicado a la producción y distribución de electricidad y a la explotación de tranvías y ferrocarriles eléctricos. Formaban parte del grupo las empresas ‘Riegos y Fuerzas del Ebro’, ‘Barcelonesa de Electricidad’, ‘Energía Eléctrica de Cataluña’, ‘Tranvías de Barcelona y Ferrocarriles de Cataluña’. Llegó a controlar el 90% de la distribución comercial de electricidad del territorio que hoy está comprendido entre la comunidad autónoma de Cataluña y el actual departamento francés de los Pirineos Orientales.

Este año se ha recordado mucho el nombre de ‘La Canadiense’, seguramente mucho más que en 2011, centenario de su fundación. Se ha cumplido un siglo del inicio, el 5 de febrero de 1919, de la ‘Huelga de la Canadiense’, que constituyó un gran éxito del movimiento obrero español y de la CNT en particular. Así, los oficinistas de la empresa empezaron una huelga de brazos caídos en solidaridad con ocho compañeros despedidos tras quejarse por una rebaja de 25 pesetas en su sueldo. La protesta fue contagiando a las distintas secciones hasta que el 21 de febrero se decretó la huelga general en la empresa. "Se desconectaron todas las máquinas y los cables de corriente y quedaron paralizados todos los servicios", según constata un documento de la época en su Memoria de 1919.

Estos hechos desencadenaron una reacción en cadena por la capital catalana. Los trabajadores acudieron a la CNT. Se formó un comité de huelga y se crearon las consabidas cajas de resistencia. El suministro eléctrico se vio seriamente comprometido y, al final la ciudad se paralizó durante 44 días, ya que sin electricidad era muy difícil que prosiguiera la producción industrial. Fue un éxito a pesar de la contundente intervención de las tropas y de la llegada de Martínez Anido, un militar cruel y violento, conocido principalmente por su papel en la dura represión policial del movimiento anarquista.

Al final tuvo que mediar el gobierno, lográndose una solución por la que se readmitía a los despedidos y se conseguía la jornada de ocho horas, aunque ni la patronal ni los militares lo aceptaban, pues siempre apostaron por el frentismo. Ante la fuerza de la CNT y el acuerdo que estipulaba la readmisión de los obreros despedidos, la patronal recurrió al cierre empresarial y creó una milicia privada, el somatén, e incluso contrató a pistoleros a sueldo para asesinar a los dirigentes sindicales. Los militares se negaron a liberar a los detenidos, lo que provocó que los sindicalistas recurrieran, a su vez, a la violencia. El ambiente era explosivo.

La intensa conflictividad social y, sobre todo, la violencia desatada entre los años 1919 y 1921 llevó al gobierno, fuertemente presionado por la patronal catalana a declarar el estado de guerra, suspendiendo las garantías constitucionales y cediendo el mantenimiento del orden a los militares en Barcelona. Martínez Anido pasó a hacerse cargo del puesto de gobernador civil. En 1921 se aprobó la “Ley de Fugas”, que permitió el asesinato impune de muchos dirigentes obreros.

Con todo, a la historia ha pasado la ‘Huelga de la Canadiense’ como un gran triunfo de la clase trabajadora y como modelo de organización del sindicalismo. A la historia ha pasado también que España fue el primer país del mundo en establecer por ley la jornada laboral de ocho horas.

Publicado en el Nº 329 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2019

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